Aguascalientes.— Colonias de murciélagos convirtieron en “cuevas” las oscuras y estrechas ranuras que separan los edificios multifamiliares del Infonavit en la zona urbana de la ciudad de Aguascalientes, en donde dejan huellas de desechos y provocan miedo entre los vecinos por cuestiones de salud.
Los quirópteros descansan de día en las juntas de dilatación, entre una estructura y otra, así como en techos o grietas de los fraccionamientos Infonavit Volcanes, Morelos, Pirules, Pilar Blanco y Ojo de Agua, y se avistan en complejos habitacionales de San Gerardo y San Antonio, de acuerdo con reportes oficiales.
“En cuanto oscurece comienzan a aletear, golpean las paredes, son muchísimos. Salen como las parvadas de pájaros, hasta nos orinan la cabeza y huele muy feo”, comparte María Loreto Macías Murillo, vecina de Volcanes.

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En el sitio, la acumulación de guano oscuro en montículos es constante en los jardines; el desecho fecal también infecta ventanas y cae en vehículos estacionados en la explanada común.
Doña María llegó hace 40 años a vivir a su departamento ubicado en el segundo piso de la torre 14. Hace un lustro “los animales, chiquitos y grandes” comenzaron a ser visibles, y en los últimos dos o tres años proliferaron. “Son muchísimos, muchísimos. Me dan horror y miedo también”, dice
El Instituto de Servicios de Salud del Estado de Aguascalientes (ISSEA) identificó que en zonas urbanas de esta capital hay especies de murciélagos cola de ratón, trompudo, café grande y miotis.
Ángel, un joven de 22 años, comenta que los animales salen “haciendo un chilladero”. “Bien pronto desaparecen, ¿quién sabe a dónde van y a qué hora regresan”. “No pasa nada”, dice sonriente.
El largo y alto resquicio entre las paredes del departamento de Eder Aguayo y de la torre adjunta son el hogar de los murciélagos. Un polvo negro impregnado en los muros de separación salta a la vista y se percibe un olor semejante al amoniaco. “Es olor de la pipí, y lo que despiden, como un polvito, supuestamente dañino porque trae hongo. Podemos tener problemas en las vías respiratorias porque diario lo estamos inhalando”, advierte.
Ante esa situación de riesgo para la salud de su familia, selló con espuma expandible la rendija de la parte superior del edificio, en un tramo de un metro y medio. “Yo prácticamente me colgué para poder cerrar esa grieta”. Aun así, la malla protectora de su ventana fue roída por los animales.
El vecino comparte que acudió a pedir una solución a las autoridades locales; sin embargo, personal de la Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente (Proespa) respondió “que no pueden hacer nada”, que son mamíferos inofensivos y que no se alimentan de sangre.
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“El tema es la seguridad en la salud, por el olor de la pipí y la montaña de heces”. En la parte baja de la ranura que separa los inmuebles el vecino intentó recoger el guano, cerca de un tinaco de su propiedad colocado a ras de piso, pero desistió de su intención al toparse con dos murciélagos muertos.
En un recorrido de día, tarde y noche por el fraccionamiento Volcanes, EL UNIVERSAL observó que los murciélagos salían de entre los edificios, y en una visita nocturna a la colonia Pirules, vecinos y comerciantes mencionaron que se anidan en las zonas oscuras del cercano río San Pedro, debajo de los puentes.
Gustavo Quintero Díaz, biólogo investigador de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), asevera que la migración de murciélagos “se ha vuelto un problema serio en Aguascalientes”, de salud pública, pero al mismo tiempo es sumamente importante en el control de plagas.
Comenta que aproximadamente existen mil 500 especies de murciélagos a nivel mundial, de los cuales 566 hay en México y 26 especies habitan en Aguascalientes.
La UAA tiene registros de su presencia en diferentes puntos de la ciudad; la primera colonia se ubicó hace casi 30 años en la parte alta del condominio Aguascalientes, en el boulevard Adolfo López Mateos.
Después, en el área del aire acondicionado del Hospital General número 1, al sur de la capital; hace más de 10 años en el fraccionamiento Volcanes, al oriente, y posteriormente en Infonavit Morelos y en el fraccionamiento Pirules.
En todos esos sitios la UAA encontró poblaciones de murciélagos Tadarida brasiliensis, conocidas de forma común como murciélago de cola de ratón.
El especialista en fauna silvestre y animales vertebrados dice que generalmente la población se viene desde Estados Unidos cuando allá llega el frío, aunque especies como la llamada cola de ratón se han vuelto poblaciones residentes. Llegan a edificios o casas y “ya no se van, están aquí, aquí es su cueva, aquí procrean a sus hijos”.
El investigador advierte que representan una amenaza para la salud de las familias en espacios habitacionales, pero al mismo tiempo son importantes controladores de plagas. “No se les debe eliminar”.
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El cola de ratón es insectívoro, “puede alimentarse diariamente de unos 350 a 500 insectos de diferentes tamaños, entre ellos escarabajos, palomillas y hasta unos 3 mil zancudos”, acota.
Sin embargo, sus desechos fecales pueden causar un problema serio en los pulmones de las personas y puede ser un vector importante también para transmitir la rabia.
“Lo más peligroso es que los murciélagos lleguen a tener contacto con gatos y perros, y que pueda haber alguna mordida de estos animales. Antiguamente se pensaba que sólo algunos murciélagos podrían contagiar de rabia y no es así”, enfatiza.
“Entonces debemos tener mucho cuidado, el manejo siempre debe ser con guantes; es importante que todas las personas y que las autoridades también sepan que tenemos un problema de salud pública importante”, matiza el catedrático.
Recomienda estar pendientes de la hora en que salen para alimentar se, “cuando se empieza a pardear el día y a oscurecer, comienzan a salir. Entonces ellos tienen que estar muy pendientes. Hay que dejar salir a todos, a veces son colonias de 20 hasta 200, hasta varios miles, dependiendo el tamaño del lugar.
“Hay que dejar una hora, a lo mejor hasta dos horas y media para que salga toda la población a alimentarse y entonces sí colocar espuma en la grieta o en el techo. Esta espuma se va a hinchar y ya no va a permitir que la colonia ingrese. Esto hicimos aquella ocasión en el edificio del condominio Aguascalientes y en el Hospital General Zona número 1 y funcionó maravillosamente”.
Una vez que regresan no encontrarán la entrada, estarán dando vueltas y tendrán que ir a buscar otro lugar donde quedarse.
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Vicente Díaz, titular estatal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), explica que la mayoría de las especies de quirópteros son polinizadores que cumplen una función esencial en el ecosistema y están protegidos por la Norma Oficial Mexicana 059.
Marie Salas Valenzuela, directora de Inteligencia en Salud del ISSEA, comenta que su permanencia en estas construcciones puede llegar a relacionarse con enfermedades como la histoplasmosis, que es un hongo que crece en el guano de los murciélagos. “Al respirar el hongo de este excremento puede ocasionar infecciones pulmonares”.
Otro riesgo son las infecciones gastrointestinales derivadas de la orina y los excrementos de esos animales, advierte.
Menciona que algunas medidas de protección y prevención para los edificios son la instalación de mosquiteros en ventanas, sellar con malla ciclónica los espacios para evitar que lleguen a colonizar, vacunar perros y gatos para evitar la presencia de rabia, tapar los tinacos y no limpiar en seco el guano usando guantes y cubrebocas.
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