Una gran olla de lixiviados con excremento de caballo es protegida con extremo cuidado en el invernadero La Fortaleza, porque de ahí surge el activador fisiológico, abono orgánico, para prevenir plagas, fortalecer los frutos de jitomate, limón y mazorcas de maíz.
En La Fortaleza, situado en un campo del municipio de Jiutepec, zona metropolitana de Cuernavaca, también elaboran té de lum, abono líquido orgánico altamente nutritivo para las plantas que se obtiene sumergiendo humus de lombriz o composta en agua para extraer sus microorganismos y nutrientes, pero su mejor apuesta para garantizar el sello de la agroecología es el activador fisiológico.
Al otro lado del estado, en el municipio de Yecapixtla, se encuentra el Agroparque Yecapixtla con 30 hectáreas de invernadero de alta tecnología, donde se producen hortalizas de manera orgánica con productos agroecológicos, una técnica que abrió las puertas a varios productos morelenses en Europa, dice Óscar Jiménez Bahena, presidente del Consejo Estatal de Agroexportadores y Agroindustriales de Morelos (Ceayam).

En Morelos, añade la secretaria de Desarrollo Agropecuario (Sedagro), Margarita Galeana, el campo vive una transformación radical impulsada por la innovación biológica aportada por productores independientes y empresas como Agrifor México, que han consolidado un modelo de producción de fertilizantes orgánicos que supera los rendimientos de la agricultura tradicional.
La estrategia se basa en utilizar citratos de magnesio y fosfitos de potasio, extraídos de fuentes naturales. Así, la empresa morelense ha logrado detonar la productividad agrícola en México, Centro y Sudamérica.
La clave del éxito, afirma Fabián Andújar, director de Agrifor, es la sustitución de químicos por insumos biológicos certificados, que incluyen insecticidas y fungicidas botánicos, diseñados bajo leyes orgánicas internacionales.
A diferencia de los métodos tradicionales, la tecnología de Agrifor garantiza la regeneración de suelos y la protección del medio ambiente, eliminando la toxicidad de las cosechas sin sacrificar la rentabilidad del productor, asegura.
El alcance de esta actividad ha trascendido las fronteras y ha posicionado a Morelos como el epicentro de la mayor plataforma educativa agrícola de habla hispana, con presencia digital en más de 20 países, porque decidió democratizar la ciencia aplicada y permite que los agricultores no sólo compren el insumo, sino que aprendan a fabricar sus propios biofertilizantes, indica Andújar.
Según el Censo Agropecuario 2022 del Inegi, Morelos cuenta con una superficie agrícola de 175 mil 96 hectáreas, y los datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP, 2024) refieren que el estado ocupa el primer lugar nacional en producción de nopal y nopalitos, el tercero en pera, el quinto en aguacate y pepino, el séptimo en sorgo, el octavo en agave tequilero, arroz, berenjena, calabacita y cebolla, el noveno en caña de azúcar y zarzamora, y el décimo en durazno.
En el cierre del segundo Encuentro Morelos en la Transición Agroecológica, la titular de Sedagro presumió avances en la transición a sistemas de producción libres de agroquímicos en 25 mil hectáreas de cultivo y confirmó que alrededor de 8 mil productores locales han sustituido fertilizantes sintéticos por bioinsumos.
Subrayó que el modelo agroecológico estatal elimina la dependencia de insumos externos costosos, lo que permite a los productores acceder a mercados con estándares de sostenibilidad más altos.
Óscar Jiménez, presidente del Ceayam, resaltó que del catálogo exportable al extranjero destaca el aguacate, con unas 3 mil toneladas a Europa, Medio Oriente, Asia y Canadá, además de productos procesados como carambolo, pitaya, jitomate y pepino persa. El higo es enviado a Estados Unidos y Canadá en un volumen de hasta mil 600 toneladas cada año.
Convertir a Morelos en el primer estado agroecológico del país es la meta que fijó la gobernadora Margarita González Saravia en mayo de 2025. Este plan de transición incluye la creación del Consejo Agroecológico y la elaboración de un estudio de suelos de la entidad, sin precedentes en el país.
Germán Morales y Óscar Rodríguez cultivan jitomate salado de calidad premium en una superficie cubierta de 2 mil 600 metros cuadrados, donde tienen 4 mil 800 plantas. La producción del invernadero La Fortaleza abastece al mercado local y mediante su activador fisiológico elaborado con lixiviados y excremento de caballo logran frutos de alta calidad.
“Tenemos un módulo de lixiviado y con otros componentes orgánicos los utilizamos para fertilizar y foliar nuestra planta de jitomate. Le metemos un tratamiento de desinfección y logramos obtener un líquido que es el lixiviado con otros componentes. Con eso fertilizamos para contener el nemátodo”, explica Germán Morales.
En el Agroparque Yecapixtla se asienta la empresa Agrifor, que cuenta con más de 10 años de experiencia en capacitación agrícola, producción e innovación de fertilizantes orgánicos, insecticidas y fungicidas botánicos.
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Los trabajos de los biofertilizantes comenzaron en 2014 con la visión de hacer un cambio en la agricultura, no sólo en México sino en el mundo y actualmente, de forma digital, tienen presencia en más de 20 países de habla hispana.
“Agrifor México ha hecho que Morelos sea el epicentro de este gran movimiento con apoyo del consejo de agroexportadores y del gobierno estatal”, dice Andújar y afirma que actualmente su fertilizante orgánico es utilizado principalmente en los cultivos de jitomate, pepino, aguacate, abarca todas las hortalizas, cereales y frutales con resultados visibles en tres y cuatro días, y ahorros de hasta 80% en sus costos de producción.
“Lo que hacemos es que una vez que enseñamos a que ellos [los productores] puedan crear sus propios fertilizantes o utilizar los de nosotros, les damos un plan de acción para que puedan aplicarlo a cada etapa de cada cultivo”, explica.
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Andújar comenta que la ganancia que obtienen es simbólica, ya que venden sus fertilizantes a precios bajos.
“Por ejemplo, una fórmula tradicional, una estequiometría, ronda entre los 50 y los 65 mil dólares y nosotros damos la fórmula por 400 pesos a nivel mundial, aproximadamente 20 dólares, porque lo que buscamos es tener un impacto agroecológico, pero también un impacto social y económico”, dice.
En noviembre de 2025, el gobierno estatal envió una misión comercial a Países Bajos que derivó en 12 citas de negocio y procesos de seguimiento empresarial con resultados tangibles, como la colaboración técnica y productiva con la firma global Dümmen Orange, líder mundial en hibridación y floricultura, interesada en desarrollar proyectos con el sector ornamental de la entidad.
El secretario de Desarrollo Económico, Víctor Sánchez Trujillo, informó que la delegación estatal participó en el International Floriculture Trade Fair y el Trade Fair Aalsmeer, los encuentros más relevantes de la floricultura europea, donde se concretaron 12 citas de negocio que hoy avanzan en procesos de seguimiento y visitas técnicas.
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