En Monterrey, el Museo de Autos y Transporte vive su segundo aire, tan sólo en el último mes su número de visitantes se ha triplicado. Sin embargo, este aumento se debe a la amenaza de un futuro incierto, pues el gobierno estatal busca sustituirlo por canchas de pádel.
El plan sorprendió a muchos, pues se anunció repentinamente por el gobernador Samuel García el 15 de julio, cuando inauguró el Centro Fitness en el Parque Niños Héroes, espacio dentro del que se encuentra también el museo. García impuso un ultimátum a Melody Falcó, titular del Instituto Estatal de Cultura Física y Deporte: le dio una semana para desocupar el museo y meter los autos en una bodega del SAT.
“Tenemos dos edificios enormes que yo los quiero hacer de pádel y los tenemos ahí, resguardando y custodiando carros viejos de 1960, todos los carros viejos tirados y enyonkados (…). Sin excusa Melody, pa’ que tengas que jinetear cositas en Palacio, a ver a qué bodega los mando, ahí tenemos una bodega del SAT, de decomisos (sic), ahí mandamos los carros. O vienen por ellos o se van, no les voy a dar una semana más de tiempo perdido a los atletas”, sentenció García entonces.
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Sus declaraciones originaron una conversación en redes sociales, donde se defendía al museo, se cuestionaba si era necesario desaparecerlo a costa de las canchas de pádel y si no se podía tener ambos sin sacrificio. Incluso coleccionistas de autos clásicos en Monterrey organizaron una rodada de protesta en contra del embodegamiento de ese acervo. Un mes después, el apoyo al museo continúa, pero no la certeza sobre su paradero.
El Museo de Autos y Transporte fue fundado el 13 de julio de 1990, acaba de cumplir 36 años, de los cuales Juan Manuel Escareño lleva 34 trabajando ahí, 14 como su director. “Ha sido muy buena la respuesta de la gente, que no quiere que se cierre el museo, ni yo tampoco, verdad”, dice Escareño.
El recinto tiene 72 automóviles en exhibición, “desde carruajes hasta vehículos de combustión”, detalla el director, quien dice que el más antiguo data de 1902.
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El acervo lo componen autos de carreras, tanques, elegantes modelos de cada década (dos o tres modelos por década), emblemáticos de la historia de Monterrey, como el Borgward, una empresa alemana que ahí tenía una de sus fábricas, y joyas como la limusina Daimler que usó la Reina Isabel cuando visitó la Ciudad de México en 1975, préstamo de un coleccionista privado que acaba de debutar en el museo el fin de semana pasado.
El 90% de los coches en exhibición son funcionales. “No están enyonkados, no están tirados, están en excelentes condiciones”, dice el director haciendo referencia a las declaraciones de García.
Escareño explica que el museo es una asociación civil que “subsiste a base de donativos, apoyos de la misma industria automotriz y de los particulares que vienen” y no es financiado por el gobierno local, el único apoyo que recibieron de éste son los dos edificios en los que se encuentra el museo, que es un comodato a 50 años y les restan 14. Al estar dentro del Parque Niños Héroes, Escareño considera que está de acuerdo, no con cerrar el museo, sino con reubicarlo, algo que viene en el contrato de comodato: “Dentro de las condiciones que vienen en el contrato es que nos pueden reubicar, pero siempre y cuando nos den unas instalaciones iguales o mejores a las que tenemos hoy”.
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El director dice que los miembros del consejo del museo se han reunido dos veces con autoridades, pero no se ha llegado a ningún acuerdo y confiesa que a él le gustaría que en todo caso el museo se reubicara en el Parque Fundidora.
“El automóvil es cultura, queremos que el público vea la evolución. Es cultura y es parte de la historia y 100% dejar esto a las nuevas generaciones, que lo entiendan, lo comprendan, lo visualicen y que lo tengan aquí a la mano, aquí en la ciudad de Monterrey, capital industrial, es algo muy importante”, dice Escareño, quien invita al público a conocer el museo.
Gerardo García, presidente de la Federación Mexicana de Autos Antiguos y de Colección, ha acompañado al museo ante su posible cierre y asegura que el gobierno no ha entregado un documento que haga oficial esta acción, sin embargo les recuerda que un museo del auto no es una banalidad.
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“El automovilismo ha estado presente en la historia del hombre desde la creación de la rueda. Entonces, el automovilismo es parte de la historia, es parte del desarrollo humano, lleva temas de arquitectura y diseño, temas de ingeniería, de innovación. Si algo nos hace falta es cultura. Hemos perdido mucho de nuestra historia, hemos perdido mucho de nuestra cultura. La gente no está ya acostumbrada a los museos, no estamos ya en la línea de ir y aprender y estudiar y conocer. Entonces, lo poquito que queda respecto a lo que tenemos es cuidarlo y defenderlo”, precisa.
Se buscó establecer comunicación con el Instituto Estatal de Cultura Física y Deporte de Nuevo León, pero al cierre de edición no hubo respuesta.
El Museo de Autos y Transporte abre de miércoles a domingo, de 10:30 a 12 horas y de 13 a 17 horas, el costo de entrada es 20 pesos.
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