En el caso del daño a la videoteca del Canal Once, la cual resguarda parte del archivo del programa Aquí nos tocó vivir que durante 40 años hizo la periodista Cristina Pacheco, hay dos versiones encontradas: por un lado, la versión oficial, por parte de la directora del Canal, Renata Turrent, es que durante la toma de la emisora por un grupo de estudiantes por más de dos meses se registraron afectaciones intencionales y otras derivadas de la falta de mantenimiento y protección —por lo que ya hay una denuncia en curso “contra quien resulte responsable”—; y la otra versión, la de los estudiantes, que niegan rotundamente haber dañado el acervo, incluso afirman que nunca accedieron a la videoteca, ya que personal del Canal cerró con candado las puertas y otros accesos a zonas clave de la televisora, asegura en entrevista Yei Coatl, líder estudiantil y quien estuvo al frente de la toma de este medio público.

El conflicto tiene su origen en abril, cuando parte de la comunidad estudiantil denunció precariedad y abandono de las instalaciones, escasez de suministros básicos para trabajar y el desvío de recursos, por lo que exigieron la destitución de Arturo Reyes Sandoval, director del Instituto Politécnico Nacional, por corrupción.

Coatl señala que, desde el 23 de mayo, fecha en que inició la toma de las instalaciones de la emisora, se mantuvieron sólo en tres espacios clave para mantener la protesta: en el estacionamiento, en uno de los pasillos principales y en un comedor. Asegura que los videos compartidos por Turrent en redes sociales, así como en otros medios afines al Once —donde se aprecian daños a la videoteca—, son un montaje, un intento de incriminarlos de un delito que no cometieron y llevan la intención de “usarlos como ejemplo” y calmar el clima de protesta y malestar que se ha incrementado en los últimos meses en el Politécnico.

Yei Coatl, líder estudiantil que estuvo al frente de la toma del Canal. Fotos: Especial
Yei Coatl, líder estudiantil que estuvo al frente de la toma del Canal. Fotos: Especial

“Lo que están haciendo el Politécnico y el gobierno federal es usarnos de ejemplo para inmovilizar las protestas, para desprestigiar el movimiento estudiantil del Politécnico; nos quieren usar como ejemplo para que otras escuelas no se unan a las quejas”, dice el estudiante de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas.

Turrent aseguró en entrevista con este diario que una vez que, pacíficamente, los estudiantes entregaron el Canal Once, agentes de la Fiscalía General de la República y dos miembros de su equipo ingresaron para revisar el estado de las instalaciones, una afirmación que, asegura Coatl, es falsa: en ningún momento hubo agentes de la FGR en las primeras horas del evento y no fue una entrega pacífica, al contrario, dice que fueron encapsulados, agredidos y expulsados a la fuerza.

Coatl indica que, si hubiese sido una recuperación pacífica, no habría acudido tanta gente, mucha de ella, señala, ajena al personal del Canal Once. “En ningún momento se nos permitió dar el recorrido con ellos para asegurar en qué condiciones estaban las instalaciones en ese momento. Nosotros sabemos cómo las teníamos, cómo estaban porque pues no salíamos de esos tres lugares”, explica el estudiante.

Afirman que la recuperación, el 2 de agosto, no fue pacífica y no fue por parte de la FGR, como dice el IPN. Fotos: Especial
Afirman que la recuperación, el 2 de agosto, no fue pacífica y no fue por parte de la FGR, como dice el IPN. Fotos: Especial

Yei Coatl narra que el domingo 2 de agosto hubo varios intentos de ingreso a las instalaciones por diversas instancias del gobierno, entre ellas la Comisión Federal de Electricidad y personas que se identificaron como empleados de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Ante sus negativas, cuenta, cerca de las 6 de la tarde varios estudiantes vieron llegar dos autobuses turísticos con decenas de personas.

“Mis compañeros ven eso y salen corriendo y cruzan la esquina de Plan de Ayala, me dicen que hay mucha gente afuera del Canal Once. Cuando llegamos allá, vimos que había dos camiones de turistas, dos contingentes principales, uno en la puerta que se aprecia en los videos que subimos y donde se ve que rompen la puerta. Había aproximadamente 50, 60 personas ahí, y había otras 50 en la entrada principal”, señala.

Solicitaron a las personas identificarse, pero ante la negativa lo que siguió fueron empujones: “Nos encapsularon, se cortó el diálogo previo y ya no intentamos hacer nada, me dijeron que yo corté el diálogo, pero fueron ellos primero quienes agredieron a varias de mis compañeras”.

Afirman que la recuperación, el 2 de agosto, no fue pacífica y no fue por parte de la FGR, como dice el IPN. Fotos: Especial
Afirman que la recuperación, el 2 de agosto, no fue pacífica y no fue por parte de la FGR, como dice el IPN. Fotos: Especial

La denuncia

“Nos dicen siempre que Claudia Sheinbaum peleaba por los derechos estudiantiles, que ella también tomaba instalaciones, que entendía el movimiento, que era empática y que todas las peticiones iban a ser resueltas porque sus orígenes fueron la lucha estudiantil, pero al día siguiente de que nos agreden, sale la misma Sheinbaum a decir que somos criminales, nos quita el título de estudiantes y nos llama jóvenes que tomaron el Once y que se procederá con denuncias penales”, expresa Coatl sobre la decisión del gobierno de levantar denuncias por los daños al acervo.

El estudiante de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas señala que no ha sido notificado sobre la denuncia ni lo han llamado a declarar ante el Ministerio Público. Explica que en ningún momento se negaron a que el personal de la emisora entrara al Canal a revisar el estado del acervo, y que la única petición fue que se les compartieran una lista con el personal que acudiría a revisar.

“Ellos en ningún momento quisieron dar esta lista, no quisieron dar nombres, no quisieron dar nada y pues no se les permitió el acceso, pero no porque no quisiéramos, sino porque ellos no quisieron seguir el protocolo que nosotros propusimos más que nada para salvaguardar nuestra integridad y las instalaciones del Canal Once”, explica.

Otra estudiante, quien prefirió ser solo identificada como Gauri, señala que el grupo estudiantil se enteró de la existencia del acervo hasta que el propio Canal Once y otros medios comenzaron a informar sobre un posible daño por la falta de mantenimiento debido a la toma de instalaciones.

“Nosotros ni siquiera teníamos idea de dónde estaba el acervo, nosotros solo estábamos en el estacionamiento principal y en el pasillo principal, fuera de esas áreas, todo estaba sellado. Tenía sellos del personal de Canal Once y también nosotros pusimos nuestros propios sellos. Varias puertas estaban también cerradas con llave. Entonces no, en realidad no teníamos acceso a ningunas otras áreas”, explica la estudiante.

Coatl asegura que la acusación por daño el patrimonio histórico del Canal es incluso ilógica, porque no tuvieron una razón legitima para dañar el acervo.

“Fue todo lo contrario, intentábamos mantener en buen estado las instalaciones, mantener limpio, y es falso también que diga Turrent que entró la FGR primero, eso no es cierto, nos mantuvimos observando horas después y la Fiscalía llegó hasta después, insisto en que ni siquiera nos dejaron recorrer con ellos las instalaciones”, expresa el estudiante.

Agrega que circulan versiones acerca de denuncias hechas por trabajadores, obligados por la directora Renata Turrent, de que faltan materiales en las instalaciones, y señala que las pertenencias que mantenían en el edificio no fueron recuperadas.

“Ya les dijeron a los trabajadores que fueran a denunciar, hicieron el montaje del acervo, así que es posible que hasta nos planten algo en nuestras cosas”, expresa.

Más allá de la posibilidad de ser expulsados del Politécnico, los estudiantes que protestaron temen que se les imputen delitos que no cometieron. “Están desviando la atención de lo importante, de la crisis del Politécnico, del pliego petitorio, del movimiento”.

“Nos preocupa que nos imputen cargos por algo que no hicimos, para mantener a los estudiantes calmados; nos usan como ejemplo, al PRI le pasó lo de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, a este, le pasa este movimiento, es esperar a ver qué pasa, de qué es capaz Morena”, concluye Coatl.

Otra estudiante, que pidió no ser identificada, afirma que dentro del Canal había un circuito de cámaras. “No creo que las muestren, ni que los medios vean lo que grabaron, es más, seguro ya borraron los videos”.

Se le preguntó a Canal Once acerca del recuento de daños de la videoteca, así como de la existencia del circuito de cámaras, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

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