Agosto no es el mes para andar probando prospectos, ni cuidar brazos, “por si acaso”. Es cuando los equipos que de verdad quieren algo, dejan de disimular, y los que no, se les nota a leguas. Y este año, el mapa de arriba tiene un par de nombres que en marzo nadie hubiera puesto ahí.
Empiezo por los Brewers, porque —honestamente— ya deberíamos dejar de llamarlos “sorpresa”. Lideran su división y andan metidos en el pelotón de arriba, junto a Tampa Bay y los Dodgers. Llevan varios años haciendo lo mismo: Nada de estrellas de nueve cifras, mucho pitcheo y un bullpen que —parece— nunca se cansa.
Y hablando de equipos que no gastan y ganan, los Rays otra vez le llevan una ventaja cómoda a los Yankees por el mejor récord en la Liga Americana.
Si de resurrecciones hablamos, nadie como Houston. Hace apenas unas semanas, los Astros tocaron fondo: Los barrieron los Orioles en casa, justo al salir del receso del Juego de Estrellas y todo apuntaba a que esta era, por fin, la temporada en la que se les acababa la magia. Jeremy Peña salió al quite y retó al grupo a reaccionar. En medio de todo esto, José Altuve anda en una de esas rachas que te hacen recordar por qué, a los 36 años, sigue siendo el corazón de ese lineup: Lleva semanas embasándose casi todos los días, bateando muy por encima de su promedio habitual.
Esta es la que, de verdad, me pega. Hace apenas dos años, los White Sox fueron motivo de chiste en todo el beisbol. Hoy están peleando, con Will Venable en su segundo año dirigiendo al club. Munetaka Murakami, Miguel Vargas y últimamente Chase Meidroth, los tienen empujando, con un bullpen que aguanta.
La fecha límite dejó su marca. San Diego reforzó la rotación. Filadelfia trajo a Luis Arráez y de inmediato se notó, tanto en bateo como corriendo las bases. Los Cubs mandan cómodos en la pelea por el comodín gracias a un Pete Crow-Armstrong que suena cada vez más a MVP. Y los Dodgers, aunque traen un agosto flojo, siguen siendo ese equipo al que nadie se quiere enfrentar en octubre.
Y ahí está la gracia de todo esto: En enero, nadie apostaba por Milwaukee; en julio, nadie por Houston; y hace dos años, nadie en su sano juicio por los White Sox. El beisbol tiene esa manía de reírse de los pronósticos, justo cuando uno ya se los creyó.
@Gusocalderon

