De cara a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la industria automotriz nacional y sus proveedores anticipan que el gobierno estadounidense buscará presionar para tener condiciones más favorables para sus empresas.
Entre esas peticiones se considera la inclusión de cierto porcentaje de componentes estadounidenses en la fabricación de vehículos y autopartes, así como bloquear la incorporación de componentes de origen chino.
El director general de la Industria Nacional de Autopartes (INA), Gabriel Padilla, presentó ante la Cadena de Proveedores de la Industria en México el escenario más probable, el cual considera que el gobierno de EU planteará respecto a la industria automotriz.

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Actualmente, el T-MEC permite que 75% de los componentes de un vehículo procedan de Canadá, Estados Unidos o México para ser considerado de Norteamérica y poder exportarse libre de arancel.
En el caso de las autopartes, se exige un valor de contenido regional de 70% a 75%.
“Habrá incentivos regulatorios para relocalizar producción en Estados Unidos. El riesgo para México en este escenario es muy alto, porque significa el desplazamiento parcial de inversiones, mayor presión para proveedores en el segundo y tercer nivel y el incremento de costos en la cadena de valor regional”, expuso Padilla.
La INA también espera que haya restricciones explícitas a la incorporación de contenido chino en componentes automotrices críticos. Además, habrá nuevos requisitos de verificación y auditoría de proveedores internacionales.
Se anticipa la incorporación de componentes para vehículos eléctricos y autónomos en la regla de origen, pese a que hay un desfase en los planes para migrar el parque vehicular a vehículos 100% eléctricos y una menor demanda por parte de los consumidores.
Padilla comentó que hay preocupación por parte de las automotrices en cuanto a que las revisiones del T-MEC se lleven a cabo cada seis años, un periodo menor al ciclo de producción de un vehículo antes de descontinuarlo.
INA prevé la incorporación de nuevas reglas para la fabricación de baterías para vehículos eléctricos, semiconductores, electrónica avanzada, así como la certificación del origen de minerales críticos y tierras raras.
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“Es una reconfiguración de estructura del tratado. Las reglas de origen dejarán de centrarse únicamente en las partes que se ensamblan en el vehículo y evolucionará hacia un control del origen de procesos de partes y componentes”, apuntó Padilla.
Alberto Bustamante, director general de la Agencia Nacional de Proveedores del Sector Automotriz, coincidió en que Estados Unidos pedirá un incremento de la regla de origen de 75% a 85% de componentes provenientes de América del Norte para la fabricación de autos, además de un “contenido estadounidense”.
“Antes, 75% del valor de contenido regional no importaba si era de Canadá, Estados Unidos o México. Ahora habrá un valor de contenido estadounidense que se tendrá que cumplir”, explicó.
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Bustamante anticipa que el valor de contenido laboral, es decir, que 40% de los componentes que integran un auto provengan de países donde se paguen más de 16 dólares la hora, subirá a 50%.
Estados Unidos pedirá fortalecer el Capítulo Laboral, donde la mayoría de las querellas de la Oficina del Representante Comercial del país vecino se dan por incumplimiento en la industria automotriz.
“Se va a fortalecer para que haya un mecanismo de mayor certeza, no tanto de reacción sino de prevención del incumplimiento”, detalló.
Estados Unidos tiene un departamento laboral en México donde sus agregados laborales visitan plantas automotrices o de autopartes y preguntan a los trabajadores si tienen libertad sindical, como lo marca el T-MEC.
Ante lo compleja que es la supervisión de la regla de origen automotriz, podrían surgir controversias. En 2022, Canadá y México solicitaron un panel de solución de controversias bajo el T-MEC debido a la diferencia de interpretaciones en cuanto a la regla de origen.
Ambos argumentaban que una autoparte esencial que cumplía con 75% de contenido regional, al incorporarse a la suma total del valor de contenido regional de un vehículo, debía considerarse como 100% originaria, mientras que Estados Unidos decía que aun cuando calificara como originaria de Norteamérica, al incorporarse al valor de contenido regional total del vehículo su valor no debía ser 100%, sino entre 75% y 100%. México y Canadá ganaron el panel en 2023.
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