Economía

IA y empleo: las habilidades que marcarán el futuro de la economía digital

Eugenio Gómez, director de la Maestría en Economía Digital de la Universidad Panamericana, analiza los retos de la IA y el futuro laboral.

Eugenio Gómez, director de la Maestría en Economía Digital de la Universidad Panamericana. Foto: Esteban Torreblanca/EL UNIVERSAL
03/09/2026 |13:06
Soraya Villanueva
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La inteligencia artificial, la economía digital y la transformación del empleo avanzan de manera paralela. Mientras las empresas incorporan nuevas herramientas para elevar su productividad y desarrollar productos y servicios, los trabajadores enfrentan el reto de adquirir habilidades que les permitan mantenerse vigentes en un entorno que cambia rápidamente.





Para Eugenio Gómez Alatorre, profesor-investigador de la Universidad Panamericana y director de la Maestría en Economía Digital, la transformación va mucho más allá de aprender a utilizar una plataforma o dominar una herramienta de inteligencia artificial. El desafío consiste en formar personas capaces de comprender la tecnología, analizar sus resultados y convertirla en oportunidades para las organizaciones.

Durante una entrevista realizada en el marco de , Gómez explicó que la economía digital ya ocupa un lugar cada vez más relevante frente a los modelos tradicionales.

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“La economía digital es hoy una parte cada vez más importante de la economía”, afirmó el especialista, quien señaló que ésta crece a una tasa cercana al 9.5%, por encima del ritmo de la economía general.

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La economía digital cambia las reglas de los negocios

Hablar de economía digital implica mucho más que comercio electrónico. En ella convergen aplicaciones, bases de datos, plataformas digitales, fintech, criptomonedas y, cada vez con mayor fuerza, los bienes y servicios generados alrededor de la inteligencia artificial.

Su crecimiento también está modificando la manera en que las empresas construyen sus modelos de negocio.

“No es lo mismo vender manzanas que tener una plataforma estilo Airbnb o ser una empresa de fintech”, ejemplificó Gómez.

A diferencia de los modelos tradicionales, explicó, los negocios digitales tienen otras formas de monetizar, crecer, planear y diseñar estrategias. Eso obliga a las organizaciones a comprender las características particulares de este ecosistema si quieren aprovechar sus oportunidades.

La economía física y la digital seguirán coexistiendo, pero esta última tiene un componente adicional: la velocidad de la innovación. Nuevas herramientas y modelos aparecen constantemente, lo que también reduce el tiempo que empresas y profesionistas tienen para adaptarse.

Inteligencia artificial: entre la productividad y nuevas brechas

Una de las tecnologías que más está acelerando esta transformación es la inteligencia artificial (IA).

Gómez destacó que sus posibilidades abarcan desde incrementar la productividad empresarial hasta contribuir a resolver problemas científicos que durante años resultaron especialmente complejos.

Como ejemplo mencionó los avances para comprender la estructura de las proteínas y las aplicaciones que pueden desarrollarse en áreas relacionadas con la salud.

Sin embargo, su expansión no está exenta de riesgos.

“La inteligencia artificial puede hacer más grandes las brechas que ya existen”, advirtió.

Las diferencias podrían crecer entre grandes compañías y empresas con menos recursos, entre las personas que poseen conocimientos especializados y quienes tienen menor acceso a ellos, e incluso entre países desarrollados y economías en desarrollo.

Por ello, para Gómez no basta con preguntarse qué puede hacer esta tecnología. También será necesario discutir cómo se utiliza, quién puede aprovecharla y bajo qué principios se toman las decisiones.

¿La inteligencia artificial va a transformar el empleo?

El mercado laboral será uno de los terrenos donde estos cambios tendrán mayores consecuencias.

La incorporación de la IA puede elevar la productividad y abrir nuevas oportunidades de negocio, pero también provocará que determinadas actividades se modifiquen o desaparezcan. Esto obligará a una parte de los trabajadores a actualizar sus conocimientos y desarrollar nuevas capacidades.

“Estamos sí frente a una oportunidad muy grande, pero también ante grandes retos”, señaló Gómez.

En este escenario, las empresas necesitarán personas que no sólo conozcan las herramientas digitales, sino que puedan dirigir su implementación y analizar sus efectos.

“Necesitamos de gente que entienda la tecnología, que sea capaz de liderar este cambio tecnológico”, dijo, además de subrayar la importancia de mantener a la persona en el centro y contar con principios éticos claros.

La cuestión ética adquiere especial relevancia conforme los sistemas de inteligencia artificial participan en más procesos y decisiones. Para el especialista, aprovechar su potencial implica también identificar y minimizar los riesgos que pueden surgir de su uso.

Eugenio Gómez, durante su participación en el primer panel del foro Futuro México en la Universidad Panamericana. FOTO: CARLOS MEJIA/EL UNIVERSAL

Ser joven y digital ya no garantiza una ventaja laboral

Las nuevas generaciones parecen partir con una ventaja: crecieron rodeadas de internet, aplicaciones, dispositivos y servicios digitales.

Pero esa familiaridad no garantiza automáticamente una mejor posición frente a los cambios del mercado laboral.

“La tecnología está cambiando muy rápido”, explicó Gómez, quien consideró que incluso para los jóvenes representa un desafío mantenerse actualizados.

A ello se suma la experiencia. Mientras un profesionista con 20 o 30 años dentro de un sector acumula conocimientos capaces de generar valor para una organización, quienes apenas ingresan al mercado laboral todavía tienen que construir esa trayectoria.

Las nuevas generaciones cuentan con una mayor cercanía tecnológica, pero deberán encontrar qué capacidades les permiten complementar esa ventaja.

“Tendrían que ver cuáles son las habilidades que tienen que ir generando para insertarse de mejor forma”, apuntó Gómez.

Pensamiento crítico, creatividad y liderazgo serán claves

Frente a un escenario dominado por nuevas herramientas, algunas de las capacidades más valiosas no serán exclusivamente técnicas.

Gómez destacó el pensamiento crítico, la creatividad, la resiliencia, la adaptabilidad, el liderazgo y la alfabetización tecnológica entre las habilidades que cobrarán mayor relevancia.

“Necesitamos gente que sepa pensar, necesitamos gente que sea creativa, gente que sea capaz de liderar el cambio”, afirmó.

La razón es sencilla: las herramientas seguirán evolucionando y los conocimientos técnicos podrán modificarse con rapidez. Saber analizar un problema, cuestionar información y plantear soluciones permitirá responder mejor a esos cambios.

También será necesario desarrollar criterio para revisar los resultados generados por sistemas de inteligencia artificial.

Gómez señala que habilidades como la dirección estratégica, la capacidad de construir relaciones de confianza y los principios éticos siempre han sido importantes, pero adquieren un peso mayor conforme la tecnología interviene en más procesos empresariales.

Aprender a aprender, una habilidad para el futuro del trabajo

La rapidez con la que aparecen nuevas herramientas también cambia una idea tradicional del desarrollo profesional: estudiar una carrera y depender durante décadas del conocimiento adquirido durante esa etapa.

Ahora, la actualización tendrá que ser permanente.

“Es cada vez más importante [...] la educación continua, la capacitación continua, el seguir aprendiendo”, sostuvo Gómez.

Y resumió una de las capacidades que considera esenciales para los próximos años: “aprender a aprender”.

Esto aplica tanto para quienes apenas comienzan su trayectoria profesional como para personas con décadas de experiencia. En ambos casos, el reto será identificar qué conocimientos deben incorporar conforme evolucionen los negocios y las herramientas disponibles.

La tecnología estará al alcance de todos; saber usarla marcará la diferencia

El siguiente desafío para las empresas será la diferenciación.

Conforme la inteligencia artificial y otras herramientas digitales se vuelvan más accesibles, simplemente tenerlas dejará de representar una ventaja.

“La tecnología se va a volver un poco más como un commodity”, explicó Gómez.

Dos compañías podrán tener acceso a herramientas similares, pero obtendrán resultados diferentes dependiendo de la manera en que las incorporen a su estrategia.

Las organizaciones que destaquen, considera el especialista, serán aquellas capaces de utilizarlas de forma innovadora para mejorar procesos, desarrollar productos, reducir costos o descubrir nuevas oportunidades de negocio.

Y para conseguirlo necesitarán un perfil profesional particular.

Universidad Panamericana apuesta por formar talento para la economía digital

La necesidad de conectar conocimiento tecnológico con estrategia empresarial está detrás de la Maestría en Economía Digital de la Universidad Panamericana, propuesta académica que busca formar profesionistas capaces de desenvolverse entre ambos mundos.

Gómez, quien actualmente dirige el programa, explica que el perfil requiere comprender las capacidades de la tecnología, pero también conocer economía, mercados, estadística y negocios. La propia identifica al académico como profesor-investigador y director de esta maestría.

“Que pueda ser, digamos, un puente entre estos dos mundos”, explicó durante la entrevista.

La intención es desarrollar talento que entienda qué puede lograrse mediante las nuevas herramientas, pero que también sea capaz de identificar cómo convertirlas en una estrategia económicamente viable y diferenciadora.

“Por eso es que propusimos esta nueva Maestría en Economía Digital”, señaló Gómez al explicar que el programa busca preparar a personas que permitan a las organizaciones destacar y no limitarse a utilizar las mismas herramientas de la misma manera que sus competidores.

El objetivo, entonces, no es únicamente formar especialistas en tecnología, sino desarrollar perfiles capaces de comprender qué hacer con ella, dónde existe una oportunidad de negocio y cómo generar valor a partir de su implementación.

La propuesta también incorpora un componente que Gómez considera indispensable ante el avance de la inteligencia artificial: el sentido humano.

En una economía donde el acceso a la tecnología tenderá a ampliarse, la ventaja competitiva podría estar menos en la herramienta y más en las personas capaces de hacer las preguntas correctas, interpretar sus resultados y encontrar nuevas formas de utilizarla.

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