En un entorno donde cada clic puede implicar una transacción o el intercambio de datos sensibles, la criptografía dejó de ser un concepto técnico lejano para convertirse en la base de la confianza digital.
“La criptografía es un concepto muy antiguo y es proteger información que no queremos que alguien más pueda acceder”, señala Santos Campa, vicepresidente para América Latina y el Caribe de Futurex.
Desde bases de datos con información personal hasta operaciones financieras en tiempo real, su función es resguardar lo que circula en un mundo cada vez más conectado, explica.
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Seguridad que no se ve, pero está en todo
Aunque para el usuario final suele ser invisible, la criptografía está presente en acciones cotidianas como iniciar sesión, validar pagos o recibir códigos de autenticación.
“Ese pequeño código lo genera un Módulo de Seguridad de Hardware (HSM, por sus siglas en inglés) que es un dispositivo especializado y seguro diseñado para generar, almacenar y gestionar claves criptográficas, del que nosotros no nos damos cuenta, pero con el que interactuamos día a día”, indica Campa.
Este crecimiento en su uso coincide con la llegada de nuevos usuarios digitales, especialmente en servicios financieros. Aplicaciones bancarias, fintech y comercios electrónicos dependen de estos mecanismos para ofrecer experiencias ágiles sin comprometer la seguridad.
Frente a ciberataques cada vez más sofisticados, la criptografía moderna ha evolucionado hacia soluciones respaldadas por hardware. Esta estrategia limita el acceso a elementos críticos y reduce la capacidad de ataque: “Las llaves, que protegen o aseguran la información, pueden estar en un repositorio al que solo puede acceder el usuario”, detalla.
En palabras del directivo, confiar en soluciones básicas es uno de los errores más comunes: “Es como tener una chapa en la puerta de la casa y confiar que con eso estamos al 100% protegidos”.
Es por eso que Campa recomienda evaluar vulnerabilidades de forma constante y apostar por una inversión estratégica en seguridad.

Más seguridad sin sacrificar velocidad
Uno de los mitos más persistentes es que reforzar la seguridad hace más lentos los procesos. Sin embargo, la evolución tecnológica ha desmentido esta idea y hoy existen soluciones en la nube que permiten integrar protección sin necesidad de infraestructura compleja, facilitando la digitalización de empresas y la escalabilidad de servicios, afirma Campa.
Cualquier organización que maneje información sensible, desde bancos hasta entidades públicas, enfrenta riesgos. Bases de datos, transacciones, firmas digitales o facturación son puntos críticos que requieren protección robusta, dice el experto de Futurex.
En México, las grandes empresas ya integran la criptografía como parte de su estrategia, mientras que sectores más pequeños avanzan de forma gradual. Aun así, el riesgo es global: “Estamos en el mismo nivel de vulnerabilidad, es una carrera constante”, advierte.
De cara al futuro, la computación cuántica y la inteligencia artificial (IA) marcarán el siguiente capítulo. Campa menciona el desarrollo de criptografía postcuántica como una respuesta a sistemas con mayor poder de procesamiento.
En ese escenario, la recomendación es anticiparse y adoptar tecnologías preparadas para lo que viene y entender que la seguridad digital no es un estado final, sino un proceso continuo, expresa Campa.
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