México ya vivió dos Mundiales históricos y en ninguno se suspendieron clases ni se redujo el ciclo escolar. Ni en 1970, cuando el país recibió por primera vez la Copa del Mundo bajo el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y Brasil de Pelé conquistó el torneo, ni en 1986, durante el sexenio de Miguel de la Madrid, cuando Diego Maradona convirtió a Argentina en campeona y dejó una de las Copas más recordadas de la historia.
En ambos casos, el Mundial paralizó calles, oficinas y televisores, pero no las escuelas.

Ahora, rumbo al Mundial 2026 que organizarán conjuntamente México, Estados Unidos y Canadá, la Secretaría de Educación Pública (SEP) analiza terminar el ciclo escolar 2025-2026 desde el 5 de junio, casi un mes antes de lo habitual.
La justificación oficial combina las altas temperaturas en varias entidades con la logística del torneo futbolero. Sin embargo, la propuesta encendió críticas porque ni Estados Unidos ni Canadá, también sedes del campeonato, han planteado reducir clases o modificar drásticamente sus calendarios escolares.
El debate se da además en medio de preocupaciones por el rezago educativo acumulado tras la pandemia, los paros magisteriales y las constantes suspensiones de actividades escolares en distintos estados.
Para muchos, la comparación histórica es inevitable: ni el Mundial del Brasil de Pelé ni el de la “Mano de Dios” de Maradona alteraron el calendario escolar mexicano… pero el de 2026 podría convertirse en el primero en hacerlo.
Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el promedio de días de clase entre los países miembros ronda entre 183 y 186 días al año.
Japón registra entre 203 y 210 días lectivos, mientras Israel alcanza entre 205 y 214. Italia, Australia, Colombia, Costa Rica y Dinamarca también reportan calendarios cercanos a los 200 días de clases.
Con la propuesta planteada por autoridades educativas, México pasaría a tener alrededor de 157 días efectivos de clases en educación básica.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) advirtió que adelantar el fin de clases al 5 de junio podría profundizar el rezago educativo, aumentar las desigualdades y golpear especialmente a las mujeres.
A través de una serie de mensajes publicados en X, el organismo sostuvo que reducir cinco semanas de clases afectaría directamente el aprendizaje de 23.3 millones de estudiantes en un país que ya enfrenta graves problemas educativos.
“Las decisiones en política educativa requieren planeación, evidencia y perspectiva de género”, señaló el instituto.
El Imco recordó que actualmente 66% de los estudiantes no domina operaciones matemáticas básicas; apenas 34% logra resolver problemas matemáticos elementales y ningún alumno alcanza el nivel más alto de razonamiento matemático.
La advertencia ocurre mientras México se ubica en el lugar 35 de 37 países evaluados por la prueba PISA de la OCDE, además de registrar el peor desempeño en ciencias y una de las caídas más severas en matemáticas y comprensión lectora desde 2003.
El organismo también alertó que el recorte escolar tendría efectos económicos y sociales. Solo en educación básica pública trabajan más de un millón de personas y la nómina mensual docente ronda los 17 mil millones de pesos, lo que abre interrogantes sobre el manejo presupuestal en caso de modificar el calendario.
Pero uno de los puntos más delicados, subrayó el Imco, es el impacto en las tareas de cuidado dentro de los hogares.
Actualmente, las mujeres dedican cerca de 40 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados. Con niñas y niños fuera de clases un mes antes, esa carga podría elevarse hasta 65 horas por semana, afectando sobre todo a madres trabajadoras con menor flexibilidad laboral.
También recordó que la tasa de escolarización cayó en todos los niveles de educación básica durante la última década. En preescolar pasó de 71.9 a 63.6%; en primaria de 98.6 a 94.5 y en secundaria de 87.6 a 82.2%.
Además, señaló que 24.5 millones de mexicanos enfrentan rezago educativo y que en estados como Chiapas y Oaxaca más del 30 por ciento de la población no concluyó la educación obligatoria.
“Reducir el ciclo escolar representa un impacto en el aprendizaje y contribuye al rezago educativo”, insistió el organismo.
em/LL
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