La Guaira.— La Guaira, uno de los principales puertos de Venezuela, es hoy una zona de guerra. Edificios derrumbados, vías bloqueadas por escombros, cientos de personas en las calles ante el temor de nuevas réplicas de los terremotos del miércoles.
“Las calles están solas y los organismos de socorro están distribuidos en varios de los edificios que colapsaron”, dijo José Iriarte, residente de Catia La Mar, La Guaira, epicentro de la devastación, a El Tiempo. El terremoto sepultó aquí barrios enteros. Dayana Delgado, madre de tres hijos, dijo que estaba desesperada porque su hijo de ocho años estaba desaparecido, y no sabía si estaba atrapado o en un refugio.
Delgado preguntó dónde estaba la maquinaria pesada que los funcionarios del gobierno habían prometido, y señaló que eran los vecinos quienes estaban excavando entre los escombros.

Lee también Sube a 235 la cifra de muertos por terremotos en Venezuela; hay 4 mil 300 heridos
En medio de la tragedia, hubo rescates: un bebé fue sacado con vida de entre los escombros de una estructura colapsada en La Guaira; fue hallado por vecinos que buscaban sobrevivientes. “¡Vente, bebecito!”, dijo uno de los voluntarios. “¡Dios es grande!”, señaló el hombre, antes de pasarle el bebé a otra persona.
También fue rescatado un perrito que quedó atrapado entre los escombros.
En la avenida El Ejército de Catia La Mar casi todos los edificios están afectados. Sale humo de algunos de ellos y un mercado municipal fue consumido por las llamas. No hay electricidad ni tampoco señal telefónica.
“Lo he perdido todo, todo. El piso, el coche, la moto, todo”, afirmó Cristian Carreño. “Al menos estamos vivos, gracias a Dios”.
Las familias comenzaron a publicar volantes de personas desaparecidas con fotos de sus seres queridos, mientras otras compartían listas manuscritas de nombres mientras buscaban a quienes seguían sin ser localizados.
Yenderlin Cabarza llegó con fracturas a emergencias. Su madre no sobrevivió. Tampoco su tío que la protegió con su cuerpo del derrumbe. La adolescente, de 13 años, espera sola por atención médica, como decenas de menores. “Salió con sus dos bracitos que le bailaban, no lograban rescatarla porque los escombros le caían encima”, cuenta a la AFP Rolando, amigo de la familia. “Subió sola en la ambulancia, después subimos nosotros” desde La Guaira hasta este hospital, dice el hombre, que acompañaba al padre de la chica. “Supimos que ella estaba aquí porque avisaron en ese momento que la trasladarían”.
El padre de Cabarza entró a emergencias y supo que su hija salió del quirófano tras ser operada de fracturas en ambos brazos. El resto de sus parientes, los que sobrevivieron, aguardaban a las afueras del centro médico.
“Varios de los niños llegan solos porque los traen rápidamente desde el lugar en donde los rescatan”, explica un médico que prefirió el anonimato. Unos “nos dan sus nombres”, otros llegan “identificados con un tirro [cinta adhesiva] en el brazo”, agrega una doctora, también bajo anonimato. Con la esperanza de ubicar a sus familiares, muchos fotografían los listados de heridos. Las imágenes se esparcen como pólvora en redes.
dft
sin interrupciones.
sin límites.