“Me siento útil y se me pasa el tiempo de volada. Ya no estoy pensando en 'cosas que no' y se me quita el estrés”, dice una mujer privada de su libertad en el Centro Federal de Readaptación Social Femenil (Cefereso) 16 de Coatlán del Río, Morelos, en donde ha aprendido a dominar el arte del crochet.
Recluida en este penal federal, asegura sentirse contenta cuando sus muñecas, que van desde personajes populares como Minnie Mouse hasta Tristeza de la película “Intensamente”, se venden; “con que digan que está bonito [mi trabajo] me siento orgullosa”, expresa.
La mujer comercializa su obra como parte de “Arte por la Libertad”, una marca con sello “Hecho en México” de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), a través de Prevención y Reinserción Social, en donde se busca fortalecer el autoempleo en los 14 Ceferesos del país.

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“Te motivas porque te dan dinero y trabajas. Es lo más importante: que trabajas [...] Tengo un hijo de 30 y tantos años. Él me compra el material y yo estoy trabajando. Está ahorrando para ahora que salga”, comparte.
Desde el Cefereso femenil, detalla que hacer crochet es “casi puras matemáticas”, en donde con el uso de agujas, ganchos, estambre y, por supuesto, mucha paciencia, da forma a sus artesanías.
“A mi familia le mando los muñecos. La semana pasada mandé como 20. Ellos los venden y me mandan el dinero para mi tienda. Hago también suéteres, calcetines, playeras, bufanditas, de todo”, menciona.
Los productos de “Arte por la Libertad” abarcan distintas técnicas: herrería, cerámica, textiles, óleo, piñatería, carpintería, textiles, moldeado de jabón, entre otros: cada interno escoge lo que más se adecúe a su personalidad para expresarse artísticamente.
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Otra mujer privada de su libertad en el Cefereso 16 asevera que hacer arte es “una pasión, una terapia” en donde la imaginación vuela al crear cosas nuevas, en un espacio “donde podemos ser libres”.
“Es una terapia. Nos relaja mucho y nos gusta hacer crochet, ponerle dedicación, cuidar cada detalle. Allá afuera valoran lo que aquí se hace [...] Me siento libre, es un trabajo de mucha dedicación y mucho amor”, expresa.
El factor monetario la impulsa a seguir creando artesanías; “con esto evitamos estar pidiendo apoyo económico a la familia y pues lo ocupamos para gastarlo aquí, en cosas personales, pero también nos da la oportunidad de mandarle a nuestras familias”.
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“Sabiendo que tenemos hijos que necesitan de nuestro apoyo, con esto se va pagando esa cuestión estudiantil, o cuando viene una visita”, destaca.
Mientras esperan por su libertad, acuden al taller de crochet donde dominan el arte del tejido, sitio que se ha convertido, según sus propias palabras, “en una forma de ser libre por la alegría que le da a quienes adquieren el producto”.
“Tejer es mucha dedicación, es elaborar cada detalle porque el tejido es como la vida: hay que hacer cada punto que conlleva el tejido. Si uno se brinca algún punto, el resto del muñeco no queda bien formado. Entonces, por eso decimos que es como la vida. Tiene que ir bien elaborado para que salga un buen producto”, comenta.
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A diez minutos del metro Normal, en Melchor Ocampo 171, Colonia Tlaxpana, de la alcaldía Miguel Hidalgo, se encuentra la tienda-galería penitenciaria de “Arte por la Libertad”, en donde convergen obras de los 14 Ceferesos.
La gama es extensa: piñatas de “Stitch”, réplicas miniatura de la Basílica de Guadalupe talladas en madera, guantes de boxeo pintados con el rostro de Diego Rivera, prendas bordadas, cuadros al óleo y máscaras en 3D elaboradas en cartonería.
Las miradas curiosas que se adentran a la tienda dirigen su atención a las distintas obras que adornan el lugar. Como Claudia, una señora de 56 años, quien considera que “los precios son económicos y es un apoyo para ellos, quienes las elaboran”.
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“No soy alguien fanática [del arte], pero me gustan las manualidades que hay aquí. Están muy bien hechas y como regalos son muy bonitos”, comparte la cliente, quien ha adquirido crochet, carteras y cajas talladas a mano.
La señora Claudia hace una invitación a que la gente le dé la oportunidad a los trabajos que hacen las personas privadas de la libertad, quienes desde sus centros penitenciarios “están adquiriendo nuevas habilidades que a lo mejor ni siquiera ellos sabían que tenían”.
En la tienda sobresale una cartela que indica que el logo de “Arte por la Libertad” es una mariposa, porque simboliza el proceso de metamorfosis que experimentan las personas recluidas durante su estancia en el sistema penitenciario federal, “reflejando su evolución hacia una visión más positiva”.
“Destaca el poder de la creatividad como una herramienta clave en el proceso de la reinserción social, permitiendo a las personas reconstruir su identidad y explorar nuevas formas de expresión a través del arte”, se lee en el texto explicativo.
La directora de Trabajo de Prevención y Reinserción Social, Martha Anaya, dijo a EL UNIVERSAL que para cambiar como sociedad es necesario darle otra oportunidad a las personas privadas de su libertad, para que puedan realizar actividades lícitas una vez que salgan de la reclusión.
Anaya también destaca que quienes se encuentran recluidos en los Ceferesos pueden aceptar pedidos de clientes: “Se hace una cotización, en donde ellos determinan el costo. Nosotros enviamos la solicitud al centro y se verifica si una persona privada de su libertad lo quiere trabajar, entonces se manda a hacer”, explica.
De acuerdo con la directora, hay convenios con centros educativos como el Instituto de Capacitación para el Trabajo de la Ciudad de México (ICAT), donde se brindan técnicas artísticas para elaborar las obras de arte.
“Ya se ha hecho artesanía penitenciaria desde hace mucho tiempo. Sin embargo, el año pasado surgió la marca y eso nos apoya a distribuir los productos, que se conozca que hay un arte penitenciario y un trabajo penitenciario”, destaca.
“Con ello se apoya también a sus familias, para que de esta forma sea un círculo virtuoso que beneficia a la seguridad del país. Si en un inicio no encuentran trabajo, pueden empezar con la distribución de sus artesanías”, añade.
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