El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, culpó a la aspirina por los grandes moretones que presenta en su mano y negó haberse quedado dormido durante reuniones públicas, en una entrevista con The Wall Street Journal publicada este jueves.
El mandatario desmintió declaraciones anteriores sobre haberse sometido a una resonancia magnética en octubre, diciendo que en realidad se trató de una tomografía computarizada, un examen más rápido.
Trump, de 79 años, le dijo al Journal que su salud “es perfecta” y se quejó de que se lo interrogue al respecto.

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El magnate basa gran parte de su imagen política en proyectar vigor.
Sin embargo, al término del primer año de su segundo mandato su salud genera crecientes interrogantes.
Su mano derecha presenta moretones persistentes y sus tobillos han aparecido hinchados.
Le ha costado mantener los ojos abiertos, un punto delicado para alguien que constantemente se refiere a su predecesor demócrata, Joe Biden, como “dormilón”.
Biden dejó el cargo a los 82 años, lo que lo convierte en el presidente de mayor edad en la historia, un récord que Trump podría superar.
Trump rara vez hace ejercicio y no oculta su gusto por la comida rápida.
Según explicó al Journal, los moretones en su mano son consecuencia de la aspirina que toma a diario para fluidificar la sangre.
“No quiero que la sangre espesa circule por mi corazón”, dijo, y sostuvo que se aplica maquillaje o vendas cuando se golpea la mano.
Aseguró haberse cortado cuando su fiscal general, Pam Bondi, le golpeó el dorso de la mano con su anillo.
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En octubre declaró a periodistas que se había sometido a una resonancia magnética.
“Lo que sea que hayan analizado, lo analizaron bien, y dijeron que obtuve un resultado tan bueno como el que jamás hayan visto”, afirmó entonces.
Pero al Journal le dijo que no fue una resonancia magnética sino “algo menor, (...) una tomografía”.
Su médico, Sean Barbabella, confirmó al periódico que se le realizó una tomografía computarizada “para descartar definitivamente cualquier problema cardiovascular”.
Trump rechazó la idea de que se quede dormido en público. “Simplemente cierro los ojos. Me resulta muy relajante”, dijo. “A veces me toman una foto mientras parpadeo, y me captan justo en el momento del parpadeo”.