Más Información

Cae en EU exsecretario de Seguridad de Rocha Moya; Gerardo Mérida fue arrestado desde el 11 de mayo en Arizona

Congelan cuentas de Rocha Moya y otros ligados al narco, confirman fuentes del sector bancario; fueron bloqueadas desde el 6 de mayo

Los retos de Juan Carlos Carpio al frente de Pemex; Sheinbaum busca aumentar producción de barriles de petróleo a 1.8 millones

CNTE se congrega para iniciar marcha en la CDMX; minuto a minuto de la movilización de maestros rumbo al Zócalo capitalino

La trayectoria de Alejandro Robles; el morenista que pasó de denunciado a operador internacional de Morena

"El Travieso" Arce se suma a Morena junto a Diana Karina Barreras, conocida como "Dato Protegido"; "juntos vamos a echar el chingazo"

PVEM perfila a Ruth González, esposa del actual gobernador, como candidata en San Luis Potosí; descarta que sea nepotismo

Pese a acusaciones, Inzunza puede participar por gubernatura: líder de Morena en Sinaloa; "si cumple con requisitos no será descartado"
“S e escuchó una explosión, luego otra, todo fue confusión y la gente empezó a correr”. Es el testimonio de Juan Barreto, fotógrafo de la agencia AFP, y quien se encontraba a unos 300 metros de la tarima donde estaba el presidente Nicolás Maduro cuando ocurrió el atentado de ayer en Caracas.
El discurso del mandatario llegaba a su fin y “estaba empezando a llover”, cuenta Barreto a EL UNIVERSAL en entrevista telefónica. “Se escuchó una explosión y luego la otra”. Primero, señala, “pensé que eran fuegos artificiales”. Pronto comprendió que no era así.
“Nos sacaron de la Avenida Bolívar”, detalla. El desalojo, recuerda, no duró más de seis minutos. “Nunca supe qué pasó”, explica. Y es que desde que comenzó el evento se escuchó un ruido extraño que resultó ser una mujer haciendo sonar una cacerola, en aparente protesta por el discurso de Maduro.
Barreto, de origen venezolano, y quien lleva trabajando 19 años para la AFP, dice que “no supimos dónde metieron al presidente o qué hicieron con él. Sólo vimos que lo cubrieron con un escudo. Todo el mundo estaba confundido... Un atentado como éste nunca se había vivido”. También vio a uno de los guardias que resultaron heridos.
Una vez que los desalojaron, Barreto se dirigó a la zona donde había escuchado otro estallido, en la Avenida Lecuna, a unas dos cuadras de donde ocurrió el atentado. Había un incendio en un edificio, rodeado por elementos del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). “Nunca supe qué fue lo que pasó. No sé si desde ahí dirigieron los artefactos, o si estaban buscando evidencias”, dice. Tampoco estuvo mucho tiempo en la calle. Ser periodista en Venezuela, subraya, no es fácil. “No se respeta el derecho al trabajo. Si te consideran sospechoso, te detienen”.
Barreto no sabe qué vaya a pasar. Los venezolanos, dice, ni siquiera tienen la certeza de que la información que dé el gobierno sea cierta. “Dicen que detienen gente, pero nunca la presentan”. Y además, relata, la gente “está más pendiente de cómo sobrevivir... El país se ha venido hacia abajo. Al venezolano no le alcanza. Ves a la gente comiendo de la basura. Eso entristece demasiado”.
Más Información
Noticias según tus intereses
ViveUSA
[Publicidad]














