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Minnesota arde, mientras Trump atiza el fuego

Manifestantes exigen justicia tras la muerte de Alex Pretti a manos de agentes federales en Minneapolis; el presidente culpa a demócratas del caos y exige fin de ciudades santuario

Al menos un millar de personas salieron a protestar por las redadas del Servicio de Inmigración y Aduanas ayer en Minneapolis, en las que murió otra persona. Foto: Jack Brook / AP
26/01/2026 |00:41
Agencias
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Minneapolis.— Mientras crecen el enojo, las protestas y ocurrió una segunda muerte de un ciudadano estadounidense en , en medio de las protestas por las redadas del Servicio de Inmigración y Aduanas (), el presidente atizó el fuego, culpando a los demócratas del “caos”, exigiendo “cooperación” en su campaña contra la migración y llamando al Congreso a acabar con las “ciudades y estados santuario”.





Alrededor de un millar de personas se manifestaron ayer en Minneapolis tras la muerte, el sábado, de Alex Pretti, un enfermero de 37 años, tras un altercado con agentes federales durante una manifestación contra operativos del ICE.

La administración Trump culpó enseguida a Pretti, afirmando que pretendía herir a los agentes con una pistola que dijo haberle descubierto. Sin embargo, un video que circula en redes sociales y que fue verificado por medios estadounidenses, mostró que Pretti nunca desenfundó un arma y que los agentes le dispararon unas 10 veces luego de tirarlo al suelo.

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Los padres de Pretti acusaron al gobierno de Trump de propagar “mentiras repugnantes” sobre su hijo. “Estaba claramente desarmado cuando fue atacado por los agentes cobardes y asesinos del ICE”, afirmaron en un comunicado.

El vicefiscal general Todd Blanche también dijo que era necesaria una investigación para comprender lo ocurrido. Preguntado si los agentes ya habían retirado la pistola de Pretti cuando le dispararon, Blanche declaró a NBC: “No lo sé. Y nadie más lo sabe, tampoco. Por eso estamos investigando”.

Se trata de la segunda muerte de un estadounidense tras la de Renee Good, una mujer abatida a tiros el 7 de enero por un agente del ICE en la misma ciudad. Igual que en el caso de Pretti, las autoridades alegaron que el agente sólo se defendió y que Good intentó arrollarlo, pero videos pusieron en duda la versión oficial.

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Varias multitudes desfilaron ayer por la ciudad pese a las máximas de 3 grados (-16 grados centígrados) y se congregaron en torno al Ayuntamiento o al Centro de Gobierno de Hennepin. Medios locales también mostraron concentraciones de gente protestando en la vecina ciudad de Saint Paul, en el entorno del edificio Federal Whipple, cuartel general de los miles de agentes que ha enviado Washington desde principios de enero para llevar a cabo redadas contra inmigrantes.

Grupos de ciudadanos acudieron también al lugar donde falleció Pretti, en la avenida Nicollet, para depositar flores y honrar su memoria.

El comandante general de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, Gregory Bovino, dijo que hay “mucha especulación” sobre si los agentes habían visto a Pretti blandiendo un arma antes de matarlo y que los agentes “tuvieron una fracción de segundo para tomar una decisión”.

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Ante el enojo creciente, incluso algunos republicanos han llamado al presidente Trump a reflexionar sobre cómo se está manejando el tema de las redadas. “Creo que la muerte de estadounidenses, lo que estamos viendo en la televisión, está causando profundas preocupaciones sobre las tácticas federales y la rendición de cuentas”, dijo el gobernador de Oklahoma, Kevin Stitt, en el programa State of the Union de la cadena CNN. “A los estadounidenses no les gusta lo que están viendo en este momento”. Añadió que Trump “está recibiendo malos consejos en este momento”.

El senador republicano Bill Cassidy, de Louisiana, calificó el incidente como “increíblemente perturbador” y alertó que la “credibilidad de ICE y DHS [el Departamento de Seguridad Nacional] está en juego”.

El expresidente demócrata Barack Obama dijo que lo ocurrido en Minneapolis es “una llamada de atención” y advirtió que los valores fundamentales de Estados Unidos están cada vez más “bajo ataque”.

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Sin embargo, lejos de calmar las aguas, Trump defendió que fue elegido presidente para “sellar la frontera” y emprender la “mayor campaña de deportación” de quienes él llama “criminales”.

En un post en Truth Social, acusó a los demócratas de sembrar “caos”; exigió al gobernador de Minnesota y al alcalde de Minneapolis a “cooperar” con las autoridades federales e instó al Congreso a “poner fin a las ciudades santuario”.

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