Greenbelt, Maryland. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE en inglés) no puede volver a detener a Kilmar Ábrego García porque ha expirado el periodo de detención de 90 días y el gobierno de Estados Unidos no tiene un plan viable para deportarlo, según dictaminó el martes un juez federal.
El caso de este ciudadano salvadoreño se ha convertido en un punto central del debate sobre inmigración después de que fuera deportado por error a su país natal el año pasado. Desde su regreso, ha estado luchando contra una segunda deportación a una serie de países africanos propuesta por funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS en inglés).
El gobierno “hizo una amenaza tras otra para deportarlo a países de África sin posibilidades reales de éxito”, escribió la jueza federal de distrito Paula Xinis, en Maryland, en su orden del martes. “A partir de esto, el Tribunal concluye fácilmente que no hay "buenas razones para creer" que la deportación sea probable en un futuro razonablemente previsible”.

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Ábrego García tiene esposa e hija estadounidenses y ha vivido en Maryland durante años, pero emigró ilegalmente a Estados Unidos cuando era adolescente. En 2019, un juez de inmigración dictaminó que no podía ser deportado a El Salvador porque allí corría peligro por una pandilla que había amenazado a su familia. Por error, fue deportado allí de todos modos el año pasado.
Ante la presión pública y tras una orden judicial, la administración del presidente Donald Trump lo trajo de vuelta en junio, pero solo después de conseguir una acusación formal por tráfico de personas en Tennessee. Él se ha declarado inocente.
Mientras tanto, los funcionarios de Trump han dicho que no puede quedarse en Estados Unidos. En los documentos judiciales, los funcionarios han dicho que tenían la intención de deportarlo a Uganda, Esuatini, Ghana y Liberia.
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