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Más de 22.000 personas combatieron este miércoles a tomatazos en una singular guerra festiva conocida como la Tomatina en la localidad valenciana de Buñol (este de España), que este año sirvió como terapia contra el drama que sufrió esta población tras las inundaciones del pasado 29 de octubre, que azotaron la provincia de Valencia.

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Un total de 120 toneladas de tomate (no apto para consumo humano que se cultivan especialmente para la Tomatina) se convirtieron en pasta en manos de los asistentes y sirvieron para teñir completamente de rojo en pocos minutos las calles y fachadas del centro del pueblo.


La Tomatina es una barbarie controlada, que se desarrolla en la hora justa que transcurre entre el lanzamiento de dos cohetes de pirotecnia que marcan el inicio (a las doce del mediodía) y el final de la batalla.


El estruendo que forman los gritos de los participantes y las bocinas de los vehículos cargados de tomates propicia que apenas importe si el enemigo habla español, holandés, indio, japonés o vietnamita. De hecho, resulta complicado hasta reconocerle, con gafas de bucear -empañadas- o sin ellas, que los participantes suelen utilizar para protegerse los ojos.

Con información de EFE
maot
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