“¿Dónde voy a meter a mis hijas? ¿Dónde me voy a meter yo? No aguanto más”, dijo entre lágrimas una madre de Quimbaya, Quindío, mientras miraba lo que quedó de su vivienda después del que sacudió al Eje Cafetero en Colombia.

La mujer es una de las damnificadas que enfrenta la emergencia en este municipio, donde el fuerte sismo de 7.4 del pasado 10 de agosto dejó cientos de viviendas afectadas y obligó a las autoridades a preparar desalojos y demoliciones.

El alcalde de Quimbaya, Juan Manuel Rodríguez, explicó que la situación en el barrio Grisales es especialmente crítica y que varias viviendas tendrán que ser demolidas.

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“Tenemos el reporte de cerca de mil viviendas afectadas, 450 viviendas destruidas, 70 familias atendidas en el hospital y un total de 800 familias afectadas”, señaló.

Las demoliciones obligarán a trasladar a más habitantes. Según el alcalde, desde el lunes fue habilitado un albergue para atender a las personas que no pueden permanecer en sus casas. “Han llegado cerca de 50 personas y esperamos que en el transcurso de hoy lleguen más personas cuando empecemos con la demolición del barrio Grisales”, explicó Rodríguez. La intención es que quienes deban abandonar sus viviendas puedan pasar ahí la primera noche mientras se busca una solución a la emergencia.

El terremoto también dejó huellas visibles en diferentes sectores de Quimbaya. Múltiples viviendas y locales comerciales presentan grietas severas y desprendimientos de fachadas. En el barrio Policarpa, el segundo piso de una vivienda construida en guadua colapsó y dejó personas lesionadas.

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La Basílica Menor Jesús, María y José, uno de los principales templos religiosos del municipio, sufrió daños. Parte de su fachada se desprendió y en el interior quedaron agrietamientos.

La emergencia alcanzó las vías de acceso. La carretera entre Montenegro y Quimbaya presentó cierres totales y desprendimientos de tierra. Durante las labores de remoción de escombros en este corredor fue hallada una víctima fatal.

En el casco urbano también se presentaron fallas prolongadas en el suministro de agua potable y energía eléctrica. La señal de telefonía celular colapsó. Los organismos de socorro y la alcaldía avanzan en los censos de damnificados y en la evaluación de las edificaciones. El alcalde aseguró que cerca de 800 familias esperan apoyo para enfrentar las consecuencias del terremoto.

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