Vecinos cercanos a las estaciones Vasco de Quiroga y subsisten entre el miedo de que ocurra un incidente y la fe de que la obra de esté bien hecha; el titular de la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario, Andrés Lajous, dice que el proyecto cumple con la normatividad.

“Me siento insegura, sólo queda esperar que no pase nada”

Estefanía Gasca Martínez tiene su casa de dos pisos sobre avenida Río Tacubaya y, calcula, entre 15 y ocho metros de distancia del paso elevado del tren; dice que se siente una especie de movimiento cuando el convoy transita frente a su hogar.

Además del temor que implica que haya un descarrilamiento, indicó que tras las obras que se ejecutaron por el montaje de las columnas, ya no cuentan con un punto de reunión en caso de sismos, pues ahora la zona que era considerada segura, está tapada por el tramo elevado del concreto que soporta las vías.

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“Da miedo, porque ahorita como están en pruebas, sí viene bastante rápido, ya es más notorio y sí te da cosita que se caiga. Es extraño porque no lo habías vivido, no lo teníamos antes, además el ruido que hace el tren al pasar sí es notorio. Todo esto es curva y sí se llega a escuchar como si tronara cuando pasa.

“Cuando tiembla, pues ya ni siquiera sales. Porque una, los postes de luz, otra, el tren. Da miedo y sí hay temor de que se caiga. Antes este era el punto de reunión de todos los vecinos ¿Y a dónde se van ahora si tiembla? Pues prefieren mejor quedarse en casa”, señala Estefanía.

“Yo me siento insegura, la verdad. Cuando tiembla todo se mueve, y pues sí se vive con miedo y sólo queda esperar que no pase nada”, agrega.

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Otra vecina, quien prefiere el anonimato, habita en un edificio de tres niveles sobre San Miguel Arcángel. Su casa está justo en el paso de la vuelta de El Insurgente, cuyo punto final es la estación Observatorio.

“A simple vista, tú ves la distancia de nuestro edificio al tren y pareciera que lo puedes tocar con las manos. Esto es curva, supongo que debería bajar su velocidad cuando pase por aquí. Aseguran que la obra es segura, que no nos preocupemos. No lo sé, lo mismo decían de la Línea 12 del Metro y se cayó”.

La familia Gasca Martínez tiene su casa de dos pisos sobre avenida Río Tacubaya, a unos 15 metros del paso del tren. Foto: Santiago Reyes / EL UNIVERSAL
La familia Gasca Martínez tiene su casa de dos pisos sobre avenida Río Tacubaya, a unos 15 metros del paso del tren. Foto: Santiago Reyes / EL UNIVERSAL

“Las autoridades tienen que estar pendientes”

Miriam Ramos vive en una unidad habitacional de 25 casas aproximadamente, sobre calle Pólvora, cuya única salida y entrada es la que colinda con la estación Vasco de Quiroga, y la zona de operaciones del tren que se ubica a un costado, el temor es que colapse la estructura o haya un incendio y siniestro y queden atrapados.

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Aunque confía en las garantías que dio el gobierno de que la obra es segura, además de los beneficios que habrá en materia de movilidad.

“Nosotros pensábamos que iban a vibrar, pero no, hasta el momento no. Sí se escucha el sonido, pero es como si fuera el Metro, así se escucha”, indica.

“Sí se debe tener y otorgar protección, porque sólo tenemos un paso de entrada y salida, Las autoridades tienen que verificar de manera constante las casas; ahora que entre en operación, analizar el impacto que habrá en la movilidad y estar al pendiente de cualquier caso o siniestro que se presente.

“Ojalá no pase ningún incidente y que nunca suceda, pero sí tienen que estar aquí las autoridades al pendiente de nosotros. Confiamos que esté bien construido, que haya protección y sé que las autoridades no nos van a dejar como a la deriva”, subraya Miriam.

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Detalla que en el sexenio pasado se modificó el proyecto, porque los pilares estaban más cerca de las casas.

“Con Peña Nieto se contemplaba que los pilares estuvieran aún más cerca. Con el anterior sexenio se puso más protección, pero aún así estamos muy cerquita de la estación, a pasos llegamos”, remarca.

Agrega que temen la llegada del ambulantaje y la inseguridad en la zona, ya que se espera que haya más gente por la estación Vasco de Quiroga, que además está cercana a la terminal de la Línea 3 del Cablebús.

Miriam Ramos vive en una unidad habitacional en la calle Pólvora, único acceso que colinda con la estación Vasco de Quiroga. Foto: Santiago Reyes / EL UNIVERSAL
Miriam Ramos vive en una unidad habitacional en la calle Pólvora, único acceso que colinda con la estación Vasco de Quiroga. Foto: Santiago Reyes / EL UNIVERSAL

“No estamos en contra, pero sí hay mucho temor”

Javier Atilano Flores es otro vecino de la calle Pólvora, cercana a la estación Vasco de Quiroga. Asegura que tiene temor por el tren y su operación, pero también porque haya incremento de inseguridad en la zona y que haya más ambulantaje, incluso la presencia de taxis pirata.

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“Estamos a unos metros de distancia de la estación. Hay mucho temor. Varios de aquí no estamos en contra del tren, yo creo que es un beneficio para nosotros como vecinos y para muchísima gente. Hay demasiada inseguridad en la zona y nos han llegado avisos de que quieren ambulantes”, dice.

Señala que sobre avenida Vasco de Quiroga se pone un tianguis los lunes y viernes, que puede ser un problema al abrir la estación. “Para mí es importante que las autoridades sí tomen cartas en el asunto, porque si no en lugar de ser benéfico para nosotros como vecinos, va a ser un caos”.

“Imaginemos que suceda un accidente en el tren, ¿por dónde van a pasar los servicios de emergencia? Las calles fueron modificadas; ahora son tramos cortos donde compañeros estacionan sus carros, porque aquí las calles son angostas; entonces, en una emergencia, ¿por dónde pasarán?”, cuestiona.

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“De aquel lado, en la cerrada de Pólvora pusieron una reja, hay casas-habitación en la parte de atrás, cualquier situación que llegue a pasar, no pueden entrar ambulancias. De hecho, un vecino de aquí falleció y la ambulancia no pudo entrar. Primero era entrada y salida de maquinaria, trabajadores, ahora queda vivir con el temor que esto se desborde en inseguridad, ambulantaje y que no pase una tragedia con el tren”, apunta.

Comenta que el tren es silencioso. “No tenemos problema. Es muy silencioso, dentro de lo que cabe, quizás esperábamos más molestias en ese sentido”.

A Javier Atilano le preocupa que en la calle de Pólvora no hay espacio para la entrada de servicios de emergencia, en caso de ser necesarios. Foto: Santiago Reyes / EL UNIVERSAL
A Javier Atilano le preocupa que en la calle de Pólvora no hay espacio para la entrada de servicios de emergencia, en caso de ser necesarios. Foto: Santiago Reyes / EL UNIVERSAL
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