Aunque el normalmente se genera en la época de primavera, sólo en los dos primeros meses del año —todavía en pleno invierno— la (ZMVM) ya ha tenido tres contingencias a causa de este contaminante, un fenómeno que puede estar asociado con el cambio climático, consideran especialistas.

¿Qué es el ozono? Se trata de un contaminante que se forma en el aire a partir de óxidos de nitrógeno (producto de la combustión) y compuestos orgánicos volátiles (por ejemplo, de vehículos automotores o el uso de solventes o sustancias como fragancias) que reaccionan en la atmósfera por la radiación solar, explica a EL UNIVERSAL el coordinador de Gestión de la Calidad Ambiental en Zonas Conurbadas y Metropolitanas de la Comisión Ambiental de la Megalópiolis (CAMe), Ramiro Barrios Castrejón.

De forma convencional, la formación de este contaminante se acelera con las altas temperaturas, de ahí que la temporada de ozono en el Valle de México ocurre generalmente en la época de primavera.

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“Hay ciudades; por ejemplo, muy al norte, en Europa, en Estados Unidos, donde aunque tengan los precursores y la radiación solar, la temperatura no permite que se forme el ozono. Digamos, eso es lo que pasa de manera normal, convencional”, señala.

Sin embargo, Barrios Castrejón explica que en las últimas semanas se han registrado sistemas de alta presión que han impactado en la región del Valle de México, ocasionando que no haya viento y que los contaminantes que se van arrojando a la atmósfera, se acumulen.

“Cuando sale el sol y empieza la radiación solar, se favorece la formación de ozono porque hay muchos contaminantes, muchos precursores acumulados; el ozono que se forma tampoco se dispersa, se empieza a acumular, se queda estático y se empieza a acumular”, indica.

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A esto se suma la inversión térmica, un fenómeno natural que en el Valle de México sucede con más frecuencia por las mañanas y que funciona “como una tapa” que impide que el aire donde hay contaminantes se vaya. Cuando se rompe la inversión térmica, el sistema de alta presión de todas formas retiene los contaminantes.

Barrios Castrejón señala que fenómenos como los sistemas de alta presión “no son tan comunes en esta época, o sea, tan temprano en el año”, pues, en realidad, en febrero debería estar haciendo más viento y frío; “sin embargo, estamos teniendo estos fenómenos meteorológicos”.

Señala que el cambio climático que se presenta como una “disrupción del clima a nivel global”, puede ser la causa de este fenómeno, “porque justo estos fenómenos que antes no sucedían tan temprano en esta época del año están empezando a pasar; entonces, pues pensamos que puede estar asociado con eso”.

Infografía: Elaboración propia
Infografía: Elaboración propia

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Apenas transcurrían los primeros días de enero, el día 8, cuando la CAMe activó la primera contingencia por ozono del año, la cual se extendió por prácticamente 12 horas. Una segunda contingencia se registró la tarde del 12 de febrero y, tras 50 horas, se levantó la tarde del 14 de febrero; sin embargo, no pasó ni un día completo cuando el 15 de febrero por la tarde se activó la tercera del año, misma que permaneció hasta la tarde del 17 de febrero.

Mientras que este año la primera contingencia por ozono se presentó en enero, en 2025 la primera tuvo lugar el 26 de febrero y la segunda ocurrió en marzo, recuerda Adalberto Jurado Hernández, especialista en Ingeniería Ambiental en la Universidad La Salle.

Pocos días limpios

Con tres contingencias por ozono —y una regional por partículas PM2.5—, la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) inició 2026 con apenas un día limpio de los 55 transcurridos al corte del 25 de febrero.

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En el caso de la Ciudad de México sólo suman cuatro días limpios, mientras que el Estado de México sólo ha tenido uno, de acuerdo con datos de la Dirección de Monitoreo Atmosférico.

En entrevista con esta casa editorial, el experto en ingeniería ambiental, Adalberto Jurado Hernández, subraya que “lo preocupante”, independientemente de la cantidad de veces que se ha declarado la contingencia ambiental, son los días que se tiene mala calidad del aire.

“La clasificación que tiene la Ciudad de México, que va mala, muy mala y extremadamente mala, pues son indicadores de que por ahí nos puede pegar la contingencia”, señala.

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Ante esto, el especialista advierte que no es posible controlar hacia dónde va el viento o la radiación ultravioleta que se necesita para que se genere el ozono, pero lo que se puede controlar son las emisiones que se arrojan a la atmósfera, por ello, dice que se tendría que evaluar si se necesitan medidas “más drásticas”.

“Tener una mejor manera de promover el que usemos menos el vehículo, que no sea solamente el cobro, la restricción, sino favorecer un mejor transporte público, el trabajo en casa”, dice.

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