Metrópoli

Mujeres luchan por autonomía económica

A través de Capital Semilla, el Gobierno de la Ciudad de México apoya a emprendedoras para que inicien sus negocios, además les brinda capacitación para alcanzar independencia monetaria

Karla Yazmín tiene un negocio dedicado a la elaboración y venta de mole en la alcaldía Tláhuac. Foto: Karla Guerrero y Santiago Cadena
13/09/2026 |04:19
Frida Sánchez
Reportera de la sección MetrópoliVer perfil

Al ser madre cuidadora de un niño con discapacidad motriz, obtener un empleo formal que le dé sustento a su familia es “muy difícil” para Karla Yazmín Moya, de 40 años. Por eso, emprender su propio negocio en la alcaldía le ha dado la posibilidad de generar ingresos sin descuidar la atención de su pequeño de nueve años, ni de su otra hija de tres.





“Aquí vendemos moles, dulces, chiles. Todo es , con pequeños amigos productores que sabemos que son de buena calidad y a un precio accesible”, comenta a desde su local de elaboración y venta de mole, que abrió con el apoyo de Capital Semilla, que forma parte del Programa de Autonomía Económica de las Mujeres, impulsado por la administración capitalina.

La estrategia, que arrancó apenas en mayo pasado, consiste en otorgar apoyos económicos no reembolsables de 25 mil pesos, para que mujeres puedan iniciar sus negocios en la Ciudad y así obtener independencia económica.

Club El Universal

“La dependencia económica es uno de los principales factores por el cual una mujer no puede irse de un hogar violentador”, advierte en entrevista con este diario María Elena Esparza Guevara, coordinadora general de Autonomía Económica, de la Secretaría de las Mujeres de la Ciudad de México.

“Sabemos que 80% de las violencias contra las mujeres están concentradas en el espacio privado del hogar. Depender económicamente de tu agresor es una forma de estar atada y de perder la libertad”, señala la funcionaria.

Mezcal que empodera

“Me pude salir de ese lugar de violencia, no quiero volver a ver al agresor y tengo la forma de mantener a mis hijos. Se ve muy difícil salir adelante, pero gracias al programa lo pude lograr”, asegura Karina Miranda, quien forma parte de Las Pócimas de la Bruja, un proyecto biocultural integrado por 15 mujeres que elaboran y distribuyen mezcal artesanal de sabores frutales, endulzado con miel; a la par, realizan actividades culturales.

Las Pócimas de la Bruja es un proyecto biocultural integrado por 15 mujeres, entre ellas Karina Miranda. Foto: Karla Guerrero y Santiago Cadena

La mujer de 45 años explica que llegó a la Secretaría de las Mujeres por una situación de violencia sexual por parte de su expareja. Ahí, tuvo conocimiento del Programa de Autonomía Económica, lo que le permitió hacer mancuerna con una cooperativa de mezcal ubicada en Guerrero. Ahora quiere distribuir la bebida no sólo en la Ciudad sino en otras entidades de la República Mexicana.

“Yo no tenía la forma de cómo separarme, a pesar de que lo había intentado muchas veces. Muchas veces tenía que regresar porque no tenía, primero, dónde vivir; segundo, cómo mantener a mis hijos; tercero, uno de mis hijos tiene discapacidad de lenguaje y es neurodivergente, entonces tengo que asistir a sesiones sicólogicas y rehabilitación. Entrar a un trabajo de ocho horas, de lunes a viernes, no podía prestarle la atención que tengo que prestarle a mi hijo. Además, soy cuidadora de mi madre que tiene cáncer, entre quimios es muy difícil”, dice.

El nombre de Pócimas de la Bruja se debe a que “son sabores que encantan y tradiciones que perduran, porque la idea no sólo es vender el mezcal, sino darle su importancia de que es biocultural, pero además con tradiciones afrodescendientes que son estos turbantes, la danza afro y todo lo que existe como nuestra tercera raíz en México”, explica.

El próximo paso del emprendimiento es formalizarlo como una cooperativa, señala Karina, quien se encarga de curar el mezcal, mientras otras mujeres lo destilan y mamás ayudan a repartir la bebida a bordo de motocicletas.

Capacitación

El 80% de las beneficiarias de Capital Semilla son jefas únicas de familia, y más de la mitad tienen responsabilidades de cuidado que hasta antes del programa les impedían capitalizar o emprender. El mayor volumen de mujeres que accede al programa está entre los 18 y 29 años; 12% son adultas mayores, la más grande de ellas es de 83 años, detalla la funcionaria.

En lo que va del año suman 2 mil 830 mujeres beneficiadas con Capital Semilla y la meta será llegar a 4 mil. Este apoyo es uno de cuatro componentes del Programa de Autonomía Económica de las Mujeres de la capital, impulsado por la Secretaría de las Mujeres, detalló la titular de la dependencia, Daptnhe Cuevas.

“Capital Semilla implica que entrevistamos mujeres que quieren poner un negocio, que saben hacer algo, o que ya estuvieron trabajando mucho tiempo para alguien y podrían independizarse y ser las dueñas de ese negocio, pero que no tienen herramientas o cómo invertir. Ahí nosotras entramos y les damos un aporte de 25 mil pesos”, detalla.

Antes de recibir el apoyo económico, la dependencia brinda capacitaciones a las beneficiarias, para que tengan conocimiento de cómo invertir su dinero y echar a andar su emprendimiento.

El segundo componente del programa es el acceso a créditos para ayudar a que los negocios que se abrieron puedan “prosperar”; por ejemplo, darlos de alta ante el SAT o tener trabajadores.

El tercer componente del Programa de Autonomía Económica está enfocado en mujeres que no buscan emprender un negocio, sino que quieren un empleo que les permita tener un salario justo y seguridad social. El cuarto es el de Escuela de Autonomía Económica con formación en asuntos financieros, administrativos y manejo de los recursos propios, explica la secretaria.

Apoyo cultural

Marbella Raquel Palomino, de 57 años, se inscribió este año al programa para continuar con la difusión de Camila, una figura articulada de una bailarina que sirve para enseñar los movimientos básicos de esta disciplina. Al “adoptar” una de estas piezas, se fomenta la donación para apoyar a un artista.

Con Camila, figura articulada de una bailarina, Marbella Raquel apoya a artistas. Foto: Karla Guerrero y Santiago Cadena

“El Capital Semilla recibido no sólo representa un apoyo financiero inicial, sino una verdadera palanca para transformar ideas en proyectos sostenibles. Gracias a esta inversión pude fortalecer mi emprendimiento, la capacitación me acompañó y el programa me brindó herramientas”, dice.

Hace 17 años nació como un proyecto autogestivo para apoyar a niños y jóvenes en diversas disciplinas artísticas. En ese entonces, explica, el artista plástico José Luis Rosas Landa creó a Camila y Camilo para promover la cultura de la donación para obtener recursos para vestuarios, concursos y becas para jóvenes en formación.

Ahora, el objetivo de Marbella es llevar una exposición itinerante de Camila y el ballet por las Utopías de la capital.

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