Las narrativas oficiales de las últimas décadas sobre el poder de las organizaciones criminales del narcotráfico -afirma el investigador y periodista Oswaldo Zavala- sólo sirvieron y sirven de pretexto para la militarización del país, la limpieza social y biopolítica y para intereses económicos, como el despojo de territorios ricos en recursos naturales.
Al presentar una segunda edición de su libro “Los cárteles no existen” (Debate), una obra corregida y aumentada, el profesor de literatura y cultura latinoamericana consideró que es necesario pensar que mucha de la violencia que vemos atribuida a los llamados cárteles de la droga, tiene otros orígenes y otras dinámicas.
“El libro no está negado que hay violencia, no propone reducir el efecto de la violencia entre nosotros, sino propone que el modo que hemos entendido esa violencia y el modo que hemos narrado esa violencia favorece las políticas militaristas del país”, aclaró.

La obra discurre en una serie de análisis que hacen replantear el problema del narcotráfico en México. Va desde la invención del "Cártel" como objeto del lenguaje, la violencia de Estado y la militarización, la correlación de violencia, la limpieza social y biopolítica.
Hasta los intereses económicos, la crítica al periodismo narrativo y la "narco cultura", la dependencia de la narrativa oficial, la fabulación de la realidad, la trampa del espectáculo y, por supuesto, la geopolítica y el sistema global de "pacificación", ahora implementado por Donald Trump.
La primera edición publicada en 2018, centraba la discusión en que la narrativa sobre el poder de las organizaciones criminales estaba siendo enunciada por instituciones oficiales de Estados Unidos y México para la militarización del país.
“Lo que encuentro es que no solo el periodismo que cubre estos temas, sino incluso casi todos los productos culturales que hablan del narcotráfico están a su vez mediados, informados e incluso limitados por el discurso oficial”, dijo.
La reedición de la obra, con una conciencia crítica, aborda que están pasando cosas todavía más graves, que se está en un momento de extrema militarización, al grado que el país está ocupado por casi 320 mil soldados y agentes de la Guardia Nacional.
“Estamos viviendo un momento de enorme violencia y sabemos que mucha proviene de las propias fuerzas armadas y estamos viviendo un momento de geopolítica violenta en que Estados Unidos está instrumentando narrativas de guerra contra el narco”, alertó.
“Los cárteles no existen” –sentenció-, busca alertar de los peligros del securitarismo, ese lenguaje de la seguridad nacional que emplea Estados Unidos para intervenir en países como México, por lo que –advierte- “estamos ahora ante un momento de enorme peligro, en que hablar de narcoterrorismo, es una plataforma para bombardear países y matar indiscriminadamente”.
-Habrá quienes piensen que se busca minimizar el poder del narcotráfico, se les cuestiona.
-Es una pregunta legítima, sobre todo porque tenemos tantas décadas de coberturas de noticias, dichos de nuestros gobernantes y de agencias estadounidense que insisten en decirnos que el poder de los narcotráficos es muy alto: que son capaces de ocupar territorios, desestabilizar países, pero lo que trato de hacer es ir al centro de la discusión.
Como ejemplo, afirma, hay una clara correlación entre la política militarista y el repunte de la violencia; y que el factor militar es conducente y correlativo a la violencia.
“Quienes insisten principalmente que el narco es poderoso y el narco es que controla el país son justamente los más interesados en mantener la guerra contra el narco como política transnacional militar. El primero de ellos es Donald Trump y tenemos que tener claro que tiene un interés geopolítico y geoestratégico que, desde luego, está muy poco preocupado del bienestar del país”.
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