Juchitán, Oax. – Cuando el Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec (FIT), presentó en enero de 2020 la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), para modernizar 133 kilómetros de vías del tren interoceánico, contempló desde entonces “eliminar curvas y pendientes” de la ruta transístmica.
De acuerdo con la MIA autorizada por la Secretaría del Medio Ambiente (SEMARNAT), el 20 de junio de 2020, el FIT consideró reducir curvas y pendientes para ofrecer mayor seguridad y velocidad a por lo menos 16 trenes de carga que correrían al día, en el corredor interoceánico.
El martes 29 de abril, durante su conferencia de prensa diaria, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, retomó el tema tras el descarrilamiento del tren que dejó 14 fallecidos, entre Chivela y Nizanda, y anunció que evalúa “quitar curvas” para hacer el interoceánico “seguro”.

Luego de conocer la postura de la mandataria federal, el representante de la organización ecologista Maderas del Pueblo, Miguel Ángel García Aguirre, expresó su sorpresa y dudas: ¿No se eliminaron las curvas? ¿No rasuraron los cerros para eliminar pendientes?
Si esas obras se aprobaron en la MIA y no se hicieron, ¿se cobraron? ¿Si no hicieron por qué autorizaron el paso del tren? Además, recordó, el proyecto original del transporte era un tren de carga para competir con Panamá y no se hablaba del tren de pasajeros.
Por la simulación y la corrupción, esos proyectos costaron mucho dinero al pueblo mexicano y ahora se debe castigar a los verdaderos responsables que no cambiaron o modernizaron vías, durmientes, balastos y trenes.
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