Guadalajara amaneció nublada y silenciosa, sin la estridencia del trajín cotidiano, como si estuviera a la expectativa; en estricto cumplimiento al decreto emitido por el gobierno del estado para no colapsar la movilidad en la ciudad durante la inauguración del , en las escuelas no hubo clases, los burócratas no llegaron a sus oficinas y algunas empresas permitieron el teletrabajo.

Desde temprano las calles que llevan al centro tapatío fueron llenándose de aficionados al fútbol que caminaban con el objetivo de alcanzar un sitio en el Fan Fest para apretarse con otros y ver en las pantallas gigantes la inauguración del evento y el partido inaugural.

Desde temprano las calles que llevan al centro tapatío fueron llenándose de aficionados al fútbol que caminaban con el objetivo de alcanzar un sitio en el Fan Fest.
Foto: Especial.
Desde temprano las calles que llevan al centro tapatío fueron llenándose de aficionados al fútbol que caminaban con el objetivo de alcanzar un sitio en el Fan Fest. Foto: Especial.

Los comerciantes formales e informales desplegaron sus mercancías y se prepararon para un día intenso con la idea de que la visita de miles de nacionales y extranjeros dejara buenos dividendos, pero algunos indicios ya advertían que la ganancia, al menos este día, no sería para todos: “tenemos habitaciones, pregunte por la promoción”, versa un letrero en el lobby de un hotel que en teoría debería estar lleno.

A las 11 de la mañana el acceso poniente del Fan Fest ya estaba cerrado y los policías que resguardaban el sitio pedían a la gente rodear el muro de vallas metálicas para encontrar el acceso oriente e ingresar por ahí; hasta entonces ningún restaurante, bar o cantina de la zona parecía una buena opción para ver el espectáculo y el juego.

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Pero 40 minutos después los guitarrazos de Maná hincharon el patriotismo tapatío y muchos de los que aún estaban fuera reconsideraron la idea de buscar un sitio menos amplio dónde hacinarse.

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Los que no se rendían dudaban de que en el interior de la zona confinada ya hubiera 18 mil personas y se mantenían pegados a las puertas, en ocasiones amenazando con echarlas abajo; otros seguían caminando por el perímetro tratando de localizar un punto que les permitiera ver a la distancia o alguna debilidad en la muralla para penetrarla.

Pero 40 minutos después los guitarrazos de Maná hincharon el patriotismo tapatío y muchos de los que aún estaban fuera reconsideraron la idea de buscar un sitio menos amplio.
Foto: Especial.
Pero 40 minutos después los guitarrazos de Maná hincharon el patriotismo tapatío y muchos de los que aún estaban fuera reconsideraron la idea de buscar un sitio menos amplio. Foto: Especial.

Fue una joven quien encontró la ocasión: por fuera la base de una luminaria que permitía saltar por encima del muro; por dentro una zona sin vigilancia ni personas que pudieran delatar la osadía; tras ella al menos una decena de jóvenes cayeron del otro lado.

Para cuando Alejandro Fernández azuzaba de nuevo el orgullo jalisciense al cantar el himno nacional, una televisión encendida marcaba la diferencia entre tener el local lleno o casi vacío: “mire, la verdad yo no compré derechos de transmisión y dicen que van a multar, pero a estas alturas no me quiero quedar sin gente por no prenderla”, señaló el dueño de un pequeño local donde las cinco mesas se abarrotaron y la gente se agolpaba en la entrada para ver desde ahí el partido entre México y Sudáfrica.

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Lo mismo ocurrió en otras zonas de la ciudad donde proliferan restaurantes y bares, como la avenida Chapultepec, donde prácticamente todos los negocios estaban a tope y se desbordaron cuando cayó el primer gol de la selección nacional.

Prácticamente todos los negocios estaban a tope y se desbordaron cuando cayó el primer gol de la selección nacional.
Foto: Especial.
Prácticamente todos los negocios estaban a tope y se desbordaron cuando cayó el primer gol de la selección nacional. Foto: Especial.

A pesar del juego gris, la victoria nacional arrastró a muchos hasta la glorieta de La Minerva para festejar, otros prefirieron donde comenzó la música en vivo, muchos más remontaron al centro de la ciudad par entra al Fan Fest, seguir ahí la celebración y ver ahí el juego entre Corea y Chequia.

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Sin embargo, la vida en la ciudad sigue y aunque el fútbol puede distraer de ellos, no los resuelve: con esa premisa, mientras algunos continuaban el festejo, familiares de personas desaparecidas se manifestaron pacíficamente en el centro de la ciudad pegando fichas de búsqueda para buscar la empatía de la gente.

dmrr/cr

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