A casi dos meses de que Ana Francis Mor tropezó con la Casa del Poeta en su muy torpe intento de ponerla en manos de su banda cabaretera de confianza, el conflicto se alarga mientras se discute un nuevo régimen jurídico que sustituya a la figura del comodato que rigió a la institución durante varias décadas. La secretaria de Cultura capitalina ahora propone registrarla como un “centro generador” para que se haga de sus propios recursos con el fin de dedicarlos “directamente a su mantenimiento, programación, conservación patrimonial y fortalecimiento institucional, y formarán parte de los recursos públicos destinados a su operación”. Así que, de lograrse esto, en el segundo piso de la cuarta transformación, Ramón López Velarde tendrá que ponerse a trabajar duro si quiere casa propia con todos los servicios. A rascarse con sus poéticas uñas para pagar los gastos de esa casa dedicada a la educación y la cultura... Sin embargo a los poetas en lucha por esta causa en todo el país, ya no sólo en la Ciudad de México, no les ha caído nada bien la neoliberal propuesta de la secretaria Mor, y han decidido mantener la protesta ante la “visión patrimonialista y neoliberal de la cultura que nada tiene que ver con la izquierda, y mucho menos con la poesía”. Como respuesta exigen un nuevo régimen jurídico “que defina con claridad su objeto social y su régimen de gobierno interno, la partida presupuestal para su operación y mantenimiento y que respete escrupulosamente la historia, la identidad y las políticas institucionales que rigieron durante 30 años a la institución”, según un comunicado. Pues van por todo como respuesta al autoritarismo de la secretaria de Cultura local a quien las cosas no le salen bien desde hace tiempo. Por ejemplo, el intento de mostrar las acciones de escritores y vecinos de la Roma en favor de la Casa del Poeta como un movimiento reaccionario y homofóbico, ha sido respondido con el lanzamiento de Las Ramonas, “Colectiva Uranista de Literatura Homoerótica” (CULHO), que recién ha lanzado un comunicado dirigido a la secre de Cultura, en el que los integrantes del CULHO se declaran “en permanente REBELDÍA y lubricados por el más intenso amor a la Suave Patria, y en defensa de su casa, soltamos nuestra declaración de odio a los enemigos de la poesía, encarnados en la figura de Ana Francis Mor”. La Colectiva avisa que “pronto sabrán de nuestras atronadoras acciones. Mientras tanto, hagamos cabaret lejos del Estado”. Y firman las “ni reinas, ni chulas, ni esclavas”: Juan Carlos Bautista, Hernán Bravo Varela, César Cañedo, Luis Felipe Fabre, Jesús de la Garza, Alejandro Miravete, Ernesto Reséndiz Oikión, Gabriel Santander y Julio César Toledo. Pues si Ana Francis Mor quería fomentar el cabaret en la Ciudad de México, parece que por lo menos eso va a lograr con esta nueva colectiva artística irreverente y respondona formada por escritores de la comunidad LGBT que amenaza con perturbar más su tranquilidad. Veremos. (Escríbanos a columnacrimenycastigo@gmail.com)
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