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El Callejón del beso y la tradición que no muere

El mes de febrero es cuando más parejas acuden al tradicional rincón turístico de Guanajuato para tomarse la foto y darle suerte a su relación

Foto: Xóchitl Álvarez / EL UNIVERSAL
14/02/2026 |01:48
Xóchitl Álvarez
Corresponsal en GuanajuatoVer perfil

Guanajuato.— El decenas de parejas acuden a celebrar su amor al Callejón del Beso, en capital, el cual se localiza a unos pasos del Mercado Hidalgo, subiendo 40 metros por el callejón El Patrocinio desde la calle Juárez y la Plaza de Los Ángeles, en el Centro de la ciudad, enmarcado por locales de dulces, souvenirs y pergaminos con temas emblemáticos de la zona.





En el tercer escalón y desde los balcones del estrecho callejón, cientos de parejas rememoran, como una puesta en escena romántica, la trágica historia de amor de doña Ana, la rica española, y su querido Carlos, el pobre minero, la cual data de hace más de 300 años, y que ahora representa ese beso que se promueve como “amuleto de buena suerte. No dárselo en el tercer escalón puede ser el desencadenante de la mala suerte”, se advierte.

Tipos de besos

Durante su jornada, de 9 de la mañana a 7 de la noche, Mario Hernández, narrador de leyendas desde hace 38 años, describe los tipos de besos de forma corrida o en bloques, incluidos los “pícaros”: “El del monaguillo: hasta que la lengua toque la campañilla; el beso del microondas: hasta que te dejen bien caliente; también tenemos el beso del torero: se da en la oreja y agarrando el rabo. El beso del pajarito es el favorito de las parejas que se expresan amor ante la mirada de los paseantes, pero el que más gusta es el del turista: agarrando las petacas”.

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Luego, con amplia sonrisa describe el que lleva albur: “el beso del tamal: con un cachito de carne adentro; se lo dejamos de tarea”, dice mientras la gente suelta la carcajada. “Queremos que la gente se alegre, que esté contenta”, agrega, y las parejas extienden la sesión de besos, en poses variadas.

“Tenemos el beso de la vaca: para las damas que llegan solas, con cualquier buey basta; el del árabe: saliva va, saliva viene; el del mexicano: con el gallo adentro, pero con serenata”. Y así, de corridito y sin tomar aire, Mario “canta” con picardía los tipos de besos a los visitantes que llegan al Callejón del Beso.

Como anécdota, comenta que llegan parejas a este callejón a darse el anillo de compromiso, “ya después vienen, a veces con bendiciones —con sus hijos—, y me dicen: ‘tú me atendiste el otro año, y hoy vengo otra vez’, y vuelven a darse otro besito. Porque a la gente que viene aquí, le va ‘rebién’ en la vida”.

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Mario dice que atiende a todos con gusto y respeto. “Viene hombre con hombre, hay que respetar; señoras y señores grandes de edad. Si usted viene con su hijo, pues un beso a su bebé para estar alegre”.

El Callejón del Beso es sustento de él y de muchas personas más, pues viven de lo que la gente coopera, de ahí —asegura— ha salido para mantener a sus cinco hijos. “Yo trabajo por propina voluntaria, lo que quieran cooperar (...) A mí, con que me den una propina yo soy bien feliz. A veces no me llevo nada, a veces me llevo algo, pero siempre me encomiendo con el ‘Jefe de allá arriba’”.

Lo menos que le han dado es un peso, dos pesos; y en lo más, en ocasiones hasta 50 pesos o 100 pesos. Incluso dólares de cinco o de 20, “y es que las personas ven cómo trabajamos, cómo los recibimos”.

En el callejón, parejas rememoran la historia de amor de doña Ana y Carlos. Foto: Xóchitl Álvarez / EL UNIVERSAL

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A darse besos llegan ciudadanos de todo el país, sobre todo de [la Ciudad de] México, de Monterrey, de todo el estado de Guanajuato, comenta, y agrega que “viene también mucho japonés y ‘gringos’, que son mucho más agarrados”.

Encantador lugar

Formadas en fila, las personas solteras, casadas o juntadas esperan su turno para unir sus labios, animados por los cantadores de la leyenda: “¡Beso!, ¡beso! (…)”, gritan en coro mientras un fotógrafo capta el momento con un celular o cámara profesional.

Para Juan y Valeria, jóvenes originarios de Ojuelos, Jalisco, darse el beso en el callejón fue “muy hermoso, muy bonito. Teníamos muchas ganas de visitarlo”, comentan al asegurar que significa mucho para ellos “por la historia de la suerte”. Ellos se adelantaron a festejar en Guanajuato su primer aniversario de novios.

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“Es una experiencia que, como pareja, está padre. Es la primera vez [que se dan el beso en el callejón], está para hacerlo una vez en la vida (…) para quedar bien como pareja”, dice Gabriel, originario de Irapuato, Guanajuato, quien señala que a él y a su novia Vanessa les cobraron 50 pesos para subir a los balcones y vivir esta experiencia.

La afluencia de turistas a esta ciudad aumentó el primer fin de semana de febrero de 2026, y siguió en vísperas del Día de San Valentín, por lo que esperan que muchas más parejas visiten el lugar este sábado para celebrar el amor y la amistad, comentó Mario, narrador de leyendas del Callejón del Beso.

Agrega que en este encantador “rinconcito” decenas de hombres y mujeres pasan momentos de ensueño al reafirmar su unión, pedir matrimonio o declarársele a su acompañante.

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Además escuchan “la más famosa de todas las leyendas que en esta bellísima ciudad colonial ha surgido: El Callejón del Beso”, mientras en una mampara colocada al pie de las escaleras pueden leer que se trata de “una de las narraciones más conmovedoras de amor trágico, inclusive por encima de Romeo y Julieta”.

Mario platica que comenzó a recitar la leyenda a los ocho años, y “ahorita tengo 46 años, tengo aquí chambeando desde chiquitito (...) Este es mi barrio, yo nací aquí arribita”, y menciona que en este mes y en vacaciones cuenta la historia hasta 200 veces, y cuando hay poca gente “me aviento unas 30 a 40 leyendas”.

Agrega que en su trayectoria le ha tocado ver a muchos artistas y la grabación de películas y novelas en el Callejón del Beso; aunque también le han tocado problemas porque “como yo hago la fila hay mucha gente que viene muy enojona, a pelearse y, pues, es lo que no queremos (…) mejor que vengan a darse todos los besos que quieran, que se vayan contentos”.

Mario se ha preparado para recibir a los turistas, incluso aprendió a contar parte de la leyenda en inglés, alemán y chino, y con frecuencia recibe capacitación en la dependencia de Turismo.

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