En el , un escenario acostumbrado a recibir leyendas de la música, demostró que su voz y sus canciones siguen resonando en una época donde el desamor ya no suele cantarse con la misma intensidad.

Antes de su aparición, el cantante de regional mexicano Jonathan Becerra calentó el ambiente con temas como “Yo no te engañé”, “Perdóname” y “Mi razón de ser”, entre otros. El público esperaba con paciencia mas a la par con expectación, aguardando la emoción a la protagonista de la noche, que finalmente apareció media hora después de lo programado (18:30 horas).

A las 19:08 horas, las luces se atenuaron y comenzó una introducción narrada por la actriz Ana de la Reguera, una especie de plegaria que invocaba a la “Patrona del despecho”.

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“Qué tu voz me recuerde a las grandes cosas que tiene la vida, que el pecado y las dudas se alejen de mí, encontrando siempre el rostro del amor. Que nunca más el amor sea mi prisión y mi condena, sino un vuelo alto sin miedo. Santa Amanda patrona del despecho escucha mi súplica”.

La voz en off se diluyó entre los acordes de “Él me mintió” y, entre luces y visuales, apareció dicha cantante argentina. Sin decir demasiadas palabras, arrancó con “Duende”, canción de su álbum debut "Ámame una vez más", causando una reacción eufórica en el Auditorio Nacional.

La intérprete originaria de Argentina no dejó espacio para el silencio. “Las pequeñas cosas” siguió en el repertorio mientras su característica voz aguda y dramática llenaba el recinto. Amanda observaba al público con una mezcla de nervios y felicidad, como si cada coro colectivo confirmara que sus canciones siguen vivas.

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Después de los primeros temas presentó su gira “Él me mintió World Tour”, antes de continuar con “Dudas” y “Ámame una vez más”, dos clásicos que devolvieron al público a esa época en la que el drama amoroso se cantaba sin pudor.

Antes de interpretar “A mi amiga”, la cantante lanzó una frase que arrancó risas entre los asistentes.

“También hay hombres que tienen amigas así ¿verdad? Pues qué padre, pues esta canción que sigue va dedicada para esas”.

El ambiente cambió con “Quiero un amor total”, una canción que recordó tiempos donde hombres y mujeres pedían en voz alta un amor absoluto, sin medias tintas.

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Pero el momento más íntimo de la noche llegó cuando Amanda Miguel se detuvo para hablar de su vida. Recordó su infancia en Gaiman, Chubut, Argentina, y mencionó a Diego Verdaguer, su esposo y compañero musical, fallecido en 2022.

“Yo nunca había pensado cantar canciones de él porque no pensé que me iba a faltar, pero la vida a veces da vueltas que uno nunca espera. En esta ocasión los chicos me dijeron ‘Siempre cantas canciones tuyas ¿Por qué no de Diego?’ y dije bueno”.

Sentada frente al piano, interpretó “El pasadiscos”, “No sé quién de los dos será” y “Pídeme”, mientras en las pantallas aparecían imágenes de ambos. El Auditorio guardó un silencio respetuoso que contrastaba con la energía que había dominado el concierto.

La cantante argentina Amanda Miguel durante su concierto en el Auditorio Nacional el pasado domingo 8 de marzo. Foto: César Olivares / EL UNIVERSAL
La cantante argentina Amanda Miguel durante su concierto en el Auditorio Nacional el pasado domingo 8 de marzo. Foto: César Olivares / EL UNIVERSAL

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Tras “Volveré”, Amanda se retiró unos momentos del escenario. Cuando regresó lo hizo con un traje brillante de rayas amarillas que reflejaba la luz del escenario.

El ritmo volvió a subir con “Piedra de afilar”, “Vértigo”, “Vaya pedazo de rey” y “Ya lo sabías”, canciones donde el despecho se convirtió en grito colectivo, especialmente entre las mujeres del público.

Uno de los momentos más potentes llegó con “Hagamos un trato”, cuando miles de personas cantaron al unísono:

“Vamos

Hagamos un trato

Un pacto secreto

De nosotros dos”.

Amanda Miguel sonrió y dejó que el público terminara gran parte de la canción.

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El repertorio continuó con “El pecado”, “Como un títere” y “Mi buen corazón”, recordando una carrera que supera los 45 años y que ha acompañado a varias generaciones.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la cantante se dirigió directamente a las asistentes.

“Gracias por caminar todas a nuestro lado. Con mucho respeto y empatía (…) Que nunca nadie, mujeres, apague nuestra voz porque cuando una mujer canta el mundo escucha”.

El concierto entró en su fase más festiva con “Cosquillas en el pecho” y “El gato y yo”, que hicieron levantarse al público de sus asientos. Cuando Amanda desapareció por unos segundos entre bastidores, el grito colectivo fue inmediato: “¡Otra, otra!”.

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Para el final, llegaron dos himnos que también han resonado en “Mentiras: El musical” y su adaptación televisiva: “Así no te amará jamás” y “Castillos”, interpretaciones que encendieron la nostalgia.

Pero la noche no podía terminar sin la canción que definió su carrera.

Con “Él me mintió”, el Auditorio Nacional se convirtió en un coro gigantesco. Amanda Miguel dejó que el público cantara cada palabra, como un despecho colectivo y la artista reafirmó que sus canciones siguen siendo el refugio emocional de miles de fans.

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dft

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