La guerra en Medio Oriente está ensombreciendo las perspectivas de muchas economías que apenas comenzaban a mostrar signos de una recuperación sostenida luego de padecer otras crisis en el pasado, advirtió el Fondo Monetario Internacional (FMI).
A unos días de la actualización de sus perspectivas económicas mundiales en el marco de las reuniones de primavera que realiza cada año junto con el Banco Mundial, previó que todos los escenarios conducen a precios más altos y un crecimiento más lento.
Un conflicto breve podría disparar los precios del petróleo y el gas antes de que los mercados se ajusten, alertó en un blog que difundió este lunes titulado “Cómo la guerra en Medio Oriente está afectando a la energía, el comercio y las finanzas”.

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En el texto en el que participaron como autores el economista en jefe del organismo, Pierre-Olivier Gourinchas, el director del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital, Tobias Adrian, y el director del Departamento de Finanzas Públicas, Rodrigo Valdés, se ponderan los escenarios que podrían darse en función de la duración del conflicto.
Así, en uno muy prolongado, se estima que podría mantener la energía cara y perjudicar a los países que dependen de las importaciones.
O bien, el mundo podría estabilizarse en un punto intermedio: persistir las tensiones, mantener los precios elevados de la energía y dificultar el control de la inflación, con incertidumbre y riesgo geopolítico constantes.
Dependerá mucho del tiempo que pase, su alcance y el daño que cause a la infraestructura y las cadenas de suministro, consideró.
Si los elevados precios de la energía y los alimentos persisten, impulsarán la inflación a nivel mundial, advirtió al recordar que históricamente, los aumentos sostenidos en los precios del petróleo han tendido a elevar la inflación y frenar el crecimiento.
Con el tiempo, sentenció, el aumento de los costos de transporte y de los insumos se traslada a los precios de los bienes y servicios manufacturados.
Eso puede generar un riesgo de un nuevo periodo de presiones inflacionarias incómodas para muchos países que apenas habían logrado acercar su inflación al objetivo, y aún más para aquellos con una inflación más rígida, alertó.
Incluso, hizo ver que si las personas y las empresas creen que la inflación se mantendrá alta durante más tiempo, podrían incorporar este factor a los salarios y los precios, dificultando así la contención del impacto sin una desaceleración más pronunciada.
Por lo tanto, la guerra no solo eleva la inflación actual, sino que también aumenta el riesgo de que las expectativas sean menos sólidas.
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