Durante el tradicional Festival de los Faroles de Loto en Corea del Sur, cuatro robots humanoides vestidos como monjes budistas se convirtieron en las figuras más llamativas de la celebración, atrayendo la atención de miles de asistentes y generando una mezcla de asombro, curiosidad y entusiasmo entre ciudadanos y turistas.
De acuerdo con la surcoreana Yonhap News Agency, los llamados “monjes robot” participaron en la procesión principal del festival, celebrada el 16 de mayo en las calles de Jongno, en Seúl, como parte de las actividades previas al 2570 aniversario del nacimiento de Buda.
El desfile reunió a cerca de 50 mil participantes que portaron alrededor de 100 mil faroles de loto de distintos colores, iluminando el centro de la capital surcoreana desde la Puerta Heunginjimun hasta el templo Jogyesa.
Sin embargo, entre las enormes linternas con figuras de flores, montañas y elefantes, quienes se llevaron los reflectores fueron cuatro robots humanoides de aproximadamente 130 centímetros de altura: “Gabi”, “Seokja”, “Mohee” y “Nisa”.
Los androides aparecieron vestidos con túnicas tradicionales budistas y acompañados por dos vehículos autónomos con las palabras “Sanación” y “Esperanza”.
Según Yonhap, estos robots fueron presentados por la Orden Jogye, la principal rama del budismo coreano, como un símbolo de armonía entre la humanidad y la tecnología, así como un intento de conectar la tradición religiosa con el futuro digital.
Los robots avanzaron durante cerca de 40 minutos junto a líderes religiosos y autoridades culturales. A lo largo del recorrido, saludaban al público, juntaban las manos en señal de oración y respondían a los aplausos de los asistentes, quienes no dejaron pasar la oportunidad de fotografiarlos y grabar videos.
“Es lindo y fascinante”, comentó un ciudadano identificado como Kim, de 35 años, citado por Yonhap. “Tengo una imagen algo anticuada del budismo, pero esto parece un intento novedoso”, añadió.
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La presencia de los monjes robot también captó la atención de visitantes extranjeros que acudieron al festival, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Entre ellos estuvo el embajador de Cuba en Corea del Sur, Claudio Monzón, quien calificó la experiencia como “maravillosa e impresionante”.

El Festival de los Faroles de Loto, conocido como Yeondeunghoe, es una de las celebraciones budistas más importantes de Corea del Sur y cada año reúne a miles de personas en eventos culturales, ceremonias religiosas y desfiles nocturnos iluminados por faroles tradicionales.
Este año, la incorporación de robots humanoides mostró cómo una tradición con siglos de historia busca adaptarse a las nuevas generaciones y abrir espacio a la convivencia entre espiritualidad y tecnología.
Con información de Yonhap Agency News
desa/ml
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