El cabello rizado vive uno de sus momentos de mayor en los medios de comunicación y la industria de la moda. Desde figuras del espectáculo como Danna y Kenia OS hasta integrantes de casas reales como la princesa Leonor, las melenas con textura natural ganaron espacio en portadas, campañas editoriales y pasarelas de alcance internacional.

Sin embargo, este fenómeno desató un cuestionamiento de fondo tras las declaraciones de la actriz Andrea Chaparro, quien reabrió el debate sobre el racismo estético y los criterios de elegancia en el entretenimiento.

El debate se intensificó a partir de una publicación en la plataforma digital Instagram realizada por el medio especializado The Walk, bajo el título «¿Por qué ahora todas quieren ser chinas?». En los comentarios de dicha entrada, la actriz e hija del comediante Omar Chaparro expresó: "Se acuerdan cuando no eran classy enough? Supongo que las trends sí cambian". Posteriormente, profundizó su postura respecto a la manera en que ciertas características físicas son celebradas socialmente solo cuando una tendencia comercial las valida.

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La actriz aclaró que su intención no reside en cuestionar quién tiene derecho a llevar el pelo rizado, al reconocer que la textura existe en diversas poblaciones. Sin embargo, enfatizó la contradicción de que esta narrativa surja desde los mismos espacios editoriales que históricamente rechazaron dichos rasgos.

Discriminación estructural y la reapropiación del volumen natural

Durante una sesión fotográfica para una revista de moda, Andrea Chaparro recordó haber recibido un comentario decisivo por parte del equipo de producción.

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Mientras a otras modelos se les colocaban pelucas con bucles voluminosos para lograr un acabado editorial, a ella intentaron modificarle su cabello natural bajo el argumento de que «no era suficientemente elegante» ni contaba con «clase» para el concepto del cliente.

"Cuando eres una mujer morena, hegemónicamente bonita, pero trabajas en moda y entretenimiento, recibes estas cosas, pues empiezas a preguntarte qué significa ser classy", reflexionó la actriz.

De acuerdo con estudios académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sobre discriminación estética, los patrones de belleza occidentales han asociado históricamente el cabello liso con el profesionalismo y la distinción social, catalogando a las texturas crespas o rizadas como «poco pulidas» o "ajenas a la norma".

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Especialistas del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) señalan que la modificación de los estándares estéticos suele responder a dinámicas de mercado donde rasgos históricamente estigmatizados son absorbidos como tendencias pasajeras, despojándolos de su contexto cultural y social.

Ante esto, Chaparro concluyó con una interrogante dirigida a la industria: "La pregunta que me interesa mucho más es quién decidió que ahora será bonito. Porque si vamos a celebrar la reapropiación de algo históricamente juzgado, pues tenemos que señalar quién lo juzgó históricamente también".

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aov

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