Mali, una pastor belga que forma parte del grupo de rescatistas Topos Azteca, se ha convertido en uno de los símbolos de esperanza en medio de toneladas de concreto y devastación para encontrar personas con vida luego de los terremotos en Venezuela.
Incansable, entre montañas de concreto y horas de angustia, Mali de 7 años de edad, ha logrado junto con su binomio humano, Miguel Ángel García, localizar y rescatar a cuatro personas, dos de ellas con vida y otro perrito entre los escombros.
Miguel Ángel García, dijo que la importancia de los perros de rescate es que agilizan las labores con su sensibilidad de olfato y oído para encontrar gente con vida, fallecidos y otras mascotas.

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Detrás de cada uno de esos hallazgos hay años de entrenamiento, un olfato extraordinario y una determinación que no conoce el cansancio. Mientras las máquinas remueven escombros, Mali busca algo mucho más valioso: una señal de vida.
En medio de una de las peores tragedias que ha vivido Venezuela, su trabajo recuerda que la esperanza también puede llegar sobre cuatro patas.
Mali, su binomio humano y las decenas de rescatistas de Topos Azteca siguen en la zona cero de Caracas y en otras poblaciones devastadas por los terremotos del pasado 24 de junio en busca de rescatar a sobrevivientes.
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