En una ciudad donde los temblores son parte de la vida diaria, el mayor peligro no siempre es el sismo… sino cómo reaccionamos ante él. Mantener la calma puede marcar la diferencia entre salir ileso o exponerse a riesgos innecesarios, advierte el académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Armando Gallegos Suárez.
“El pánico es el peor enemigo. Muchas personas salen corriendo sin zapatos o sin estar preparadas, y eso incrementa el riesgo de lesiones”, explicó el especialista en ingeniería estructural.
Durante un sismo, contrario a lo que muchos creen, no siempre es mejor salir de inmediato. Lo más seguro suele ser resguardarse dentro del inmueble en zonas firmes como el cruce de muros o cerca de columnas. En viviendas de pocos niveles, incluso la azotea puede representar menor riesgo que la calle, donde cables, vidrios y fachadas pueden colapsar.

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Pero el verdadero momento crítico llega después del movimiento. Una vez que termina el temblor, hay pasos clave que pueden evitar tragedias:
“Esas grietas inclinadas son una alerta. No significa que el edificio colapsará, pero sí que necesita revisión especializada”, señala Gallegos.
Y aquí viene un dato clave: muchas lesiones no ocurren por el colapso del edificio, sino por objetos dentro de casa.
“La caída de libreros, televisores o vidrios rotos puede ser más peligrosa que la estructura misma”, advierte.
Si notas daños visibles, inclinaciones o tienes dudas sobre la seguridad de tu vivienda, no lo pienses: solicita una revisión. Instancias como Protección Civil o el Instituto para la Seguridad de las Construcciones pueden evaluar el inmueble, muchas veces sin costo.
“El problema es que hay personas que siguen habitando casas dañadas. Eso es un riesgo real”, alertó el especialista. La prevención empieza hoy, no cuando tiembla
Vivir en zona sísmica implica estar preparado todo el tiempo:
Incluso las escaleras pueden ser peligrosas si están saturadas o mal diseñadas, por lo que deben usarse con calma.
Más que vivir con miedo, el experto propuso aprender a convivir con los sismos. Entender cómo responde tu entorno puede ayudarte a reaccionar mejor cuando realmente importa.
em/apr
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