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La activista Samara Martínez, impulsora de la Ley Trasciende, denunció que fue discriminada por la línea Viva Aerobús, luego de que no le permitieron abordar su vuelo con un dispositivo para la insuficiencia renal que padece e hizo un llamado al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) y a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) para atender su caso.
A través de un video en redes sociales, Martínez acusó que “Viva Aerobús me discriminó por estar enferma y no me dejó abordar mi vuelo a casa y estoy varada en el AIFA”.
Explicó que “compré mi vuelo con Viva Aerobús hace aproximadamente un mes para poder regresar y hoy que me presento muy puntual a las 06:00 de la mañana no me quisieron dejar abordar, porque no tenían los protocolos necesarios para transportar la máquina que me mantiene viva”.
Ante el incidente, detalló que “hablé a atención al cliente, no me pudieron dar respuesta y me tuve que comunicar a través del correo. No me quisieron reembolsar el dinero y esto es sumamente frustrante, porque cómo es posible que jueguen así con la discapacidad de alguien”.
“Por más que explique la situación una y mil veces y di diferentes opciones para poder transportar mi máquina, e incluso, llevármela en las piernas, no me pudieron apoyar, porque no hubo la empatía necesaria”, agregó.
Adicionalmente, afirmó que también recibió comentarios sarcásticos y discriminatorios por parte del personal de la aerolínea, “porque me preguntaron que si acaso en esa maleta traía los órganos vivos, es decir, los órganos que me mantienen viva”.
Samara destacó que difundió el video con el objetivo de visibilizar la importancia de que las aerolíneas implementen protocolos en la materia en favor de los pacientes.
“Necesitamos unirnos todos como comunidad de todas las discapacidades visibles, no visibles y enfermedades para que esto no suceda y las aerolíneas cambien”, dijo.
“No es posible que por una máquina, que pesa mucho menos que una maleta, no puedas regresar a casa. Esto no es sólo denuncia, es alzar la voz, porque no es la primera vez que pasa y no debemos callarnos ante una situación que a cualquier paciente le puede suceder”, añadió.
Asimismo, enfatizó que “jugar con el dolor ajeno no es un juego, mucho menos negar un servicio (…) Hagamos de esto algo grande, porque es algo que nos beneficia y no sólo para la recuperación del dinero, la verdad es que eso es lo menos, la recuperación del tiempo, el esfuerzo y de todo lo que no se imaginan que uno como paciente tiene que hacer para simplemente poder volar”.
“Esperemos que esto sirva de dejar un precedente más para juntos poder hacer un cambio”, concluyó.
aov/rmlgv
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