“¡Tope hasta donde tope!”, advertían los panistas en defensa de a las afueras de la Fiscalía General de la República (), donde la gobernadora de Chihuahua acudió a impugnar un citatorio por el caso de los agentes de la CIA que participaron en un operativo para desmantelar un narcolaboratorio.

Como si fuera un mitin político con atril incluido, la plana mayor de Acción Nacional aprovechó este momento como oposición para lanzarse contra el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, para señalar a Morena como “narcopartido”, para acusar persecución política y sacar a toda la caballada azul.

Bajo el intenso sol y con el edificio de la FGR de la colonia Doctores de fondo, Campos estaba flanqueada por diputados, senadores, alcaldes, alcaldesas y por la dirigencia nacional del partido blanquiazul, así como por su abogado Roberto Gil Zuarth, sus “amigos de toda la vida”.

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Decían levantar la voz ante un acto autoritario para fabricar un caso en su contra.

“Salgo el día de hoy a dar la cara porque tengo la dignidad para hacerlo”, iniciaba Campos su discurso tras salir de declarar.

El traje rojo de la chihuahuense contrastaba con el azul y el blanco de sus compañeros. A la derecha, el senador Ricardo Anaya y a la izquierda, el dirigente de Acción Nacional, Jorge Romero.

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“¡No estás sola, no estás sola!”, le gritaban en respaldo. Al fondo, unos carteles azules con rosa llamaban la atención: “#YoconMaru”. Cámaras y micrófonos captaban la reunión.

Las juventudes panistas también se dieron cita para mostrar el músculo a la generación de arriba. Lo mismo alcaldes también envueltos en la polémica, como Alessandra Rojo de la Vega y Mauricio Tabe.

A cada pregunta de la prensa, la mandataria estatal tenía una respuesta acompañada de una sonrisa. Se sentía segura y respaldada, en todo momento mantenía el tono relajado.

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Los aplausos panistas vinieron cuando Maru Campos declaró que en Morena y la 4T estaban enojados porque “les cortamos el negocio con ese narcolaboratorio”. “¡Bravo, bravo!”, gritaban también entre chiflidos. A ella le volvía la sonrisa al rostro por las muestras de apoyo.

“El enojo de la 4T, de Morena, contra Maru Campos es porque les quitamos el negocio con ese narcolaboratorio”, soltó la gobernadora.

La seguridad de los panistas presentes estaba al pendiente en todo momento.

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El senador Ricardo Anaya, el abogado Roberto Gil Zuarth y el dirigente nacional Jorge Romero también tomaron el micrófono para respaldar a la gobernadora de Chihuahua.

Rechazaban ser iguales a los políticos del régimen y mantenían la postura, pese al calor en la Ciudad. Era su momento de mostrarse como oposición.

Los nombres del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y del exgobernador de Chihuahua y expanista, Javier Corral, también salieron a relucir. Morena protege al régimen y persigue a la oposición, acusaban.

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“Hay una gran diferencia entre la forma en que se gobernó Sinaloa y cómo se está gobernando el estado de Chihuahua”, decía la panista. Como entró a comparecer a la FGR, Maru Campos salió: con una sonrisa. “Muy tranquila y muy en paz”, refirió.

“¡Tope hasta donde tope!”, pronunció María Eugenia Campos Galván al retirarse.

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