Évian, Francia. "Soy el jefe", dijo este miércoles el presidente estadounidense, , al resto de líderes del G7, al llegar el último al tercer día de cumbre en Évian, a los pies de los Alpes franceses.

La sesión de trabajo consagrada a "relanzar un crecimiento económico equilibrado" estaba a punto de empezar, cuando Trump irrumpió en la sala, con sus homólogos del G7 y de los países invitados, como el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, ya sentados alrededor de la mesa.

El magnate de 80 años se detuvo brevemente al final de la mesa y dijo: "I am the boss" (Soy el jefe), antes de tomar asiento con una amplia sonrisa a la derecha del anfitrión, el presidente francés, .

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La declaración provocó algunas risas. Trump aprovechó el momento para estrechar la mano de Macron, que le preguntó en inglés cómo está.

El mandatario estadounidense continuó su tono irónico dirigiéndose a las cámaras de televisión presentes, que en estas reuniones sólo pueden grabar los minutos iniciales del encuentro.

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"¿Se quieren quedar en la reunión? Por mí no hay problema", señaló, mientras la prensa era rápidamente acompañada a la salida.

En otro momento, el inquilino de la Casa Blanca, acostumbrado como muchos de sus compatriotas a poner el aire acondicionado al máximo, se lamentó de que hace "demasiado calor" en la sala.

Trump, el "jefe" conciliador del G7

Desde su llegada el lunes a Evian, Trump, poco aficionado por lo general a estos formatos multilaterales, se ha mostrado más bien conciliador, mientras sus pares se esforzaban en agasajarlo.

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Más conocido por boicotear los comunicados conjuntos o denunciarlos tras firmarlos, como hizo una vez en Canadá durante su primer mandato, esta vez incluso aceptó ratificar uno sobre Ucrania.

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Esta declaración, que llama a aumentar la presión sobre Rusia, celebra asimismo el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, "obtenido bajo el firme liderazgo del presidente Donald Trump".

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El jefe del gobierno alemán, Friedrich Merz, regaló al presidente de Estados Unidos, cuyo abuelo paterno nación en Alemania, una camiseta de la selección alemana con su apellido y el número 47.

Trump aceptó la invitación de Macron de prolongar su estancia en Francia con una cena este miércoles en el Palacio de Versalles, cerca de París, un decorado suntuoso como tanto le gustan.

"Versalles no es pan de oro. Es oro de verdad", dijo el martes un entusiasmado Trump.

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mcc

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