Miami.— La realización de experimentos científicos, en especial sobre los riesgos de la radiación solar en el cuerpo humano, marcó ayer el eje del día 8 de la misión Artemis II, luego de que la NASA despertara a los astronautas mientras la nave Orion continuaba su regreso hacia la Tierra.
La tripulación comenzó su jornada a las 11:35 hora del este de EU (15:35 GMT) al ritmo de Under Pressure, de Queen y David Bowie, la canción que los expertos eligieron para despertarlos este miércoles.
“Sus amigos y colegas de la Agencia Espacial Canadiense [CSA] les desean otro gran día en su viaje”, se escuchó decir desde el centro de control a los astronautas a través de la retransmisión oficial.

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Además de los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Christina Koch y Victor Glover, la misión cuenta con un miembro de la CSA: Jeremy Hansen.
La NASA escoge un tema diferente cada día para levantar a los astronautas, que en el espacio sufren una desincronización circadiana por los cambios en los ciclos solares de luz y oscuridad que experimentan.
En este sentido, la agencia espacial publicó ayer una lista de reproducción en la plataforma Spotify con todas las canciones que han empleado para despertar a los integrantes de Artemis II.
El octavo día de misión estuvo destinado principalmente a la experimentación, después de que los astronautas salieran de la zona de influencia lunar, que marca el momento en que la gravedad de la Tierra les atrae con más fuerza que la de la Luna.
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Según el cronograma de la NASA, la tripulación evaluó “su capacidad para protegerse de eventos de alta radiación, como las erupciones solares” y realizaron “múltiples experimentos para recopilar datos sobre los niveles de radiación dentro de Orion”.
La radiación solar es una de las principales preocupaciones de la NASA de cara a las próximas misiones en el espacio profundo, puesto que los astronautas pierden ahí la protección que en la Tierra reciben de la atmósfera y la magnetosfera. Además, la tripulación “pondrá a prueba la capacidad de pilotaje manual de Orion dirigiendo la nave espacial a través de diversas tareas”.
Mientras, la NASA anunció ayer que el retrete de la misión Artemis II nuevamente funciona, pero sus múltiples problemas desde el día de lanzamiento muestran que la carrera espacial no ha solucionado un problema terrenal: cómo hacer las necesidades y mantenerse sano en un entorno donde la gravedad no ayuda y los fluidos flotan.
El astronauta canadiense Jeremy Hansen dijo al control de misión que al abrir el área del baño, “el resto de la tripulación lo podía oler de inmediato”.
El retrete no es una pieza cualquiera, puesto que forma parte del Universal Waste Management System (UWMS), un sistema de nueva generación desarrollado por la NASA con una inversión de 23 millones de dólares. En la Tierra, el peso ayuda a que los fluidos y los residuos bajen, pero en un ambiente de microgravedad, como en la nave Orion, esa tarea depende de ventiladores, succión, embudos, mangueras, separadores de gas y de líquido, y contenedores sellados.
Cuando una de esas piezas falla, el problema no es sólo logístico puesto que también afecta la higiene de la nave, la moral de la tripulación y, en misiones largas, la seguridad operativa. La propia NASA ha usado la estación espacial como banco de pruebas del UWMS y ha reconocido problemas de fiabilidad en órbita en años recientes.
La NASA y las Fuerzas Armadas estadounidenses tienen planes de contingencia para el regreso de los astronautas frente a las costas de California. La principal preocupación es el clima y que la nave americe fuera del rango esperado.
La Fuerza Aérea tiene aviones militares C-17 listos, que se suman a dos helicópteros de la Marina que recogerán a los astronautas tras su amerizaje, siete aeronaves que monitorearán el regreso y la base de Pearl Harbor, explicó Lili Villarreal, directora de Aterrizaje y Recuperación de Artemis.
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“Estamos aún trabajando con los militares para garantizar que, si hay un evento fuera de lo nominal, tengamos fuerzas de rescate listas para ir al sitio del aterrizaje no nominal”, manifestó Villarreal en una rueda de prensa.
Los especialistas están “observando cosas que puedan afectar los sistemas de guía, navegación, control y propulsión”, expuso Rick Henfling, director de Vuelo para el Regreso de Artemis.
La NASA fijó un rango estimado de (3 mil 704 kilómetros en el Pacífico para el amerizaje de Orion, que prevé llegar cerca de San Diego (California), por lo que “los planes de contingencia” se enfocan en lo que pasaría si la nave cae fuera de ese parámetro.
Henfling enfatizó que “hay condiciones favorables para un buen amerizaje” y que el comandante de la misión, Reid Wiseman, y el piloto, Victor Glover, están capacitados para afrontar un desvío. “Ellos han entrenado para responder en caso de que nos enfrentemos a un escenario no nominal”, subrayó. Por ahora, la NASA revisa los paneles térmicos que protegen a la nave espacial del calor que se genera durante el regreso a la atmósfera para detectar “si hay algo de preocupación que cambie el perfil de reingreso”, agregó Debbie Korth, subgerente del programa Orion.
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