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Carita.— Fue una Navidad solemne para la congregación en Carita, Indonesia, ciudad costera impactada por un tsunami que mató a más de 400 personas y devastó la costa occidental de Java, con muchos feligreses que huyeron de la zona por temor a nuevos desastres.
En lugar de celebrar festividades e intercambiar regalos, la pastora Rusman Anita Sitorus dirigió una vigilia en una misa en su pequeña iglesia pentecostal cerca de una de las zonas más afectadas por el desastre.
En este país mayoritariamente musulmán, la minoría cristiana celebró Navidad orando por las víctimas del tsunami.
“Estábamos planeando llevar a cabo una celebración navideña como todos los años, pero este año es diferente debido al tsunami”, dijo Sitorus, mientras los feligreses encendían velas y lloraban mientras rezaban.
“Esta Navidad es diferente porque la celebramos en pena catástrofe”, dijo Eliza, una fiel.
Que el desastre ocurriera durante la temporada navideña evocó recuerdos del tsunami del océano Índico provocado por un terremoto el 26 de diciembre de 2004, que mató a 226 mil personas en 14 países, incluidas más de 120 mil en Indonesia.
Sitorus comentó que la congregación era mucho más pequeña de lo habitual, pero residentes como Nikson Sihombing, quien ahora se encuentra en un refugio temporal, asistieron.
“Generalmente celebramos con alegría y festividades, pero con el tsunami sólo podemos orar con humildad y no celebrar mucho por la Navidad de este año”, mencionó.
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