Hace cuatro años, cuando fue electo primer presidente de izquierda en Colombia y Andrés Manuel López Obrador presidía México, los analistas coincidían en que los dos países tenían en el narcotráfico uno de sus más grandes desafíos, porque desde ahí se derivaban otros problemas como la corrupción de la economía y la sociedad, y la violencia.

Cuatro años después, el problema no sólo no ha disminuido, sino que ha crecido de otras maneras. En la agenda de los gobiernos se plantea un problema más amplio, de “combate a la transnacional”, en referencia a que las organizaciones criminales internacionales no solamente trafican drogas, sino que extorsionan, controlan territorios, trafican personas y armas y financian la minería ilegal.

Es por eso que, en el marco de las elecciones presidenciales de Colombia este domingo 21 de junio, emergen preguntas sobre esos retos que comparten los dos países, que no son ajenos en otros Estados de América Latina, pero que, ante la llegada de un nuevo gobierno, y más si es electo el candidato de derecha, Abelardo de la Espriella, implicarán una evaluación de las estrategias de cooperación.

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Al revisar los retos comunes que enfrentan los dos países, varios analistas colombianos coinciden en que el narcotráfico y la delincuencia son los más complejos pero que ambos Estados comparten también problemas como la desigualdad y la pobreza, la creciente necesidad de fuentes de energía y la encrucijada de utilizar otras opciones como el fracking, así como la seguridad alimentaria y la movilidad humana.

La violencia en Colombia, aun con los Acuerdos de Paz que pusieron punto final al conflicto armado, arroja cifras muy altas con relación al resto de América Latina. De acuerdo con la fundación InSight Crime, en 2025 la tasa de homicidios en Colombia por cada 100 mil habitantes fue de 25.8 personas, una de las más altas en la región; en el caso de México, el registro fue de 15.4, aunque InSight Crime advierte que las cifras mexicanas no son definitivas.

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La violencia se da en ámbitos diversos. La necesidad de migrar y buscar empleo ha llevado a que muchas mujeres viajen a México, donde han terminado atrapadas en redes de trata de personas, desaparecidas, asesinadas o involucradas en delitos. Al mismo tiempo, México es uno de los lugares a los que han trasladado exmilitares y excombatientes colombianos para sumarse, a veces por decisión propia y en otras bajo engaño, a grupos de delincuencia organizada.

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Los dos países han reconocido estas problemáticas y, de acuerdo con información de El Tiempo de Colombia, el Ministerio de Relaciones Exteriores registró que entre 2015 y 2025 hubo 337 solicitudes de asistencia por fallecimiento violento de colombianos en México.

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“Una razón principal de que América Latina tenga las tasas de homicidios tan altas es el narcotráfico. Mucha parte de las muertes en México, en Ecuador, en Brasil, en Salvador, en Nicaragua, en Guatemala es por el narcotráfico; si tú miras a Centroamérica, la violencia alta está en el Triángulo Norte [Honduras, Guatemala y El Salvador]; Costa Rica y Panamá tienen menos violencia. Llegas a Colombia y tienes mucha violencia, y Colombia la exporta al Ecuador… Entonces, el problema del narcotráfico sí es la fuente; en América Latina es mucho más probable que uno se muera, sobre todo, si es joven; es decir, el narcotráfico es la enfermedad de América Latina y es el precio que paga América Latina por estar mal insertada al orden mundial”, dice el columnista y director de Razón Pública, Hernando Gómez Buendía.

Una empleada limpia un centro de votación en Bogotá a fin de prepararlo para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del domingo. Foto: AP Photo/Fernando Vergara
Una empleada limpia un centro de votación en Bogotá a fin de prepararlo para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del domingo. Foto: AP Photo/Fernando Vergara

La economista Cecilia López, exministra de Agricultura en el actual gobierno de Colombia y de Medio Ambiente en el gobierno de Ernesto Samper, cuestiona que los dos gobiernos de izquierda, de México y Colombia desaprovecharon una oportunidad para actuar unidos frente al problema: “Si Petro hubiera tenido una visión más internacional, menos limitada a su obsesión de ser un líder mundial, y se hubiera concentrado en hacer una alianza con México en los temas de las drogas y de los derechos humanos, hubiera sido muy importante porque tenemos unas agendas muy similares. El narcotráfico es el tema más complejo porque no es un problema sólo de Colombia y México; no sé por qué no han emprendido un liderazgo internacional más fuerte. Somos los países que más hemos sufrido este tema. Sería una estrategia internacional, así como una llamada más fuerte para prevenir el consumo”.

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Mientras que hace 30 años en México se hablaba de la colombianización del país ante el incremento de la violencia derivada del tráfico de drogas, el doctor Hernando Gómez Buendía considera que ahora se presenta una “mexicanización de la violencia colombiana”, y abunda: “Lo que México tiene es narcotráfico puro, no hay ahí un proyecto político, es narcotráfico puro. Lo que pasó en Colombia es que se acabó la guerrilla cuando las FARC se desmovilizaron; unos siguen con el nombre, pero ya no hay ningún proyecto revolucionario en Colombia, ni siquiera con el ELN, todos son narcotraficantes rentistas”.

Los dos países se enfrentan a otro tema no menos complejo: el gobierno de Estados Unidos, con el cual existen muchos intereses y dependencia económica, que presiona a los gobiernos o que incluso ha tenido una injerencia muy cuestionable en las elecciones en Colombia, apoyando a De la Espriella.

“El factor Donald Trump inclina la balanza con la Doctrina Monroe que se revive; es la manera como interviene en Venezuela, es lo que sucede en Chile, y es el injerencismo en esta contienda electoral que se ha visto muchísimo”, expresa al respecto el profesor de la Universidad del Valle John Restrepo.

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Los pasos que ahora emprenda Estados Unidos dependerán de quién sea el nuevo presidente de Colombia, si Abelardo de la Espriella o si el candidato del oficialismo, Iván Cepeda.

En ese sentido, el analista y escritor León Valencia plantea los dos escenarios: “En Cepeda veo alguien más parecido a Claudia Sheinbaum, y si gana Cepeda seguramente habrá una mayor comunicación entre él y la Presidenta de México, y en general entre lo que hacen dos los países. Si ganara De la Espriella sería un giro porque él se concentraría en la relación con Estados Unidos, lamentablemente. Y Trump se ganaría otro aliado al Escudo de las Américas. Pero yo le pongo siempre optimismo a la cosa, mientras los dos grandes países de América Latina, Brasil y México, se mantengan en el progresismo, tenemos mucho que hacer porque son las economías octava y 12 en el mundo. Eso son esos dos países; concentran el mayor producto interno bruto de la región y el mayor número de población”.

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