Santiago. Una serie de incendios forestales que avanzan sin control en el sur de Chile este domingo dejan al menos 18 muertos, pero se espera que la cifra de fallecidos siga en aumento, informó el presidente Gabriel Boric.
En medio del verano austral, con altas temperaturas y fuertes vientos, bomberos combaten 14 focos de incendios en las regiones de Ñuble y Biobío, unos 500 kilómetros al sur de Santiago.
"Tenemos un número hoy confirmado de 18 personas fallecidas, pero tenemos la certeza de que ese número va a aumentar", afirmó Boric, que viajó a la ciudad de Concepción para liderar las labores de control de las llamas.

Los incendios dejaban hasta este domingo 300 viviendas destruidas, de acuerdo al conteo oficial. "Pero eso se queda muy corto, de seguro que van a ser más de mil", afirmó el mandatario.
Boric anunció, además, la imposición de un toque de queda nocturno en las localidades más afectadas en la región del Biobío, como Lirquén y Penco.
Para el Ñuble no se ordenó la medida de restricción.
"Las condiciones (para el combate del fuego) son muy adversas", advirtió el mandatario.
Producto de los incendios, fueron evacuadas en ambas regiones unas 50 mil personas.
Los incendios comenzaron la tarde del sábado y se extendieron de madrugada a zonas pobladas, donde arrasaron con poblaciones completas, constató un periodista de la AFP en el lugar.
"A las dos y media de la madrugada, el fuego estaba descontrolado. Había un remolino que se comió las casas de la población de abajo", contó a la AFP Matías Cid, un estudiante de 25 años que reside en Villa Italia, en Penco.
La velocidad de las llamas fue tal que "tuvimos que salir sólo con lo que teníamos puesto. Creo que nos quedamos 20 minutos más y nos morimos calcinados", agregó.
El alcalde de Penco, Rodrigo Vera, dijo a periodistas que sólo en este lugar murieron calcinadas 14 personas.
En la vecina Lirquén, el panorama era igual de desolador.
El incendio avanzó en "segundos y quemó varias poblaciones". Muchos de los vecinos "se salvaron del fuego porque arrancaron hacia la playa", relató a la AFP Alejandro Arredondo, un habitante de Lirquén de 57 años.
"No quedó nada parado", añadió frente a una imagen dantesca en la mañana del domingo: latas, vigas y el poco del concreto que se salvó de las llamas aún ardiendo.
Lirquén es un pequeño poblado portuario, de unos 20 mil habitantes, por donde se envían al exterior, principalmente, productos forestales.
Las condiciones climáticas del domingo eran "muy difíciles" para dominar el incendio "que está absolutamente descontrolado", aseguró el director de la Corporación Nacional Forestal de Biobío (Conaf), Esteban Krause.
En ambas regiones, las temperaturas superaban los 30 grados y había fuertes vientos.
Unos tres mil 700 bomberos combatían las llamas, de acuerdo a un reporte oficial.
Ñuble y Biobío fueron declaradas por el presidente Boric en estado de "catástrofe", lo que implica, entre otras medidas, que las Fuerzas Armadas tomaron el control de las dos regiones.
En los últimos años, los incendios forestales han afectado con fuerza a Chile, en especial en la zona centro-sur.
El 2 de febrero de 2024, varios focos se desataron simultáneamente en los alrededores de la ciudad de Viña del Mar, 110 km al noroeste de Santiago.
Aquel siniestro provocó 138 muertes, según datos actualizados de la fiscalía. Además, 16 mil personas se vieron damnificadas por esos incendios que, de acuerdo a la investigación judicial, fueron iniciados intencionalmente por bomberos y brigadistas forestales.
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