Loma.— “León XIV es un león que ha sacado las garras”, asegura, en entrevista con La Nación, Massimo Faggioli, teólogo e historiador de las religiones, profesor de eclesiología en el Instituto Loyola del Trinity College de Dublín. Alude así a la respuesta del Papa al presidente estadounidense Donald Trump, a quien dijo no temer, luego de que el presidente estadounidense lo tachara de “débil” en política exterior.
A decir de Faggioli, las declaraciones de Trump reflejan su deseo de “someter al Vaticano a su mesianismo político”. Para él, este enfrentamiento, que podría marcar el principio del fin político del mandatario, representó, con la respuesta serena pero firme del Papa, quien dijo que no le tiene miedo a la administración Trump, una suerte de fase nueva del pontificado.
Usted es un historiador de la Iglesia y hay quien dice que no se veía un ataque tan fuerte a un Papa desde los tiempos de Napoleón o el de los papas confinados en Aviñón… ¿Es así?
—Sí, estoy de acuerdo, en el sentido de que todo el mundo entiende que el Vaticano es una fuerza política con la que hay que manejarse de cierta forma. Incluso los peores dictadores, también Stalin, solían utilizar cierto registro lingüístico, pero también diplomático, que, en cambio, Trump ha violado varias veces. Su reciente posteo en Truth es solamente el último episodio, el más sorprendente, aunque no es un accidente, sino parte de una visión especial del catolicismo como súbdito de su soberanía. Para Trump el Vaticano debe someterse a su mesianismo político, esto es lo especial.
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Cuando dice que no es sorprendente porque ya hubo ataques, ¿se refiere a cuando Trump antes del cónclave posteó una imagen de él vestido de Papa?
—Sí, aunque también pensaba en cuando el secretario de Estado del primer mandato de Trump, Mike Pompeo, escribió un artículo en First Things atacando el acuerdo entre el Vaticano y China, un acto totalmente inusual. Es decir, hay una serie de eventos que forman parte de una visión del mundo en la que el Vaticano es sustancialmente un lugar con antiguas iglesias donde se puede hacer algo de dinero, pero la dimensión invisible, el soft power, el tradicional conocimiento del mundo que tiene, es absolutamente irrelevante para Trump. Es un nuevo modo de política interna, pero también de política exterior.
Al margen de reiterados llamados a la paz, ¿qué es lo que irritó de tal modo a Trump, que pareció salirse de sus casillas en su posteo? Hay quien dice que fue la participación de tres cardenales “anti-Trump” (Blase Cupich, arzobispo de Chicago; Robert McElroy, arzobispo de Wa- shington, y Joseph Tobin, arzobispo de Newark) en 60 Minutes de CBS News del domingo…
—Es posible porque Trump mira ese programa y su mensaje fue posteado justo después. Los tres cardenales ya habían publicado una fuerte declaración muy crítica de su política exterior a fin de enero. El empeoramiento del vínculo tuvo lugar en enero, a partir del discurso del Papa al cuerpo diplomático, cuando evitó mencionar a Trump, pero aludió claramente a él. Es entonces, tras la intervención militar en Venezuela, de las amenazas a Groenlandia y a Cuba y todo lo demás, que el papa León, pero también el cardenal [Pietro] Parolin [secretario de Estado de la Santa Sede], entienden que el Papa tenía que hablar. Para mí, en enero de 2026 es como que hay un segundo comienzo de pontificado porque hasta entonces teníamos un Papa que no quería dejarse absorber demasiado por la cuestión norteamericana.
Este ataque sin precedentes de Trump, que causó indignación incluso en los sectores católicos conservadores que lo votaron, ¿puede representar un búmeran para él?
—Trump ha sobrevivido a casi todo; es decir, al intento de asesinato, a sus fracasos, al Covid, así que es posible que también sobreviva a esto y logre que caiga en el olvido. Aunque me parece que esta vez hay una serie de cuestiones nuevas que lo hacen difícil: el Papa es un ciudadano estadounidense, nació en EU y por lo tanto él entiende mejor que nadie lo que está pasando y sabe interactuar mejor. Por otro lado, se abrió la lucha de sucesión al trumpismo entre los católicos Marco Rubio y JD Vance y están las elecciones de medio término en siete meses. Y para mí este es un incidente más difícil de hacer olvidar, tanto es así que hemos visto algunos obispos y cardenales que hasta ahora habían tratado de hacer pasar que Trump era tan sólo un personaje exuberante, pero normal, que tienen que salir a dar explicaciones. Es como que se ha roto un tabú.
¿Podría significar el principio del fin político de Trump?
—Podría ser, porque ha ocasionado para mí el inicio de la ruptura entre las dos componentes de la coalición trumpiana: por un lado, la vieja derecha religiosa, que se volvió más integralista, pero culturalmente cristiana, y por el otro, la tecnoderecha autoritaria de los multimillonarios Peter Thiel (Palantir y PayPal) y Elon Musk. El Trump de los últimos días es el de la tecnoderecha. Y es posible que este incidente sea el disparador de rendición de cuentas interna.
¿Fue peor lo que escribió en su red social o el posteo, después eliminado, de esa imagen donde Trump aparece vestido como si fuera Jesús o un mesías?
—Ya hay un historial, esa imagen de él vestido como Papa antes del cónclave pasado. Pero para mí es peor el hecho lingüístico, el uso de palabras que hizo Trump, que revela no sólo una cierta sicología, sino una visión del mundo en la cual el verdadero choque de civilización es interno al cristianismo occidental, no es el choque entre el cristianismo y el islam.
¿Qué le pareció la reacción del Papa al posteo de Trump, que eligió el peor momento, sin pensar que pocas horas después León iba a subirse a un avión con 70 periodistas que le iban a preguntar sobre el ataque?
—Robert Prevost [nombre laico del Papa] pasó 20 años en Perú, un país donde los curas han pagado con su vida. No es alguien que se deja intimidar. Es un león que ha sacado sus garras, pero eso no estaba en sus planes originarios. No quería ser absorbido por el trumpismo, pero entendió que no hay alternativa a la de hacerse oír en el modo que es apropiado para un Papa. Basta ver el mensaje difundido a la Pontificia Academia de Ciencias Sociales.
Aunque ese mensaje es anterior al cruce con Trump, fue firmado el 1 de abril.
—Sí, pero desde hace meses hubo decisión en el Vaticano de comenzar a decir ciertas cosas. El Papa es alguien cauto; es alguien que no tiene miedo y lo ha demostrado siendo misionero en Perú.
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