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La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo comienza su discurso ante una Plaza de la Revolución a reventar recordando señalamientos en contra de los gobiernos de los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón: Atenco, el desafuero, la guerra contra el narcotráfico.
“Monsiváis decía que la verdadera doctrina del conservadurismo es la hipocresía. Y en efecto, son hipócritas”, dice bajo el sol abrasante.
Un día antes, el sábado, la nota la dieron los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón, al reaparecer dando su apoyo al PAN y a la gobernadora de Chihuahua ante la persecución que —acusan— está viviendo.
“No olvidemos que durante el sexenio de Fox se vivió la cruel represión de los pobladores de San Salvador Atenco o la brutal represión a los maestros de Oaxaca por si fuera poco, Fox encabezó el desafuero en contra de Andrés Manuel López Obrador y su obra cumbre el fraude electoral del 2006, que llevó a la presidencia al espurio de Felipe Calderón, que llenó el país de muerte de sangre con la fallida guerra contra el narco, en la que la alianza con un cártel de la droga fue demostrada con creces. Ese fue el narcogobierno”, afirma la mandataria.
A sus flancos, el gabinete ampliado y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México. A su frente, congresistas e invitados especiales. Atrás de ellos, miles de simpatizantes de Morena y de los gobiernos emanados de ese partido.
Los asistentes más cercanos a las vallas donde se lleva a cabo el discurso llevan ya varias horas bajo el sol. Tratan de apaciguar el calorón con refresco y alcohol en vasos con hielo. Varios de los hombres que acuden han perdido la consciencia; las mujeres impiden el paso a otras y comienzan rencillas que rápido se disuelven.
Más atrás, a mediano espacio, trabajadores del gobierno de la Ciudad de México y de las alcaldías donde gobierna Morena llevan gorras y banderas que los identifican, esperan con sombrillas y ropa clara que comience y termine el discurso. Cuando llega el momento, todos gritan: “¡Es un honor estar con Claudia hoy!”
Los secretarios de estado y legisladores entraron por Valentín Gómez Farías en sus coches, subieron al templete por detrás del mismo. Hoy la logística se movió al Movimiento a la Revolución por las obras de remodelación para el Mundial de Fútbol que se realizan en el zócalo.
Uno de los últimos en llegar es Manuel Velasco, líder de los senadores del Partido Verde, quien tuvo que llegar auxiliado por un elemento de Tránsito de la Policía de la Ciudad de México. Se baja de la motocicleta y echa a correr, la presidenta ya inició el discurso.
“Desde hace algunos meses hemos sido objetivo de una ofensiva mediática y de campañas millonarias en redes sociales (…) detrás de ellas están los sectores conservadores nacionales e internacionales que nunca aceptaron que México recuperara su dignidad y decidiera ejercer plenamente su independencia”, dice la presidenta.
A Claudia Sheinbaum la interrumpen los gritos de su gabinete y los miles de asistentes a la Plaza de la Revolución: “¡No estás sola!”. Entonces, la mandataria habla de bots y de campañas millonarias “para cambiar la percepción de la realidad”.
“Esta campaña a la que me refiero se intensificó después de que el pasado 19 de abril se hiciera pública la lamentable muerte de dos agentes estadounidenses sin autorización oficial y dos agentes de la Fiscalía General de Chihuahua”, introduce Claudia Sheinbaum el tema de la CIA.
“Días después ocurrió algo todavía más grave: una oficina de Estados Unidos giró, con carácter de urgente, la extradición de 10 mexicanos, entre ellos un gobernador y un alcalde”.
“¿Es realmente interés legítimo, genuino por ayudar a México es realmente un interés legítimo para combatir a la delincuencia organizada o quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para la posicionarse rumbo a sus elecciones del 2026?”
La mandataria va cerrando su discurso hablando de la oposición mexicana, enfundándola en “la derecha”. Los acusa de buscar la injerencia de extranjeros y de abrirle la puerta de atrás a las agencias extranjeras.
“Pero hay algo que no entienden: México ya cambió. Nada ni nadie va a detener la transformación de nuestra patria, esa es la nueva realidad. México es un país democrático. Es falso que queramos ser dictadura o que apoyemos la censura”.
ml
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