Formar un partido político nacional en México no es tarea fácil. Se puede intentar formalmente una vez cada seis años y mediante una fuerte movilización territorial. Los requisitos van desde lo básico —tener una declaración de principios, estatutos y programa de acción—, hasta lo más complejo —realizar al menos 200 asambleas distritales a las que deben acudir mínimo 300 personas con credencial electoral, o bien, certificar 20 asambleas estatales con al menos 3 mil asistentes cada una.

Tras notificar a la autoridad electoral la intención de formar un partido, las organizaciones cuentan con un año y medio para recorrer el país y contar con una base de afiliados mínima de 267 mil personas. Esto es el equivalente al 0.26% del padrón electoral. La ley establece que en estos procesos no pueden participar ni organizaciones gremiales, ni sindicales, ni personas vinculadas a las iglesias. Este esfuerzo se tiene que hacer con recursos propios de origen lícito.

En el último año, 91 agrupaciones políticas de orientaciones ideológicas y causas variadas intentaron formar un partido político. En el listado figuraron: “Pueblo Bueno”, “Servidores de Dios” o el “Movimiento Ambientalista por México”. De todas ellas, sólo cinco lograron realizar su asamblea constitutiva. El 25 de junio, dos lograron su registro con el que accederán al financiamiento público: Partido Paz y Somos México.

El primero es el otrora Partido Encuentro Social, pero en su tercera edición. Está liderado por su fundador y ahora presidente, Hugo Éric Flores, diputado de Morena con licencia recién otorgada. A pesar de haber perdido el registro dos veces, en 2018 fue aliado del actual partido en el poder y abanderó a Cuauhtémoc Blanco para la gubernatura de Morelos.

Somos México (Somos Mx) es consecuencia de la movilización conocida como “Marea rosa”, un movimiento político y ciudadano que surgió en 2022 como respuesta a la propuesta de reforma constitucional electoral que minaba las capacidades y autonomía del árbitro electoral nacional.

El nacimiento de Somos México no ha estado exento de obstáculos. Primero, interpuso denuncias ante la Fiscalía General de la República y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) tras la filtración a los partidos políticos de su padrón de afiliados y asambleas. Esta información debió de estar resguardada por la autoridad electoral hasta su validación. A la fecha no se sabe cómo ocurrió esta fuga de información. Segundo, el registro fue condicionado al cambio de nombre y de color. El cambio de nombre se basa en una interpretación según la cual el nuevo partido pretende apropiarse de la nación mexicana. Esto pese a que otras fuerzas políticas han usado —en alianza o nombres de partido— la referencia de México (Partido Verde Ecologista de México, Fuerza México, Alianza por México). El cambio de color, se sustenta en la posible confusión del elector frente a otras propuestas políticas, a pesar de que existe el criterio SUP-JDC-2077/2025 emitido por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que sostiene que los emblemas de Somos Mx y otros partidos son identificables y distintos.

A estos obstáculos —que se definirán en tribunales— habrá que sumarle el más complejo: convertirse en una alternativa política que logre obtener en solitario el 3% de la votación. En los últimos 24 años, sólo cuatro nuevos partidos lograron superar la prueba. En el complejo 2027, los ciudadanos decidirán si aceptan, o no, a nuevos jugadores en la cancha.

Coordinadora del Programa de Ciudadanía en México Evalúa

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