17 | JUL | 2019
Duque anuncia captura de narcotraficante colombiano socio de cárteles mexicanos
El presidente de Colombia, Iván Duque (derecha), acompañado del ministro colombiano de Defensa, Guillermo Botero, y del director de la Policía Nacional de ese país, general Óscar Atehortúa. Foto: Cortesía Ministerio de Defensa de Colombia

Duque anuncia captura de narcotraficante colombiano socio de cárteles mexicanos

23/05/2019
14:32
José Meléndez / corresponsal
Colombia
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Greylin Fernando Varón Cadena, alias “Martín Bala”, fue detenido en la ciudad de Cali en un golpe “de alto valor” en contra del crimen organizado regional

San José.– El narcotraficante colombiano Greylin Fernando Varón Cadena, alias “Martín Bala” y socio de cárteles mexicanos en el contrabando de drogas desde el litoral de Colombia sobre el Océano Pacífico a Centroamérica, México y Estados Unidos, y en el mando sobre “economías ilícitas” en la cadena delincuencial, cayó preso en la ciudad de Cali en un golpe “de alto valor” en contra del crimen organizado regional.

El anuncio fue hecho anoche por el presidente de Colombia, Iván Duque, en compañía del ministro colombiano de Defensa, Guillermo Botero, y del director de la Policía Nacional, general Óscar Atehortúa, en la Casa de Nariño (sede de la presidencia) en Bogotá.

Duque describió a Varón Cadena como “un criminal de la peor ralea (clase) que ha sembrado terror en muchos lugares” del Valle del Cauca.

La detención se registró ayer en una persecución policial en una calle de Cali, capital del suroccidental departamento (estado) de Valle del Cauca, informaron fuentes oficiales. También se reportó la aprehensión de dos de los presuntos lugartenientes de “Martín Bala” que fueron sorprendidos en compañía de su jefe, precisaron las fuentes.

“Martín Bala” era considerado un “objetivo de valor” para el gobierno de Colombia, ya que “mantenía el control de economías ilícitas en diferentes eslabones del narcotráfico en el Norte del Valle (suroccidente colombiano) en asocio con cárteles mexicanos, lo que le permitía enviar cocaína” desde el litoral Pacífico a EU, confirmó el Ministerio de Defensa de ese país.

El hombre fue identificado como líder del grupo delincuencial organizado conocido como “La Gran Alianza” e integrado “por estructuras de crimen organizado y antiguos narcotraficantes del extinto cártel del Norte del Valle”, en el mismo departamento, aseguró Defensa en un reporte que envió a EL UNIVERSAL.

Cálculos del gobierno de EU mostraron que cerca del 85% de la cocaína que ingresa al año al mercado estadounidense transita por corredores marítimos del Caribe y del Pacífico que son controlados por alianzas mafiosas de las redes criminales de México, Colombia, Ecuador, Venezuela y Centroamérica, aunque también hay un intenso movimiento por vías terrestres y aéreas.

El corredor marítimo del Pacífico del tráfico de estupefacientes tiene un punto clave en el puerto colombiano de Buenaventura, en Valle del Cauca, y es una posición de enlace con instalaciones portuarias de Ecuador y Perú con las de Centroamérica y México, según recuentes oficiales de las agencias antidrogas regionales.

Defensa precisó que “las informaciones recopiladas señalan que ‘Martín Bala’, hijo de Fernando Varón, fallecido capo del cártel del Norte del Valle, pretendía reconstruir una suerte de hegemonía criminal, retomando el control territorial mediante disputas con otras estructuras, planes que fueron neutralizados” por la policía colombiana y la Fiscalía General de Colombia.

El general Atehortúa recordó que Varón padre fue un “tremendo sicario” que escaló hasta convertirse en uno de los jerarcas del cártel del Norte del Valle.

“De ‘Martín Bala’ se estableció, además, que había logrado consolidar un emporio delictivo, unificando estructuras delincuenciales para expandir su influencia criminal desde Cali hacia el norte del Valle y el centro del país, donde mantenía intereses para asegurar zonas estratégicas y fortalecer su componente estructural”, puntualizó.

El jefe narcotraficante fue capturado en mayo de 2013 en Bogotá por tráfico, fabricación y porte de armas de fuego o municiones y fuga de presos, pero recobró la libertad en 2016 “para reactivar sus acciones criminales”, indicó, al reconfirmar que Varón Cadena mantuvo nexos en el suroccidente de Colombia con el “Clan del Golfo”, una de las principales organizaciones criminales colombianas.

“Era considerado uno de los principales generadores de violencia en el Valle del Cauca”, por lo que en su contra existieron órdenes de captura por concierto para delinquir con fines de homicidio y tráfico, fabricación y porte de estupefacientes.

El gobierno de Colombia advirtió, al menos desde 2017, sobre un incremento de la presencia de narcotraficantes mexicanos en distintas zonas colombianas productoras de cocaína, en una negociación directa de compra y control de la producción, procesamiento, transporte, distribución y comercialización de la droga.

A una consulta de este diario, la Dirección de Antinarcóticos de la Policía admitió que, de los cárteles mexicanos, el de Sinaloa es el que más narcoactividad realiza en áreas del suroccidente de Colombia, fronterizas con el norte y el noroccidente de Ecuador.

El nexo de la mafia de Sinaloa se consolidó con grupos disidentes de las exguerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que se negaron a plegarse al proceso de paz de ese país y siguieron involucrados en el contrabando de drogas a México, Estados Unidos, Costa Rica y Guatemala, de acuerdo con fuentes oficiales colombianas.

Informes oficiales de Colombia mostraron que los cárteles mexicanos fueron clientes compradores de cocaína de las FARC, que se alzó en armas desde 1964 hasta que en noviembre de 2016 firmó el pacto de paz con la promesa de retirarse de la narcoactividad.

El gobierno de Colombia y las FARC, ahora como partido político, reconocieron que al menos unos 800 elementos de la insurgencia se negaron a incorporarse a la pacificación y continuaron en la narcoactividad. La jerarquía de las FARC negó estar involucrada en el narcotráfico.

Las guerrillas comunistas colombianas asumieron al menos desde hace 25 años un papel esencial en el control del contrabando internacional de estupefacientes, con mandos en la producción, el transporte, la distribución, el “lavado” de dinero y otras partes de la red del comercio global de alucinógenos. La meta fue financiar sus actividades bélicas e incursionar en otros negocios, como proveedores de cocaína para los cárteles mexicanos en el tráfico del norte al sur de América.

Al rechazar plegarse al proceso de pacificación y continuar en el contrabando de drogas y labores paralelas criminales, las disidencias de las FARC abrieron nuevos focos de violencia en Colombia con una fuerte penetración criminal en Ecuador y Venezuela.

jabf

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