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Houston.— Encadenados por los tobillos y las muñecas, y sin cordones en sus zapatos, una larga fila de hombres y mujeres esperaban ayer en la pista mientras agentes los revisaban y se aseguraban de que no tuvieran nada escondido en sus bocas. Luego, uno por uno, subían por una escalera a una aeronave rentada para deportar migrantes.
A sus ocupantes les retirarían las cadenas al aterrizar en El Salvador.
Una división del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) es la encargada de operar cientos de vuelos anuales como ese.
Los centroamericanos subían al avión en el Aeropuerto Intercontinental George Bush, en Houston. El Boeing 737 no tenía alguna insignia de que transportaba deportados.
La aeronave ya tenía unos 30 salvadoreños a bordo, traídos desde Alexandria, Luisiana, uno de los centros de operaciones de ICE. Miraban por las ventanillas mientras el aparato permanecía en la pista.
Llegaron entonces dos autobuses, con 45 hombres y cinco mujeres. Sus escasas pertenencias estaban en unas bolsas de redecillas rojas, que los trabajadores separaron en la pista.
Los agentes revisaron a los detenidos antes de que abordaran.
De acuerdo con la agencia, 29 de las 50 personas habían sido detenidas por cometer delitos, incluidas cuatro que eran buscadas en El Salvador por intento de asesinato o por homicidio. Las otras 21 no eran consideradas delincuentes y estaban siendo deportadas por violaciones a las leyes de inmigración.
Estos vuelos son un gran negocio para los particulares, pues el gobierno ha gastado aproximadamente mil millones de dólares en rentar aviones en la última década y la administración de Donald Trump se propone aumentar 30% el presupuesto para esos vuelos.
Los aviones transportan inmigrantes de una ciudad de Estados Unidos a otra y, cuando hay orden de deportación, a su país de origen.
Alrededor de 100 mil personas son devueltas a sus países en esos vuelos todos los años. Los mexicanos son transportados por aire a ciudades del sur de Estados Unidos y llevados por tierra a la frontera, y los centroamericanos son trasladados a sus países en aviones.
Según registros, los vuelos con deportados a Guatemala y Honduras aumentaron este año.
El organismo calcula que el año pasado gastó unos 7 mil 785 dólares por hora en los vuelos. ICE empezó a alquilar aviones privados hace una década, después de usar por mucho tiempo aeronaves del gobierno.
La dependencia dice que la renta de aeronaves le permite ahorrar unos 25 millones de dólares por año y le da mayor flexibilidad.
Sin embargo, activistas que defienden los derechos de los migrantes dicen que los vuelos alquilados son un ejemplo de cómo las políticas duras del gobierno hacia la inmigración ilegal enriquecen a compañías privadas.
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