Debaten en Europa abolir el cambio de horario bianual

De concretarse la abolición, cada país deberá elegir su propio huso horario; "el cambio de hora trastorna nuestro reloj interno, que controla diferentes ritmos biológicos", afirman investigadores
“Estamos hechos para vivir con el sol”, recuerda Joëlle Adrien, especialista en sueño.
“Estamos hechos para vivir con el sol”, recuerda Joëlle Adrien, especialista en sueño. Foto: Archivo / EL UNIVERSAL
26/10/2018
17:10
AFP
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Después de que la Comisión Europea haya propuesto abolir el cambio de hora bianual obligatorio en la Unión Europea, cada país deberá elegir su huso horario. Una decisión que de confirmarse puede tener consecuencias en varios campos, como la salud o los transportes.

En general, “el cambio de hora trastorna nuestro reloj interno, que controla nuestros diferentes ritmos biológicos”, explica Véronique Fabre, investigadora francesa del instituto nacional de salud, Inserm.

Durante el cambio a la hora de verano, “la falta de sueño puede causar una disminución de la atención, somnolencia, nerviosismo o cambios de humor”, agrega la investigadora. Esta pérdida de una hora de sueño preocupa a los médicos.

Varios estudios han reportado un aumento de los casos de infarto de miocardio o ataque cardíaco después de cambiar a la hora de verano.

“Estamos hechos para vivir con el sol”, recuerda Joëlle Adrien, especialista en sueño del Hôtel-Dieu de París. Los especialistas en ritmo biológico también recomiendan quedarse en la hora de invierno.

El cambio horario fue adoptado a lo largo del siglo XX por los países europeos para ahorrar energía durante la Primera Guerra Mundial o la crisis del petróleo.

Según la Agencia del medioambiente y del control de energía (Ademe), que lanzó en 2006 un estudio de evaluación del impacto energético del cambio de hora, “el cambio de hora permite un ahorro de energía y de CO2 real pero modesto, para un costo de aplicación casi nulo”.

El mundo agrícola se inclina más bien hacia la hora de invierno. “Durante la cosecha, en pleno verano, tenemos una diferencia horaria de dos horas con la hora solar. Como resultado, empezamos bastante tarde y a veces tenemos que terminar por la noche”, explica Luc Smessaert, miembro del sindicato agrícola francés FNSEA.

Los agricultores, que trabajan en función del sol, “deberían tener la misma hora todo el año”, dice.

Además, el cambio de hora “estresa a los animales”. Para los productores lácteos, por ejemplo, “necesitamos tener regularidad en el ordeño, que es un fenómeno fisiológico”.
“El cambio de hora es más para un mundo urbano que para un mundo rural que tiene en cuenta el ciclo de la naturaleza”, estima.

agv

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