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Ginebra/Beirut.— Ataques aéreos lanzados por el gobierno sirio y sus aliados a escuelas, hospitales y mercados han causado la muerte de al menos 103 civiles en los últimos 10 días, incluyendo 26 niños, dijo ayer la alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Michelle Bachelet.
“Estos son objetivos civiles y parece altamente improbable, en vista del persistente patrón de estos ataques, que se hayan llevado a cabo por accidente”, dijo Bachelet, y añadió que la cifra de muertos se ha topado con “una aparente indiferencia internacional”.
El gobierno inició a fines de abril una ofensiva contra un enclave rebelde en el noroeste de Asia, la última zona activa de la oposición insurgente al presidente Bashar al-Assad, argumentando que se habían violado las normas de una tregua.
Idlib y las áreas aledañas del noroeste fueron incluidas en un acuerdo de distensión el año pasado entre el principal aliado de Assad, Rusia, y Turquía, que apoya a algunos rebeldes para reducir los enfrentamientos y bombardeos.
En los últimos tres meses la ofensiva ha desplazado a cientos de miles de personas de sus hogares o de campamentos y las han llevado a buscar refugio cerca de la frontera con Turquía, de acuerdo con grupos activistas que realizan seguimientos del conflicto.
Entretanto, ayer se difundió una foto que aparece sin cesar en las redes sociales: dos niñas atrapadas en un inmueble derrumbado apenas logran sostener de la camiseta desgarrada a su hermana pequeña, que queda suspendida a varios metros del suelo, tras un bombardeo aéreo en el noroeste de Siria.
La imagen muestra a Riham, de cinco años, sujetando de la camiseta desgarrada a Tuka, de siete meses, quien está a punto de caer, mientras que Dalia, a su lado, parece estar atrapaba bajo un escombro de cemento. Detrás de ellas, más arriba sobre los cascotes del edificio, un hombre grita y se lleva una mano a la cabeza, impotente ante el drama.
Capturada por el fotógrafo Bashar el-Sheij, del medio local digital SY24, esta angustiosa escena tuvo lugar el miércoles en Ariha, ciudad de la provincia de Idlib y blanco de los bombardeos del régimen de Al-Assad, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. La pequeña Riham falleció poco después de esta foto, mientras que la bebé Tuka y Dalia fueron hospitalizadas en Idlib. “Tuka sufre un traumatismo craneoncefálico. Estuvo bajo respiración artificial durante 24 horas, ahora se encuentra en cuidados intensivos. Su estado es estable, si Dios quiere”, indicó a la AFP el doctor Ismail.
Dalia, por su parte, “se encuentra en un estado estable”, después de haber sido operada de una herida en el pecho, según el doctor Mohamed, un médico del mismo hospital.
Tawfik Kattan formaba parte de los socorristas de los cascos blancos que intervinieron el miércoles en Ariha después del ataque aéreo. Tras haber evacuado a una víctima, volvió al lugar, pero “las dos niñas se habían caído”, cuenta. La madre de esta familia, compuesta de seis hermanas, murió en los bombardeos. Además de Riham, otra de sus hijas, Rowan, de tres años, sucumbió el viernes a sus heridas del vientre y el pecho.
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