Más Información

"Pensé que estaba temblando"; vecinos relatan el momento del colapso de edificio en San Antonio Abad

Empresario tabasqueño del fiestón de XV años acumuló deuda fiscal de 3 mdp; una de sus empresas omitió declarar venta de 7 millones de litros de combustible

"11 veces no"; las ocasiones en las que Sheinbaum ha rechazado la propuesta de Trump de intervención militar contra el narco

En marcha del 8M, Ivanna de 9 años exige sentencia para su violador; “las niñas no se tocan, no se violan, no se matan”, exigen

Sheinbaum acuerda con Lula da Silva visita a Brasil “entre junio y julio” de este año; sostienen llamada telefónica

Empresario de la fiesta de XV años es cercano a Pemex; tiene al menos dos contratos por más de 4 mil mdp
La intervención armada encabezada por Estados Unidos a partir de los eventos de 2001, con el propósito inicial de terminar con el liderazgo de Al Qaeda, se transformó en una cruzada para instaurar la democracia y liberar al pueblo de la tiranía de los talibanes. Después de dos décadas, Estados Unidos emprende la retirada. En una semana los talibanes recuperan Kabul, desaparece el gobierno democrático y vuelven a las viejas andanzas.
La inversión de Estados Unidos en Afganistán e Irak, con objetivos similares, asciende a trillones de dólares. Sin embargo, la inmensa mayoría de esta cantidad descomunal de recursos se queda en manos estadounidenses: fuerzas armadas, equipo militar, avituallamiento y un sin número de contratistas de ese país involucrados en la cruzada.
La guerra siempre ha sido un gran negocio y esta no fue la excepción. La desordenada retirada deja detrás a cerca de 300 mil colaboradores afganos que seguramente serán tratados como colaboracionistas por los Talibán. La instauración de un nuevo régimen fue un rotundo fracaso, no así, los beneficios económicos para sus promotores y operadores.
Más Información
Noticias según tus intereses
ViveUSA
[Publicidad]
















