“Eran aproximadamente 200 personas ¡todas encimadas, todas encimadas! Y la demás multitud seguía pisándolos”, relató Jesús Góngora, quien estuvo atrapado en el incidente en el que dos personas (de un total de cuatro) perdieron la vida por asfixia durante el festejo por el triunfo de la Selección Nacional contra Ecuador la noche del martes.
“Duró la estampida como 40 minutos. Había gritos de niños, de señoras ‘¡agarren a mi bebé, jálenme, no me dejen!’, o sea fue algo muy, muy horrible”, aseguró el trabajador de unos sanitarios portátiles instalados en la esquina de la calle Lancaster y Paseo de la Reforma.
Entrevistado en el lugar de los hechos debido a que el remolque habilitado como baño quedó dentro del cordón colocado por autoridades, Jesús afirmó haber visto a la joven y el hombre que fueron llevados a un hospital, donde más tarde se reportó su deceso.

“Ya que ganó México la gente se volvió loca, porque primero estaban saliendo bien, ya que empezaron a gritar ‘¡nadaremos!’ y se dejaron ir con todo hacia los baños, que son los que tenemos, y a raíz de eso aplastaron a la gente, hubo demasiados heridos, de hecho yo estaba cuando se empiezan a aventar”.
Jesús dijo que tras el incidente, junto a su familia, fueron a buscar ayuda; los primeros dos paramédicos llegaron 45 minutos después.
Alrededor de las 10:30 de la noche del martes, cientos de personas querían salir del Ángel de la Independencia, mientras otros querían llegar. Eso provocó tumultos de gente.
“¡No empujen, no empujen!”, “¡ya avancen!”, “¡cuidado con las banquetas y con las jardineras!”, fueron los gritos de quienes se encontraban en la calle Río Tíber. A la altura de Río Volga se registraron empujones, mientras comerciantes y otros aficionados que se orillaron hacia la banqueta formaron una cadena humana para hacer contrapeso a la marea de gente.
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