Más Información

Trump demanda “acceso total” a petróleo venezolano; presiona a Delcy Rodríguez y advierte consecuencias

Trump vuelve a presionar a México por el narcotráfico; insiste en que Sheinbaum "tiene miedo" a los cárteles

Jimmy Kimmel dedica su triunfo en los Critics Choice Awards a Donald Trump: "Gracias por todas las cosas ridículas que hace"
Tehuantepec.—“He aprendido que aquí es un lugar bastante especial. Nuestros antepasados lo dejaron, ¿cómo le puedo decir? Curado, tal vez porque tiene misterio, misterios que no cualquiera los puede vivir, uno entre 100 o entre mil”, expresa Jorge, un indígena zapoteca de Santo Domingo Tehuantepec.
Descansa sentado sobre unas piedras que ha apilado después de caminar por alrededor de una hora cuesta arriba sobre un sendero en el que se sortearon rocas y pendientes pronunciadas e irregulares. A su espalda, una tumba monumental y piramidal. “Es la pirámide del sol”, asegura Jorge, y llama “pirámide de la luna” a la que se encuentra frente a él. Más allá, dice, está el juego de pelota.
Guiengola es una zona arqueológica que se encuentra a 14 kilómetros al noroeste de Tehuantepec. Los vestigios visibles se encuentran entre el río y el cerro, ambos con el nombre de Guiengola, que significa “piedra grande” en la lengua zapoteca.
Lee también: “No tocar”, reprendió el INAH al "Conejo malo"

En este sitio se encuentran los restos de murallas, casas, canchas de juego de pelota, tumbas y un gran palacio con restos de estanques artificiales y terrazas. En el centro del sitio hay dos plazas, una más baja que la otra, y dos pirámides, una al este y otra al oeste.
Los sismos de septiembre de 2017 dañaron aún más esta zona arqueológica. Según datos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), las afectaciones ocurrieron en la zona monumental con el desplome de segmentos de mamposterías, agrietamiento de muros, desplome de muros “por no contar con un sistema de anclaje entre las mamposterías de una etapa constructiva y otra, lo que se manifiesta en agrietamientos diversos en todas las superficies planas existentes”, dice.
“Los daños a los aplanados y a los pisos estucados provocados por dichos desplomes también estaban presentes, pero no a la vista debido a que se encontraban azolvados por el efecto de la erosión y el tiempo, así como por el factor humano que llega a la zona a escalar los edificios sin restricción alguna.
Lee también: ¿Por qué Los Simpson pidieron permiso al INAH para animar la Pirámide del Sol? Esto se sabe
“Fue notorio el agrietamiento en la cima norte del edificio poniente de la plaza, que en nuestra opinión, provocó el desplome de un buen número de metros cuadrados”.
Pero también señala que la fuerte presión del crecimiento de la vegetación que crece sin control entre los muros lajeados está causando daños, lo cual podría evitarse con un control cotidiano; además de las visitas a la zona arqueológica de manera libre y sin vigilancia.
El INAH anunció un proyecto para su restauración, pero a ocho años, el sitio aparece abandonado y deteriorado, de acuerdo con el recorrido realizado por EL UNIVERSAL.
Lee también: Chichén Itzá, el sitio arqueológico más visitado en todo el país; casi 79% de los turistas son nacionales: INAH
Hay dos trabajadores que cuidan el sitio, pero son insuficientes para cubrir la antigua ciudad zapoteca que abarca una extensión de al menos cinco kilómetros cuadrados. Los vestigios están enmontados y dentro de algunas de las construcciones han crecido árboles que derriban los muros de piedras.
Pero de acuerdo con los pobladores, hay tres amenazas aún más graves. La primera es que el cerro de Guiengola está siendo explotado por particulares para la obtención de bancos de materiales de piedras para la construcción; la segunda, el crecimiento de la mancha urbana en la parte que limita con el municipio de Mixtequilla, y la tercera, los saqueos.
Lee también: INAH reprende a Bad Bunny tras tocar pieza en el Museo de Antropología; el músico retiró la mano, afirma

Una fortaleza zapoteca
Carlos Morales Sánchez, indígena zapoteca del Istmo de Tehuantepec y presidente de Litigio Estratégico Indígena A.C., detalla que en este lugar hay dos tumbas principales que han sido excavadas, y ambas parecen ser sitios de entierro familiar intermitentes; ambas tienen cámaras frontales para deidades religiosas, mientras que las cámaras traseras al parecer fueron para el entierro de personas importantes.
“Por su ubicación, forma y sistema constructivo, se cree que Guiengola era un sitio fortificado donde se resguardaban y defendían los zapotecas de los ataques de grupos hostiles. También es probable que fuera el centro administrativo y religioso del reinado zapoteca en el istmo al momento de la conquista española”.
A Guiengola también se le conoce como Daniroó o Cerro Grande o Antiguo. La zona fue construida y habitada por zapotecas en la época posclásica (1350-1521 d. C.), aunque hay quienes afirman que fue ocupada mucho antes de esas fechas.
Lee también: Oaxaca acumula mil 984 casos del gusano barrenador; 161 se mantienen activos
“Se cree que la ciudad funcionaba aún en la época del contacto español. Además de que fue escenario de una importante batalla entre zapotecos y mexicas, contiene evidencias arquitectónicas notables. Se desconoce la extensión total de la ciudad porque se ha explorado poco; de los conjuntos arquitectónicos visibles destaca la plaza principal conformada por dos basamentos piramidales y el juego de pelota, acompañada de otras construcciones de menor tamaño”, menciona.
Agrega que al parecer estos edificios estaban destinados a las actividades públicas y ceremoniales, y por los regular se asociaban al culto de las divinidades, pero también hay otros conjuntos relevantes, como el palacio, que se pueden definir como la sede o lugar donde habitó la clase gobernante o sacerdotal. Se compone de una serie de plataformas, patios, cuartos, almacenes, tumbas y escaleras de acceso, e incluso pozos de agua o temazcales donde predomina el grado de elaboración y refinamiento de la arquitectura. Su cronología principal es posclásica hacia el año 1350 d. C.
“Lo que hemos escuchado de los arqueólogos es que esta zona fue ocupada por los huaves, los mixtecos y finalmente por los zapotecos. Los mixtecos expulsaron a los huaves y los mandaron hasta la orilla del mar, y los zapotecas, bajo el mando del rey Cocijoeza, ganaron a los mixtecos, pero llegaron a un acuerdo y sólo se movieron tierras abajo, por eso de fundó Mixtequilla, una población del Istmo de Tehuantepec, donde el origen de la población es Mixteca”, dice José, originario de Santo Domingo Tehuantepec.
Lee también: Ataque de EU a supuestas narcolanchas que dejó sobrevivientes ocurrió cerca de Oaxaca, según Petro
Saqueos dirigidos
Según el arqueólogo Enrique Fernández Dávila, uno de los aspectos de la destrucción parcial de los contextos arqueológicos y arquitectónicos de la zona, y no sólo la monumental, es el saqueo dirigido y la no custodia. Algunos de los objetos que fueron saqueados se encuentran expuestos en las casas de la Cultura de Santo Domingo Tehuantepec y Juchitán, asegura.
“Por ejemplo, un número mayoritario de los objetos arqueológicos del museo de la Casa de la Cultura de Tehuantepec, y también de Juchitán, son producto del saqueo no profesional, y el ocasional simple, lo cual es posible constatar si se leen sucintamente las cédulas del registro oficial. Literalmente, ninguna consigna la procedencia o siquiera al donador, al parecer sistematizado durante años. Tantos que, por lo menos desde el siglo XVII diferentes tipos de viajeros y diletantes realizaron excavaciones mayores por medio de trincheras a la antigua usanza y posteriormente, personajes de las sucesivas administraciones istmeñas”, dice.
Amparo para exigir su protección
En diciembre de 2023, Carlos Morales presentó una demanda de amparo en el que solicitó que el INAH emita la declaratoria de zona de monumentos arqueológicos para el sitio sagrado de Guiengola, con el fin de que se ejerzan acciones para su protección y conservación.
En su demanda, aseguró que este sitio sagrado está abandonado y en el olvido a pesar de la importancia ceremonial, histórica y arqueológica que tiene para el pueblo zapoteca del Istmo de Tehuantepec, para Oaxaca y para la nación.
“El olvido propicia los saqueos y la destrucción de la zona de monumentos arqueológicos. Por lo que es necesaria la declaratoria presidencial. La mancha urbana pronto llegará a Guiengola y arrasará con su existencia ancestral”.
Lee también: ¿Cómo es el Tren Interoceánico, la megaobra de AMLO bajo la lupa tras el accidente en Oaxaca?
Este centro ceremonial no cuenta con la declaratoria de zona de monumentos arqueológicos, y de acuerdo con Carlos Morales, es necesario implementar todas las medidas necesarias para su protección, porque su posición geográfica lo hace susceptible de destrucción.
Pese a la importancia que Guiengola tiene desde el punto de vista ceremonial y arqueológico, ni el INAH ni la Presidencia de la República han emitido la declaratoria de zona de monumentos arqueológicos, y por ello no han definido sus límites territoriales para su protección.
Tampoco han hecho las gestiones necesarias, sostiene Carlos Morales, para que sea declarada zona de monumentos arqueológicos por la Presidencia de la República, en términos de los artículos quinto, primer párrafo, de la Ley Federal sobre Monumentos y cuarto de la Convención para la Protección del Patrimonio Mundial, en atención que Guiengola forma parte del patrimonio cultural del pueblo zapoteca.
Lee también: Tras revisión, sin afectaciones al patrimonio cultural por sismo, reporta Secretaría de Cultura
El 28 de febrero de 2024, una jueza federal emitió la sentencia de amparo de primera instancia promovida por Carlos Morales y sobreseyó la causa. El argumento fue que el INAH sí protege al centro ceremonial de Guiengola.
Ahora, el caso fue atraído por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) luego de que promovió un recurso de revisión ante la sentencia de la jueza federal.
Por su parte, el maestro Jesús Gerardo Herrera Pérez presentó un amicus curiae ante la SCJN en el que sostiene, entre otros argumentos, que el INAH no se ha preocupado por propiciar la creación de las declaratorias, a pesar de que esta propia institución es quien ha presentado denuncias por el saqueo de zonas arqueológicas.
Lee también: Gobierno de Sheinbaum suma más de 2 mil piezas arqueológicas restituidas; SRE entrega 52 objetos al INAH
“Guiengola no es sólo un sitio arqueológico con valor histórico. Para los pueblos zapotecos del istmo, es un lugar sagrado, parte de su memoria colectiva. Su defensa no es únicamente cultural, sino también territorial y espiritual. Ahí se anclan formas de vida, narrativas identitarias y vínculos comunitarios”, expresa Mariana Yáñez Unda, vicepresidenta de Litigio Estratégico Indígena A. C.
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]









