Mientras miles de personas vestidas con playeras de la Selección Mexicana celebraban en el centro de Guadalajara bebiendo cerveza, abrazándose y besándose en nombre del futbol, decenas de familias de personas desaparecidas colocaron mantas y fichas de búsqueda para intentar hacer más visible su causa.
“México es campeón mundial en desapariciones, son más de 130 mil, gritaba una madre buscadora con ayuda de un altavoz, pero los gritos de miles y el estruendo de las cornetas de plástico de quienes literalmente voltean hacia otro lado hace casi imposible escucharla.
Desde la mañana miles de fanáticos comenzaron a tomar las calles del primer cuadro de la ciudad para intentar encontrar un espacio en el Fan Fest que para el medio día ya estaba repleto.

A esa hora los colectivos de familiares de personas desaparecidas comenzaron una marcha pacífica desde el Exconvento del Carmen hasta la Plaza Guadalajara, donde organizaron una “cascarita” por la memoria.
La plaza, ubicada frente a Catedral, pronto se llenó de aficionados al futbol y en poco tiempo convivieron la fiesta y la exigencia de justicia y reconocimiento de que el problema de las personas desaparecidas en el país es grave.
“Piensa esto: son más de 130 mil desaparecidos en el país, es como si de pronto toda la gente que está festejando aquí no estuviera”, dice una joven con la playera de la selección mexicana a otra que por su acento parece extranjera.
Mientras, a unos metros detrás de ambas, un grupo de jóvenes ofrece cervezas a cambio de besos y junto a ellos otro grupo pea saltos mientras grita: “el que no salte es puto”.
Las familias siguieron ahí, llamando la atención de muchos, pero diluidas en el marasmo de una fiesta masiva y ajena.
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Por las calles aledañas muchos de los asistentes que desistieron en su intento de entrar al Fan Fest comenzaron a buscar restaurantes, bares o cualquier sitio que les ofreciera bebidas y transmisión del partido entre México y Corea.
Pero la presión de miles de aficionados que seguían tratando de colarse derribó parte de la muralla y cientos de personas lograron penetrar por el paseo alcalde, junto a Catedral.
Un grupo de policías antidisturbios se abrió paso ente la multitud desde los portales del palacio municipal para contener el río de personas y permitir a los organizadores colocar de nuevo las barreras.
Hasta ahora no hay un reporte oficial de incidencias, pero el día “histórico” en que el equipo nacional disputó un partido mundialista en Guadalajara provocó que mucha más gente se volcara a las calles que el día de la inauguración del evento, y a diferencia de aquel día pocos coreanos y extranjeros se atrevieron a caminar entre la marea verde que inundó el centro de la ciudad.
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