Tras casi cinco horas de vuelo desde la Ciudad de México, llegamos a un destino que aprovecha su con una amplia oferta turística marcada por festivales, naturaleza y actividades culturales. se vive a pie, con un aire europeo, creatividad contemporánea y una escena gastronómica que sorprende en cada esquina.

En este recorrido, la ciudad nos reveló sus barrios, sabores emblemáticos y experiencias culturales únicas, incluso bajo un clima cambiante que alterna sol, viento y lluvia en cuestión de horas. Por ello, una primera recomendación es no olvidar el calzado cómodo, bloqueador, lentes de sol, un rompevientos y paraguas.

Arte urbano y sabores icónicos

La primera jornada comienza explorando el corazón creativo de la ciudad. El recorrido por el Boulevard Saint-Laurent nos permitió descubrir murales, intervenciones urbanas y una escena artística que ha hecho de Montreal un referente internacional del arte callejero.

Esta es una de las arterias más importantes para entender la identidad creativa de la ciudad: murales, galerías independientes, cafés y una vibrante mezcla cultural que define el espíritu local.

Caminar por esta zona es adentrarse en una auténtica galería al aire libre, donde las intervenciones artísticas cambian cada temporada y reflejan la diversidad y evolución de la comunidad.

Foto: Eva Blue. Tourisme Montréal
Foto: Eva Blue. Tourisme Montréal

En medio del recorrido, una parada obligada es Schwartz’s Deli, considerado un verdadero ícono gastronómico de la ciudad. Su famosa carne ahumada es parte de la identidad culinaria de Montreal con 90 años de antigüedad y una experiencia esencial para cualquier visitante.

Es sencillo, sin pretensiones, con una buena energía que refleja décadas de historia y tradición. Pide la carne en sándwich y unas deliciosas papas a la francesa.

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Un dato curioso es que Celine Dion es copropietaria del local. Decidió invertir en él para preservar uno de los negocios de mayor tradición en la ciudad. Su foto a la entrada del local te da la bienvenida.

Noches inmersivas

Al caer la noche, la ciudad ofrece experiencias culturales como ‘Aura’, en la Basílica de Notre-Dame de Montreal. El interior del templo se transforma en un espectáculo inmersivo que fusiona la arquitectura gótica con la tecnología a través de proyecciones, sombras y luces.

El arte y la espiritualidad se encuentran en un mismo espacio envolviendo al visitante en una narrativa sensorial memorable. Reserva con anticipación, ya que es una atracción con mucha demanda. La entrada cuesta 34 dólares canadienses.

Foto: Tourisme Montréal
Foto: Tourisme Montréal

Si tu viaje a Montreal coincide con el verano, uno de los eventos más asombrosos es la L’International des Feux Loto-Québec.

Este concurso reúne países invitados que presentan espectáculos de fuegos artificiales sincronizados con música.

Durante 30 minutos, el cielo de Montreal se convierte en un escenario que atrae a miles de espectadores, testigos de la magia y el talento de los competidores que transforman la noche en un lienzo de luz, ritmo y color sobre el río San Lorenzo.

Sin costo de entrada, es un imperdible de la temporada para disfrutar de la noche.

Foto: Carl Desjardins. Tourisme Montréal
Foto: Carl Desjardins. Tourisme Montréal

El ambiente se llena de energía: familias, viajeros y locales comparten el mismo asombro mientras el cielo se ilumina.

Ciencia, naturaleza y espíritu olímpico

Nuestro segundo día de recorrido comienza en el Parque Olímpico de Montreal, un complejo que concentra algunas de las atracciones naturales y científicas más importantes de la ciudad.

Aquí visitamos Insectarium, obra del arquitecto Roger Taillibert, una experiencia educativa y visual dedicada al mundo de los insectos. Sus exhibiciones interactivas muestran especies de todo el mundo, con especial atención a las mariposas monarca, conocidas por su largo viaje anual desde el norte del continente hasta México.

Foto: Eva Blue. Tourisme Montréal
Foto: Eva Blue. Tourisme Montréal

Caminamos hasta el Montreal Biodome, que recrea cinco ecosistemas de América, desde el bosque tropical hasta el Ártico. La visita permite observar fauna y flora en ambientes controlados que reproducen sus hábitats naturales. Entre las especies más queridas destacan los pingüinos, que se desplazan con agilidad entre aguas heladas y plataformas de hielo.

El corazón de este complejo es el Estadio Olímpico de Montreal, construido para los Juegos Olímpicos de 1976. Su edificación estuvo marcada por la polémica, ya que los costos superaron ampliamente el presupuesto inicial y se le atribuyen retrasos y señalamientos de irregularidades.

Tras la justa deportiva, el recinto quedó parcialmente en desuso durante años, y con una gran deuda para los canadienses.

Foto: Anthony Maw. Unsplash
Foto: Anthony Maw. Unsplash

En 2012 comenzaron los trabajos de rehabilitación para darle una nueva vida. Hoy, el parque es un epicentro cultural y deportivo, sede de partidos de béisbol y futbol, de conciertos al aire libre, festivales gastronómicos y eventos de deportes extremos.

En el mismo estadio se levanta la Torre de Montreal, el edificio inclinado más alto del mundo con 165 metros de altura y un ángulo de 45 grados.

Muy cerca está el Montreal Botanical Garden, con 23 jardines temáticos, 10 invernaderos y colecciones únicas. Es uno de los mejores jardines del mundo en su tipo y un verdadero oasis dentro de la ciudad.

Foto: Sylvie Li. Tourisme Montréal
Foto: Sylvie Li. Tourisme Montréal

Entre otros, destaca el jardín japonés, para caminar con calma y tomar fotografías.

De ahí es posible toma la línea 1 o Línea 4 del Metro para llegar a la inconfundible Biosphère, en el Parque Jean-Drapeau y a orillas del río San Lorenzo. El domo geodésico alberga un museo interactivo dedicado al medio ambiente con temas sobre el agua, cambio climático y ecología.

Panóramica de la ciudad

Otra recomendación es el parque Mount Royal y su mirador Kondiaronk. Se trata del parque más famoso de la ciudad; es un símbolo del patrimonio, la historia, la geografía y la identidad de Montreal. Desde aquí tenemos la ciudad a nuestros pies, con una vista que abarca rascacielos, barrios y el río en la distancia. Un dato curioso es que los edificios de Montreal no pueden superar la altura del Mount Royal porque se busca preservar el protagonismo de la montaña en el paisaje urbano.

El mirador es especialmente popular al atardecer, cuando la ciudad se tiñe de tonos dorados y rosados, convirtiéndose en uno de los lugares más fotografiados.

Montreal en cada bocado

Además del Schwartz’s Deli, exploramos tanto restaurantes de alta especialidad como platillos icónicos de la cocina local.

Montreal tiene una identidad muy marcada en torno al bagel, y una parada imprescindible es St-Viateur Bagel & Café.

Fundado en 1957, este lugar mantiene viva la tradición del bagel al estilo montrealés: ligeramente dulce, cocido en agua con miel y horneado en horno de leña.

Foto: Eva Blue. Tourisme Montréal
Foto: Eva Blue. Tourisme Montréal

Es una experiencia sencilla pero profundamente local, ideal para una pausa entre recorridos. Probamos el de sésamo, el de sal de mar, el integral y las versiones dulces con canela, pasas o arándanos.

Otra parada es el Jean-Talon Market, en el barrio de Little Italy. Es uno de los mercados al aire libre más grandes de Norteamérica. Aquí conviven productores locales, agricultores y puestos internacionales que ofrecen desde frutas frescas hasta quesos artesanales, embutidos y especias. Ideal para recorrer sin prisa, probando sabores locales y observando la vida cotidiana de los habitantes de Montreal.

Cuenta con mesas y áreas habilitadas para consumir directamente lo que se compra en los distintos puestos.

Salvo por la lluvia vespertina que nos sorprendió, la experiencia se vuelve una pausa perfecta para consentir el paladar entre quesos, papas fritas, bocadillos y copas de vino, en un ambiente relajado.

Foto: Dominique Viau. Tourisme Montréal
Foto: Dominique Viau. Tourisme Montréal

Una propuesta diferente es el restaurante de l’ITHQ, auténtica joya culinaria de la ciudad. Forma parte del Instituto de Turismo y Hostelería de Quebec (ITHQ) y destaca por su concepto formativo: los platillos son elaborados y servidos por estudiantes al final de sus cursos, siempre bajo la supervisión de chefs profesionales.

La cocina está a cargo del chef Manuel Jaramillo, originario de Toluca, México, quien aporta una visión creativa y contemporánea. Combina técnica, aprendizaje y alta cocina, dando como resultado menús cuidadosamente ejecutados que reflejan lo mejor de la cocina canadiense actual. Los platillos cambian según la estación y el suministro de ingredientes.

Otra de las joyas culinarias de Montreal es Améa. Su nombre proviene de la palabra francesa “âme” (alma). Es un restaurante y cafetería de inspiración mediterránea, en el histórico edificio Maison Alcan, con un ambiente elegante y acogedor.

Hace repostería casera, panadería artesanal y platillos frescos preparados con ingredientes de calidad, para un almuerzo o una comida relajada.

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Améa es un punto de encuentro para los que buscan un lugar estético y sereno, donde el café, la buena comida y el ambiente se integran en una experiencia reconfortante. Ideal para hacer tomar un respiro en medio de tanta caminata por la ciudad.

Llama la atención que su personal sea de distintas nacionalidades. Coincidimos con una joven mexicana que comenzaba su primer día de trabajo en la barra, un reflejo más de la diversidad que caracteriza a la ciudad y de la presencia constante de talento mexicano en distintos rincones del mundo.

Para cerrar bien el día, y para los amantes de la carne, proponemos ir al restaurante Maggie Oakes. Este elegante asador se lleva las palmas por su charcutería artesanal y una cuidada selección de cortes a la parrilla, con verduras y microvegetales frescos.

  • ¿Qué no hacer en Montreal? Salir sin un rompevientos ligero, calzado cómodo y cerrado, además de protector solar y lentes de sol. De repente puede hacer frío; limitar tu visita al centro, a pesar de que ahí se concentra gran parte de la oferta turística. Sal a descubrir barrios y alrededores con mucho encanto; no dar propina. Lo habitual es dejar entre el 15% y 18% del total del consumo, preferentemente en efectivo o incluido en el pago con tarjeta cuando se solicite.

Salir sin un rompevientos ligero, calzado cómodo y cerrado, además de protector solar y lentes de sol. De repente puede hacer frío; limitar tu visita al centro, a pesar de que ahí se concentra gran parte de la oferta turística. Sal a descubrir barrios y alrededores con mucho encanto; no dar propina. Lo habitual es dejar entre el 15% y 18% del total del consumo, preferentemente en efectivo o incluido en el pago con tarjeta cuando se solicite.

El ambiente combina sofisticación y calidez. Su enfoque en ingredientes de gran calidad y preparaciones al punto lo convierten en un referente para viajeros y locales que están a la caza de sabores intensos y bien ejecutados, en un entorno moderno y acogedor. Es uno de los restaurantes más trendy para cenar en la ciudad, pero también uno de lo más costosos de todas nuestras recomendaciones, pero vale la pena.

La ciudad subterránea

Otro de los atractivos turísticos que, literalmente, guarda Montreal en sus entrañas, es la ciudad subterránea. Es un extenso complejo peatonal que se extiende bajo el centro de la ciudad y a lo largo de aproximada mente 32 kilómetros.

Conocida como RESO, esta red conecta centros comerciales, estaciones de Metro, oficinas, hoteles y espacios culturales, permitiendo a locales y visitantes desplazarse sin exponerse al frío extremo del invierno o a las fuertes lluvias.

Foto: Samuel Boisvert. Tourisme Montréal
Foto: Samuel Boisvert. Tourisme Montréal

Más que un simple sistema de pasillos, la ciudad subterránea funciona como un verdadero ecosistema urbano, donde es posible encontrar tiendas, restaurantes, cafés e incluso salas de arte. Es una experiencia curiosa y práctica abierta todo el año.

Dónde dormir en Montreal

Una excelente opción de alojamiento en el centro de Montreal es el Hôtel Le Germain Montréal, un hotel que destaca por su diseño moderno, comodidad y ubicación.

Se encuentra en una zona muy conveniente para recorrer la ciudad a pie, con fácil acceso a restaurantes, tiendas y principales atractivos turísticos. Es una gran alternativa para quienes buscan confort y estilo sin llegar a precios de lujo extremo.

Obra del arquitecto Zébulon Perron, se ha convertido en un referente para los viajeros de placer y de negocios, gracias a que en sus alrededores hay varias estaciones de Metro, lo que facilita el desplazamiento rápido y eficiente por la ciudad.

Guía del viajero

Lo que debes saber antes de viajar.

  • Montreal está en la provincia de Quebec . Si quieres conocer su capital, la ciudad de Quebec, haz un viaje en tren. El trayecto es de unas tres horas.
  • Cómo llegar: hay vuelos directos desde Ciudad de México, con Aeroméxico y Air Canada. La duración es de unas cinco horas. Tarifas con impuestos en viaje redondo: entre $9,000 y $14,000 pesos, según la temporada y anticipación de la compra.
  • Cómo moverte del aeropuerto al hotel: el Aeropuerto Internacional Montréal–Trudeau (YUL) se encuentra a 20 kilómetros del centro de la ciudad. Una opción es el taxi oficial del aeropuerto, con tarifas aproximadas de 49.45 dólares canadienses. (CAD) durante el día y hasta 56.70 por la noche. En apps como Uber, oscila entre 40 y 55 dólares canadienses.
  • Autobús: más económico y práctico. La ruta 747 conecta el aeropuerto con el centro por 11.25 dólares canadienses. Opera las 24 horas y el boleto incluye acceso ilimitado al transporte público durante 24 horas.
  • Metro: red eficiente y bien conectada. Puedes hacer transbordos incluidos en el mismo viaje, lo que facilita la movilidad entre distintas zonas. Un pase de 24 horas tiene un costo aproximado de 11 CAD, mientras que el pase de tres días cuesta alrededor de 22 CAD. Elige el pase de uno a tres días, ya que resulta más práctico y económico.
  • Los idiomas oficiales son el francés y el inglés.
  • Visado: ciudadanos mexicanos necesitan una Autorización Electrónica de Viaje (eTA) o una visa de visitante canadiense para ingresar a Canadá. La eTA aplica únicamente para quienes viajan por avión y cumplen con alguno de estos requisitos: contar con visa canadiense vigente o haber tenido una en los últimos 10 años, o bien, poseer una visa de EE. UU. válida. Si no, hay que tramitar una visa.
  • El termómetro en verano: de 18 °C a 26 °C. El tiempo es muy cambiante. Si eres muy friolento, lleva chamarra o rompeviento.
  • Clásicos ‘delis’: bagels hechos a mano y cocidos en horno de leña; el poutine es un snack de papas a la francesa, con una especie de gravy y queso; sándwich de carne ahumada que se sirve con mostaza amarilla en pan de centeno; Orange Julep, bebida refrescante y cremosa sabor naranja.
  • Tours culinarios: son recorridos guiados y están divididos por barrios, mercados (especialmente en el Jean-Talon o el Atwater) o por producto, por ejemplo, cervezas artesanales.
  • Huso horario: dos horas más con respecto a la CDMX.
  • Moneda: el dolar canadiense. El tipo de cambio promedio oscila entre los 12 y 13 pesos mexicanos por un dólar canadiense. Montreal tiene un nivel de vida medio-alto, propio de una gran ciudad norteamericana, aunque resulta más accesible en comparación con destinos como Nueva York o Chicago.
  • Comparativo de precios: una cerveza en un bar del centro de Montreal cuesta entre 8 y 10 dólares canadienses. Una copa de vino puede alcanzar los 14 CAD, mientras que un plato en un restaurante de gama media oscila entre 22 y 35 CAD.
  • Tours: la ciudad es fácil de recorrer por cuenta propia. Sin embargo, hay recorridos guiados que pueden enriquecer la experiencia. Una de las opciones más populares es Free Walking Tours Montréal, con recorridos a pie sin tarifa fija, funcionando bajo el modelo de propinas voluntarias.
  • Passeport MTL: un pase turístico con descuentos de hasta 35% en diversas atracciones de la ciudad. Su precio oscila entre 30 y 90 dólares canadienses más impuestos, dependiendo del número de actividades incluidas (tres o cinco atracciones). Este pase permite elegir entre diferentes experiencias culturales, museos y actividades turísticas. El pase de verano se mantiene vigente con estas condiciones hasta el 31 de octubre.

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